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"En lo fiscal, hoy estamos en el peor escenario"

Walter Agosto
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27 de diciembre de 2015  

-Luego del levantamiento del cepo y las restricciones al comercio exterior, ¿qué medidas debería adoptar el gobierno nacional?

-Un tema fundamental es reducir el desequilibrio fiscal que, neto de rentas extraordinarias de la Anses y el Banco Central, ronda el 7% del PBI. Semejante brecha y su financiamiento por vía de la emisión monetaria no sólo han motorizado la inflación, sino que también han descapitalizado al Banco Central, que simultáneamente -ante la ausencia de superávit de la tesorería- debía resignar reservas para cancelar los vencimientos de deuda en moneda extranjera. Es decir, no sólo hay un problema de magnitud del déficit, sino también de la forma en que se ha financiado.

-¿Es posible reducir el déficit fiscal? ¿Cuáles serían las medidas?

-Reducir el déficit fiscal es posible y es necesario, aunque no resultará fácil en el corto plazo. En 2016 sólo podría esperarse una leve caída. Hoy nos encontramos en el peor escenario: gasto público en niveles récord y presión tributaria agobiante con impuestos de mala calidad. Tenemos indicadores de gasto público y presión impositiva similar a la de los países desarrollados, pero con bienes públicos que difieren notablemente en cantidad y calidad de los de aquellos países. El gasto público presenta un alto grado de rigidez. El 65% es inflexible a la baja (son las jubilaciones y remuneraciones, los gastos de funcionamiento esenciales, las transferencias de la Anses). El 35% restante es gasto flexible, pero el margen de maniobra se centra sólo en el 22% que representan los subsidios (transporte, energía y empresas públicas), aunque con limitaciones si se desea preservar a los sectores más humildes. El resto del gasto flexible es la obra pública (inversión real directa y transferencias de capital a provincias), donde la brecha de infraestructura no permite pensar en recortes. Con relación a los recursos, sólo deben esperarse subas por mayor actividad y eficiencia recaudatoria, puesto que la presión tributaria legal lejos de aumentar debería reducirse con la eliminación de impuestos distorsivos (además de retenciones, ajuste de mínimos y escalas en Ganancias, impuesto al cheque, etcétera).

-Ante esta situación, ¿qué espera para 2016 en materia fiscal?

-Será un año de transición, con algunos recortes de gastos vía quita de subsidios, pero fundamentalmente con un cambio en la forma de financiar el déficit. Habrá una sustitución de fuentes, donde la deuda reemplazará a la emisión. Sin embargo, esta fórmula debe aplicarse con mucha cautela y sólo en la transición para evitar ajustes bruscos, pero no sería aconsejable enamorarse del endeudamiento para financiar déficits corrientes de manera permanente.

El autor es investigador principal del Cippec en política fiscal

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