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A un año del asesinato de Lola en Uruguay, la causa está estancada

La chica de 15 años murió por asfixia cuando caminaba por la playa en Barra de Valizas; no hay sospechosos; ayer, su familia y amigos plantaron un árbol en el parque Las Heras en su memoria
Nelson Fernández
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29 de diciembre de 2015  

ROCHA.- El dolor de la muerte se suma al dolor de la incertidumbre y al de la impunidad. Un asesino anda suelto, sin pagar por el crimen ocurrido un año atrás, cuando segó la vida de una chica argentina de 15 años que caminaba por la playa en Barra de Valizas en su segundo día de veraneo en este balneario.

Ayer, familiares y compañeros del Liceo 9, del barrio porteño de Belgrano, recordaron a Lola Luna Chomnalez en el aniversario de su asesinato aún irresuelto. Plantaron un árbol en el parque Las Heras, de Palermo, y colgaron de él decenas de grullas de papel. "Plantamos este árbol para sentirte cerca, como símbolo de vida, amor y esperanza. Niña flor serás, eterna misión de la humanidad", reza la placa colocada al pie del retoño de tilo. Un rato antes, alumnos de la escuela 61 de Valizas y un puñado de lugareños, todavía conmocionados por el crimen que arrebató la perenne tranquilidad de este agreste balneario rochense, colgaron otras grullas de las ramas del monte donde la niña encontró la muerte.

Ésas son, por ahora, las únicas novedades que tiene el caso. Un juzgado de Rocha, con tres magistradas que han estado al frente de una causa que tiene miles de fojas, es el centro de una investigación que tiene más preguntas que respuestas. Una pesquisa que sumó fracaso tras fracaso y decenas de sospechosos contra los cuales no hubo ninguna prueba. Mientras tanto, Diego Chomnalez y Adriana Belmonte, los padres de Lola, esperan una respuesta de la justicia uruguaya que no les llega. "El fiscal no nos atiende el teléfono", dijeron hace una semana, en una entrevista.

Lola había llegado el 26 de diciembre a Valizas para pasar unos días de vacaciones en la casa que había alquilado su madrina, Claudia Fernández. El domingo 28, según declaró la mujer, la chica salió a las 14; dijo que haría una caminata hasta Aguas Dulces, el balneario contiguo. Llevaba una botella de agua y, en su mochila rosa, un libro de Cortázar y 2500 pesos uruguayos, algo así como 100 dólares. Nunca volvió. Dos días después, un pescador encontró su cuerpo semienterrado en un monte apartado de la línea de playa. Fue el comienzo de un misterio inextricable y de una errática investigación.

La autopsia reveló que Lola había muerto por asfixia -quizá por la compresión de su cara contra el piso- y que tenía cortes en el cuerpo.

Dos semanas después del descubrimiento del crimen apareció en ese monte tantas veces rastrillados la mochila de la chica. Adentro estaba el libro, pero no la plata. Tenía una mancha de sangre que no era de ella; podría o no ser la sangre del asesino. Esa muestra es la principal prueba física para la pesquisa; si aparece un sospechoso cuyo ADN coincide con el de ese rastro hemático, quedará seriamente comprometido con el crimen. Pero hasta ahora no hubo coincidencia genética con ninguno de los detenidos por vagas sospechas a los que se les hizo el examen.

Trámite errático

Cada tanto surge algún movimiento en el juzgado de Rocha. Pero no pasa nada. Algunas detenciones generaron expectativa, en medio de la desconfianza de la sociedad, que espera una respuesta contundente. Y cada diligencia de ese tipo ha concluido, otra vez, en nada.

El abogado de la familia Chomnalez, Jorge Barrera, sostiene que el trabajo policial y judicial ha sido intenso, pero reconoce que eso no satisface porque las dudas persisten y no hay avances concretos.

"Todas las actuaciones solicitadas por la fiscalía y por la defensa se han diligenciado o están por terminar, pero pasó un año y el Estado uruguayo no ha dado las respuestas a las que tiene derecho la familia. Se generaron altas expectativas con un alto número de audiencias que, al no traer resultados concretos, dejaron más frustración", dijo Barrera a LA NACION.

"Este crimen no puede quedar impune y no vamos a bajar los brazos hasta que se sepa la verdad y se castigue a los responsables", añadió el abogado, que mantiene contacto permanente con los padres de Lola.

En cuanto al caso, el primer sospechoso que tuvo a la mano la justicia de Rocha fue el esposo de la madrina de Lola, el chef Hernán Tuzinkevich. Luego, a uno de sus dos hijos. Más tarde, a gente humilde de la zona, entre ellos al menos dos changarines a los que apodaban "Conejo".

Todos llegaron detenidos al juzgado, fueron interrogados y terminaron libres muy rápido. Según pudo saber LA NACION de fuentes de la investigación, no hay una sospecha clara.

Periódicamente alguien escuchó algo o le resultaba dudosa la actitud de un conocido sobre ese caso. Se construía con eso una sospecha que derivaba en una detención y concluía, como siempre, en la nada.

Un changarín de Rivera llegó a declarar que vio a Lola desmayada en la playa. Pero su ADN dio negativo y su versión era tan rara que nada coincidía. Además, nadie en Rocha lo había visto merodear por ahí.

"Hay seis líneas de investigación; el caso no está cerrado", dicen los investigadores, que esperan que el caso no se convierta en su quimera.

Un caso que tuvo fallas en la investigación

26/12/2014

Lola Luna Chomnalez llegó al balneario uruguayo de Barra de Valizas para compartir las vacaciones con su madrina, Claudia Fernández; el esposo de ésta, Hernán Tuzinkevich, y dos hijos de la pareja

28/12/2014

A las 14, Lola decidió caminar por la playa hacia el balneario de Aguas Dulces, situado a unos siete kilómetros de Valizas, pero que por el contorno de la costa parece visualmente más cercano. Fue la última vez que se la vio con vida

30/12/2014

Con todo el balneario movilizado para encontrar a Lola, el cuerpo de la joven de 15 años fue descubierto por un pescador, semienterrado en un médano, en una zona de monte apartada de la costa y a mitad de camino entre Valizas y Aguas Dulces

1/1/2015

La justicia uruguaya decidió el arresto preventivo Tuzinkevich; los investigadores sospechaban de un crimen "intrafamiliar". Fue liberado. En los días sucesivos hubo numerosas detenciones de sospechosos, que quedaron en libertad inmediatamente después de declarar. El último de esa primera serie de arrestos fue un albañil conocido con el apodo de "Conejo"

10/1/2015

Bajo una fuerte presión mediática y política, la jueza Marcela López decidió alejarse del caso con un pedido de licencia médica. Ni siquiera había ordenado el resguardo del lugar donde apareció el cuerpo

14/1/2015

Encuentran la mochila de Lola enterrada a pocos metros del lugar donde fue asesinada. En ella se detectaron rastros de sangre, pero el ADN no coincidió con el de los sospechosos

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