Paula Pareto Olimpia de Oro: premio a la constancia de una pequeña gigante

Fuente: LA NACION
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23 de diciembre de 2015  • 00:36

El deporte amateur argentino tiene decenas de representantes que lograron conquistas internacionales. El problema, para la mayoría de ellos, suele ser la falta de un ingreso constante. Muchos se desalientan y quedan en el camino en lugar de seguir creciendo. La dedicación exclusiva es para muy pocos y sostener los éxitos en el tiempo parece una utopía.

Ése es, el de la constancia y la permanencia en el primer nivel, el mérito que más distingue a Paula Pareto. Incluso más que haberse consagrado campeona del mundo.

Esta distinción con el Olimpia de Oro es un premio apropiado por su presente, pero también por su trayectoria. Y decir apropiado, o señalar que su elección no es alocada, es una forma de evitar hablar de justicia en unos premios que siempre despiertan polémica. La dificultad para comparar el valor de actividades tan distintas es una discusión que se presenta cada año.

Lionel Messi, como máximo exponente del fútbol mundial, podría recibir la distinción todos los años. Además, en 2015, hubo muchos candidatos. También podría haber sido para Federico Grabich, medallista de bronce en los 100m libre en el Mundial de natación de Kazan, en Rusia. O para Andrés Nocioni, MVP en la Euroliga, además de ser líder –junto con Scola– de la selección que logró la clasificación para Río 2016.

Esta es la novena vez que se le otorga el Olimpia de Oro a una mujer. Antes lo lograron Norma Baylon (tenis, 1962), Gabriela Sabatini (tenis, 1986 y 87), Nora Vega (patín, 1995), Andrea González (patín, 1998), Cecilia Rognoni (hockey, 2002) y Luciana Aymar (2010). Además, en 2000 se entregó un premio grupal a las Leonas subcampeonas olímpicas en Sydney.

Pareto había ganado su primera medalla importante en los Panamericanos de Río 2007 (bronce). Pero se hizo conocida en los Juegos de Pekín 2008, cuando sorprendió a todos al ganar la medalla de bronce.

Nueve veces el máximo premio fue para una mujer y es la primera vez que el judo consigue esta distinción.

Y nunca más se bajó de los podios. Año tras año fue demostrando que es una de las mejores del mundo en la categoría de menores de 48 kilos. En los campeonatos panamericanos de judo tiene ocho medallas: oro en 2009 y 2011, plata en 2005 y 2015, y bronce en 2008, 2010, 2013 y 2014. En tres Juegos Panamericanos siempre estuvo entre las mejores: bronce en Río 2007, oro en Guadalajara 2011 y plata en Toronto 2015. Tenía una deuda en los Mundiales. En 2014 la saldó, con el subcampeonato en Cheliabinsk, Rusia, y este año llegó a la cima del mundo con la conquista en el Mundial de Astana, en Kazajstán.

Actualmente es la N° 2 del ranking mundial, con 2950 puntos, muy cerca de Mönjbatyn Urantsetseg (Mongolia), que tiene 3190.

En 2010, una lesión cervical la dejó al borde del retiro. Algunos médicos le aconsejaron dejar la actividad. Le dijeron que era un peligro. Se recuperó, no se detuvo nunca.

Y así como en el deporte no se rindió jamás, en el día a día demostró una dedicación única para hacer convivir su actividad con los estudios (se recibió de médica en enero de 2014). Pesa menos de 48 kilos, pero ya se instaló como una gigante del deporte argentino.

jt

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