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Jujuy: crece la tensión por el acampe de Sala

Morales impulsa una denuncia penal contra la jefa de Tupac Amaru; la protesta lleva 17 días
Lucrecia Bullrich
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30 de diciembre de 2015  

Piletas contra el calor en pleno centro jujeño
Piletas contra el calor en pleno centro jujeño Crédito: Prensa Tupac Amaru

Lejos de perder fuerza con el paso de los días, el acampe que Milagro Sala montó en las narices del gobernador Gerardo Morales hace 17 días se encamina a convertirse en parte del paisaje de San Salvador de Jujuy.

Mientras que la Tupac Amaru, la organización que lidera Sala y controla el campamento, decidió sostenerlo "por tiempo indeterminado", el gobierno provincial pidió ayer habilitar la feria judicial para que se analice la denuncia penal que la fiscalía de Estado presentó contra Sala y otros dirigentes por el acampe en la plaza Belgrano, a metros de la Casa de Gobierno.

El principal reclamo de Sala, y de otras 27 organizaciones sociales que participan de la protesta, es que Morales garantice la continuidad de unas 500 cooperativas de construcción de viviendas que maneja la Tupac, uno de los pilares de su poder paralelo y omnímodo en la provincia. También pide el pago de una "ayuda extraordinaria" para alrededor de 20.000 cooperativistas.

Al campamento en San Salvador de Jujuy se sumaron en la última semana otros en pleno centro porteño (en 9 de Julio y Avenida de Mayo) y en la plaza Independencia, de la ciudad de Mendoza.

Morales hizo del "fin del clientelismo" una de las banderas de su campaña. Apenas asumió anunció la bancarización del pago de todos los beneficios sociales y el reempadronamiento de los cooperativistas.

La disputa entre Sala y Morales es vieja y hasta cuenta con capítulos judiciales. Desde que se instaló en la plaza, el 14 de diciembre pasado, la Tupac hizo tres pedidos de audiencia con Morales.

"El gobernador ya ha dicho que no va a conversar con violentos como Milagro Sala. Sí va a hablar [con los cooperativistas] individualmente y les va a hacer llegar lo que necesiten para que no sean más rehenes, para que el Estado recupere su lugar", explicó a LA NACION el ministro de Gobierno, Agustín Perassi.

Sala replicó desde el acampe. "Esto es un capricho de Morales, que es el único responsable de esta situación. Quiere mostrar autoridad de patrón de estancia. Tanto habló de diálogo y pacificación y ahora no nos recibe", se quejó en diálogo con LA NACION. Sugirió, además, que el fin del conflicto está lejos. "No nos vamos a ir a la casa sin los puestos de trabajo asegurados. Vamos a estar acá todo el tiempo que sea necesario", aseguró.

Además de denunciar a Sala, el gobierno provincial instó a los comerciantes de la zona a demandar a la Tupac por daños y perjuicios.

El domingo pasado, a las decenas de carpas instaladas en la plaza Belgrano se les sumaron cinco piletas Pelopincho, donde los chicos intentan esquivar el calor aplastante.

Los "piletines", como los llaman sus dueños, se compraron el domingo después de un "bolsillo" (colecta) entre los acampantes. Sala no supo precisar cuánto salieron.

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