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Los Estados Unidos frente a la postulación de Trump

La ansiedad de muchos ciudadanos norteamericanos frente a la escalada del terrorismo internacional genera algunos efectos inesperados
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17 de diciembre de 2015  

Después de los cruentos episodios terroristas de París y de San Bernardino, en California, los norteamericanos están visiblemente ansiosos y hoy temen ser objeto de nuevos ataques terroristas en su propio suelo como nunca desde el 11 de septiembre de 2001. En rigor, según estudios de opinión pública recientes, el 44% de ellos considera altamente probable que esos ataques se repitan en el corto plazo, al tiempo que el 57% señala no estar satisfecho con la forma en la que la administración de Barack Obama conduce este delicado tema.

El reciente debate entre los precandidatos a la presidencia por el Partido Republicano confirmó que ese tema, el de la seguridad personal, concentra la atención de los norteamericanos de modo casi excluyente. También da cuenta de que aquel que pueda inspirar más confianza frente a esa cuestión tendrá la delantera.

Como consecuencia de ello, el candidato republicano Donald Trump, que para muchos parecería ser una suerte de antídoto para la ansiedad y los temores, ha recibido un nuevo impulso en las preferencias del público en el orden nacional y ahora se ubica al tope de la carrera de su partido, seguido por el senador por Texas Ted Cruz, quien ha desplazado al cirujano Ben Carson, que ha caído al tercer lugar, víctima de sus aparentes confusiones en temas gruesos de política exterior. No obstante, en las encuestas recientes del estado de Iowa, Cruz aparece con una intención de voto superior a la de Trump, lo cual constituye una señal de su crecimiento en las preferencias del público.

Puede resultar extraño que dentro de uno de los dos grandes partidos políticos de los Estados Unidos un postulante que en los últimos meses fue noticia por sus bravuconadas y por propuestas absolutamente objetables, como la de prohibir temporariamente el ingreso de musulmanes a su país, lidere la intención de voto. En efecto, Trump no ha dudado en identificar absurdamente a los mexicanos con los violadores de mujeres; fustigó al ex candidato presidencial John McCain por haber sido tomado prisionero en las acciones bélicas de Vietnam, como si por ello dejara de ser un héroe de guerra, y mostró por momentos escaso respeto por la libertad de prensa, además de transmitir resentimiento y prejuicios no sin cierto aire narcisista y populista.

Pero, al mismo tiempo, tales actitudes también generan que entre los mismos republicanos haya nada menos que un 64% que expresa su preocupación por la eventualidad de que Trump pueda finalmente llegar a obtener la presidencia de su país.

La creciente ansiedad de la ciudadanía de los Estados Unidos por el complejo tema del terrorismo también favorece, por el momento, a Hillary Clinton en su carrera hacia la presidencia del país, desde que hoy cuenta en los sondeos de opinión pública con el apoyo mayoritario entre los demócratas contra su oponente Bernie Sanders, a quien se lo considera más "blando" frente a estas cuestiones.

Parecería entonces que la capacidad de liderar ha adquirido un valor superlativo en las actuales circunstancias del país del Norte como muy pocas veces en la historia. Pero la prudencia debe también ser merituada en este tipo de momentos.

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