Un Macri emocionado en el pase de mando a su ladero histórico

El presidente electo fue protagonista en la asunción de Rodríguez Larreta; agradeció el respaldo de su equipo y el nuevo jefe de gobierno le prometió “duplicar” sus logros
Pablo Tomino
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10 de diciembre de 2015  

Rodríguez Larreta y su gabinete ayer, en la Usina del Arte
Rodríguez Larreta y su gabinete ayer, en la Usina del Arte Crédito: Santiago Filipuzzi

Tomó aire e improvisó un mal chiste para salir del apuro. Mauricio Macri se emocionó al dejar el mando de la ciudad a quien durante los últimos ocho años fue su jefe de gabinete, Horacio Rodríguez Larreta. "Ahora que los veo de cerca, están deteriorados, debe ser por la gestión", les dijo el presidente electo a varios funcionarios porteños salientes, sentados en primera fila del anfiteatro de la Usina del Arte, en La Boca, encabezados por Marcos Peña. Este coqueto lugar se vistió anoche de gala para recibir a unos 1500 invitados que vieron cómo Macri, un día antes de asumir en la Casa Rosada, le entregaba el "bastón" a Larreta. Sí, aquí hubo un bastón, que tiene tallada la figura de una pareja que se abraza, y un protocolo de ceremonial.

El flamante jefe de gobierno, que unas horas antes asumió en la Legislatura, les tomó juramento a sus ministros. Un gabinete con mayoría de larretistas, funcionarios que ocupaban cargos en las segundas líneas de la ciudad, y que escalaron posiciones tras las victorias de Macri y María Eugenia Vidal.

"Fueron ocho años en los que logramos muchas cosas, que Buenos Aires creciera y se afiance como una de las ciudades más lindas del mundo", dijo Macri.

"Dejo la ciudad en manos de Horacio y Diego [Santilli], dos hacedores, dos muy buenas personas, trabajadores. Ellos van a continuar el camino que empezamos", elogió Macri. Se despidió con los ojos brillosos: "De corazón, quiero agradecerle a todo el equipo por el acompañamiento, a los empleados de la ciudad y también a los vecinos. Muchas gracias a todos". Y se marchó como había llegado: por un pasillo donde entró sólo él con sus allegados.

Antes, Larreta tomó el micrófono y lo frenó para agradecerle la oportunidad de "hacer crecer a cada uno de nosotros, a todo el equipo [Macri apoyó a Larreta en la interna con Gabriela Michetti]; nuestro compromiso es duplicar el trabajo que hiciste".

Los invitados se vistieron de gala. Algunos famosos llamaron la atención de los fotógrafos, como Marcelo Tinelli, observado de reojo por varios macristas. "Ahora está acá, pero nadie se olvida de que antes de las elecciones lo invitó a [Daniel] Scioli al programa", dijo un hombre fuerte de Pro.

Otro aspecto destacable: la pésima atención a la prensa. Más de cien periodistas se apilaron en un espacio reducido, sin mesas para escribir, con sillas insuficientes, no funcionaban los celulares, ni había señal de Wi-Fi para trasmitir. Hubo que hacer "magia" para hablar con los funcionarios. A propósito de ilusionismo, un comunicador de una empresa privada se permitió un chiste con los cronistas. "Hasta el Mago sin Dientes (sentado en un balcón, a metros del escenario) tenía mejor ubicación que ustedes". Nadie lo desmintió.

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