Se quejan por el ajuste en el Instituto Maiztegui

El organismo desarrolla la vacuna contra el virus de Junín
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28 de mayo de 2000  

"Estamos padeciendo las consecuencias de la situación económica actual, como toda la Argentina. Si el ´99 fue difícil, este año estamos peor. Pero si debido a un recorte presupuestario no se nos permite responder a las necesidades de la comunidad, corremos serios riesgos sanitarios."

Así describió la doctora Delia Enría, directora del Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas Julio Maiztegui, de Pergamino, los difíciles momentos por los que atraviesa la entidad, que se ocupa de la investigación de vacunas, como la de la fiebre hemorrágica argentina, y del seguimiento de enfermedades, como el dengue y el hantavirus.

En ese organismo únicamente se produce la vacuna experimental Candid 1 contra la fiebre hemorrágica, un mal endémico provocado por el virus de Junín, que ataca a los productores agropecuarios. Es una enfermedad viral aguda que presenta fiebre, alteraciones hematológicas, neurológicas y renales.

En Pergamino se producen anualmente unas 80.000 dosis de la vacuna y han sido inoculadas hasta el presente 220.000 personas de los 5 millones de la población en riesgo. Cada año varía la cantidad de víctimas de esta enfermedad "Los casos han disminuido significativamente a partir de su aplicación a la población de riesgo. Desde principios de año hasta la semana última se han notificado 53 casos", explicó Enría. Esta enfermedad presenta variables epidémicas, con una mayor incidencia cada 5 o 10 años.

Poca inversión

"Desde 1992 se viene demorando la producción de la vacuna en mayor escala, siempre por dificultades. Aquí hace falta inversión. Ahora tenemos problemas presupuestarios y con los insumos, con el combustible que alimenta las calderas y que posibilita el trabajo en el laboratorio", detalló la investigadora. En Pergamino dicen que en un momento hasta les cortaron el teléfono.

También la falta de personal se agrega a las dificultades que enfrenta el instituto para desarrollar su tarea, que abarca asimismo estudios sobre el síndrome pulmonar del hantavirus, otra fiebre viral que afecta al hombre a partir de virus que se alojan en los denominados roedores silvestres del Nuevo Mundo.

"Nosotros ubicamos los virus en reservorios y determinamos así la situación de riesgo para las diferentes zonas del país -aclara Enría-. Determinamos seis reservorios para la Argentina."

El hantavirus, enfermedad que se conoce en nuestro país desde la década de los 80, se desarrolló en la zona andino-patagónica, en la ciudad salteña de Orán y en las islas Lechiguanas. Hubo casos también en la zona norte de la provincia de Buenos Aires y en la Mesopotamia.

El virus, que produce alteraciones pulmonares y renales, se introduce en los roedores silvestres, que lo diseminan por medio de su orina y sus heces. Penetra en el humano al inhalar éste las partículas virales presentes en el aire. También, se comprobó hace un año, se puede transmitir de persona a persona en ocasiones.

El Maiztegui constituye la Red Nacional de Referencia para el dengue, que entrena al personal de laboratorios de casi todo el país para que puedan realizar el screening del virus.

"El instituto anticipó en 1991 la epidemia en Salta, al alertar sobre los serotipos circulantes en Paraguay y en el norte del país, donde se registraron casos en general importados ", afirmó la doctora Enría.

Esta es una enfermedad infecciosa adquirida por la picadura del mosquito que también es portador de la fiebre amarilla.

Por todas esas tareas, el Maiztegui es un instituto pionero en la investigación de enfermedades virales. "Su funcionamiento pleno, como el de cualquier centro nacional, no debería estar supeditado a los ajustes ni a los vaivenes económicos", se lamentó su directora.

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