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Trabajemos por ello

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22 de diciembre de 2015  • 10:50

Hoy no tengo mucho que contar...

Sí un sentimiento que late, que perfuma, que tiñe mi presente, este aquí y ahora en el que tecleo este texto, piernas cruzadas debajo de la mesa, parte del mantel sobre mi falda, segundo piso de una confitería equis.

Un sentimiento de... ¿ligereza? ¿liviandad? ¿plenitud? ¿contentamiento?

Hay motivos que explicarían el porqué de este estado.

Una seguidilla de días, de decisiones para terminar de descular el acertijo 2015.

Me hice un intensivo de estudios extras para rendir 2015 en diciembre... y me parece que ya estoy liberada. Dudo todavía. Sólo el tiempo y la mirada retrospectiva podrá decirlo.

Ya me van a acusar de críptica, yo prometo que cuando pueda y sienta el deseo de abrir los detalles de estas lecciones vitales, voy a hacerlo.

Ahora a ustedes.

¿Me dan permiso para el cliché de los deseos?

Es un deseo y consejo.

¿Queremos sentirnos bien?

Sentirse bien, estar en paz, el deseo-Roma.

En definitiva, (casi) todos los deseos apuntan a él.

¿Queremos crecer?

¿Queremos expandir nuestra consciencia, hacer de la experiencia humana una experiencia maravillosa, hacer de nuestro paso por la Tierra una travesía digna, ejemplar, dadora, sabia, amorosa?

Si ese fuera el deseo, a por él.

¡Trabajamos por él!

A diario.

A cada momento.

Que cada decisión, que cada pequeña acción de nuestras vidas esté -en la medida de lo posible- alineada con ese gran deseo.

Si estamos desperdiciando tiempo, desviándonos del camino, ok, muchas veces es inevitable, no sólo inevitable, sino necesario... es el desequilibrio que nos equilibra, perfecto.

Pero acusemos recibo rápido y volvamos a la ruta correcta.

No nos perdamos en el chicle de lo cotidiano.

Tomemos la perspectiva más amplia y recordemos que -en este formato- estamos con toda la furia 150 años.

Que esa perspectiva nos despabile.

Que cada acto se sintonice con el momento en el que egresemos de este plano y revisemos hacia atrás, el único balance será ése.

Quizás vengan otros ciclos, eso ya no lo sabemos (no científicamente).

Pero que este juego, esta vida se juegue a fondo, con entrega.

No es que proponga ponernos a hacer a lo loco, sin criterio.

Propongo trabajar para conquistar lucidez, apertura afectiva y espiritual, trabajar para que el Misterio, que es inmenso, nos guíe; para desaprender lo que no sea funcional al crecimiento e incorporar las técnicas y hábitos que activen nuestro mejor potencial humano.

Y ya me estoy yendo de mambo, no me reten, se viene Nochebuena.

Las quiero y las abrazo.

¡Gracias por estar leyendo!

¡Muy, muy felices fiestas!

¿Cuál es su deseo para el resto?

...

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