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Médicos conectados para salvar vidas

Estudió en Italia, vivió en España y volvió para fundar una red de telemamografías que permite realizar diagnósticos a distancia
Luján Scarpinelli
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28 de diciembre de 2015  

A fines de la década del 90 fue parte del grupo pionero de Internet que vio frustradas sus ilusiones por la explosión de la burbuja de las puntocom. Pasados 10 años de aquel momento, Guillermo Pepe volvió a confiar el corazón de su proyecto a la web, para crear una red de telemamografía de diagnóstico precoz. El impacto social que buscaba a los veintitantos, esta vez no quedó en promesa. Mamotest ya constituye un aporte concreto de la tecnología a la mejora de la calidad de vida de las personas.

Se define como un emprendedor, traje que viste tras un breve paso por el sector corporativo, al finalizar la carrera de Economía Empresarial en la Universidad Di Tella y un posgrado en Italia. La primera experiencia como empresario fue una empresa de e-learning, antes de que el mundo supiera su significado, y en tiempos en que la conexión dial-up aún chillaba en el teléfono. El Bank of America y el Banco Santander habían dado su apoyo a Edunexo, que llevó al joven a España para encargarse de la oficina que habían abierto allí.

Tras la caída masiva del sector, en 2001, Pepe conservó dos cosas: su residencia en el extranjero y las ganas de hacer. Aunque ya no las aplicó en la vanguardia tecnológica, sino en Ottocento, un restaurante en Madrid. En ese rubro expandió su afición por la gastronomía a tres locales más, hasta que una nueva crisis volvió a modificar su rumbo. El colapso financiero hundió a España y el entrepreneur hizo propio un trillado pero certero enunciado: en la crisis encontró la oportunidad.

De boca de su padre, médico especialista en diagnóstico mamario, supo del triste liderazgo de la Argentina, "el segundo país en América latina con mayor riesgo de muerte por cáncer de mama", precisa. Le contó también que en Corrientes, donde está su centro de diagnóstico por imágenes, las mujeres no acudían a los chequeos anuales después de los 40, para detectar la enfermedad a tiempo para salvar sus vidas.

Se dedicó entonces a buscar la pasión que había perdido por lo que hacía. Padre e hijo pusieron en marcha un prototipo de una red de telemamografía, con un centro madre que agrupa las imágenes enviadas desde "satélites", y provee diagnósticos de alta calidad en 24 horas. Actualmente cuentan con cinco espacios: dos en Corrientes, dos en Chaco y uno en Misiones, y la idea es seguir expandiendo la red. La importancia de funcionar conectados, explica el creador de Mamotest, está dada por la complejidad del equipamiento necesario, como los mamógrafos digitales (los más avanzados) y las pantallas de alta definición que hacen posible la detección temprana de anomalías.

En 2013, Pepe viajó a Singularity University, y allí adquirió una visión ambiciosa de modificar la realidad. "Me junté con gente que realmente aspira a cambiar el mundo, como sólo se ve en las películas. En esa dinámica hay mucho feedback y eso enriquece el proyecto. Volví convencido", dice el emprendedor repatriado.

La empresa, que diagnostica a unas 25.000 mujeres al año, fue reconocida por el programa I3 Latam -auspiciado por instituciones relacionadas con iniciativas sociales- como uno de los 10 mejores emprendedores de impacto social de América latina.

"Soy un implementador más que inventor", se define. "Existen otras redes, por ejemplo en los Estados Unidos, pero en la Argentina tenemos restricciones que demandan la adaptación a un país en vías de desarrollo", comenta. Así se creó en 2013 la fundación Telmed, que busca ser una plataforma de proyectos de telemedicina que tengan por fin el diagnóstico precoz y que sean sostenibles financieramente. "Nos topamos con que muchas mujeres no tenían cobertura médica o recursos económicos suficientes, y también queremos llegar a ellas", explica.

En la actualidad, alrededor del 10% de los diagnósticos provienen de identificaciones que realiza Cáritas en zonas de bajos recursos. Además, la fundación trabaja en concientizar e impulsar leyes, como la concesión un día de licencia anual para los estudios.

Los ingresos de Mamotest, estimados en $ 6 millones para 2015, provienen de obras sociales o prepagas. Y el impacto, de difícil medición, como es común en las empresas B, se cuenta en vidas.

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