"Refugiado", la palabra que marcó 2015

Refugiados sirios intentan ingresar en Hungría a través de Serbia, en agosto último
Refugiados sirios intentan ingresar en Hungría a través de Serbia, en agosto último Fuente: Reuters
La Fundación del Español Urgente la eligió por haber dominado las noticias y las conversaciones durante estos últimos doce meses; "escrache" y "selfi" habían sido las seleccionadas en los años previos
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30 de diciembre de 2015  • 11:27

"Refugiado" es la palabra de 2015 según la Fundación del Español Urgente, por haber marcado la actualidad informativa del año que termina debido a la tragedia de los millones de personas que abandonan Asia y Africa tanto por los conflictos armados como por las crisis económicas y humanitarias resultantes, principalmente hacia Europa. "El concepto que define la palabra refugiado ha generado muchísimas dudas y debates entre los profesionales del periodismo, pues estos han sido muy conscientes de la importancia de ser extremadamente rigurosos a la hora de denominar a los miles de personas que huyen de un conflicto bélico frente a aquellas otras que buscan en otro país las posibilidades de vida que en el suyo no encuentran –explica el director general de Fundéu BBVA, Joaquín Muller–. El interés que ha despertado este término y las muchas preguntas de periodistas que han llegado a la Fundéu pidiendo una aclaración revelan, además, la preocupación de estos profesionales por escribir con precisión".

La entidad explica en su sitio –que analiza el uso y la definición de cerca de 200 vocablos por año, elegidos por su presencia la actualidad periodística– que "refugiado" es quien huye de su país por un conflicto o por persecución política. "Inmigrante" es todo aquel que llega a un país para establecerse en él (desde la perspectiva de quien abandona su propio país, es un "emigrante"). "Migrante" es un término más general que incluye a ambas palabras, "inmigrante" y "emigrante" y es más frecuente en América latina. Desde un punto de vista lingüístico – es decir, con independencia de la definición establecida en derecho internacional–, analiza Fundéu, un refugiado es aquel que "se ve obligado a buscar refugio fuera de su país a consecuencia de guerra, revoluciones o persecuciones políticas".

De Poliamor a trolear, un año de neologismos

Para ser elegida palabra del año, la entidad española pone como condición que haya sido un término predominante no sólo en las noticias sino también en las conversaciones cotidianas a lo largo de los doce meses previos, que tenga atractivo lingüístico y que sea usado en todas las regiones hispanohablantes. "Que sea un término nuevo o no, no resulta relevante para nuestra decisión", explica Muller.

"Escrache" fue la elegida por Fundéu como la palabra que definió 2013, proveniente de la Argentina y Uruguay, desde donde se exportó el vocablo para definir las protestas contra funcionarios y organismos que se organizan en los domicilios particulares y sedes de aquellos, y selfi (la adaptación a la ortografía española de la voz inglesa selfie) aquella que marcó 2014, fiebre de autorretratos con el celular que comenzó con aquel orquestado.

Antes de dar a conocer el vocablo ganador, la Fundación publicó una lista de doce palabras finalistas, elegidas por concentrar la atención periodística durante estos últimos doce meses en diversos ámbitos, desde "chikunguña" a "sextuplete", en los campos de la salud y el deporte, pasando "inequidad", "gastroneta" (por food truck), "despatarre", "poliamor", "disruptivo" y, en su gran mayoría, nuevos términos que llegan a imponerse en el habla común y de los medios de comunicación tras su difusión en el campo de las redes sociales, como "clictivismo", "trolear" (la acción y el efecto de intervenir en un foro digital con el objetivo de generar polémica, ofender y provocar de modo malintencionado a los demás usuarios, y por extensión, cualquier intervención con el objetivo de hacer fracasar algo), o el "me gusta" de Facebook. También tuvo reservado un lugar de honor el juvenil "zasca" (definida en los alarmados diarios de España como una interjección de sorpresa, superadora del clásico "zas", que no parece correr ningún riesgo de atravesar las fronteras de ese país).

"Emplear palabras específicas para acotar la realidad es un primer paso para relacionarse eficazmente con ella –afirma la fundación en los fundamentos de su elección de la palabra que marcó el año que termina–. Aunque la existencia de un término que abarcara tanto a migrantes como a refugiados pudiera simplificar el modo de informar, lo cierto es que estamos ante una realidad compleja y distinguir el nombre de estos colectivos ayuda, de algún modo y a pequeña escala, a distinguir las caras y la circunstancias de cada una de las personas que han tenido que huir de su país".

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