Un recorrido por las 4 ciudades más aventureras de Nueva Zelanda

Crédito: Florencia Belitrand

Viajamos a “la tierra de la gran nube blanca” y recorrimos lugares increíbles, donde dar rienda suelta a tu intrepidez y tu espíritu soñador

8 de enero de 2016  • 00:09

El primer desafío a la hora de pensar un viaje a Nueva Zelanda está en la cabeza, vivimos muy lejos, así que es difícil imaginarnos de ese lado del mundo: ¿Cómo se sentirá volar sobre el estrecho de Cook o qué sabor tendrá la comida callejera en Auckland? Ni las búsquedas más exhaustivas en Internet ni los relatos de amigos de amigos que viajaron a principios de sus 20 a juntar kiwis para después seguir viaje por el sudeste asiático te van a dar un pantallazo que incluya todo lo que hay en Nueva Zelanda. Así que si tu imaginación oscila entre los paisajes de la película El señor de los anillos y el haka de los All Blacks, la mejor manera de despejar las dudas es subirte a un avión y conocerlo.

Nueva Zelanda se divide en dos islas –la Norte y la Sur– separadas por el estrecho de Cook. La Isla Norte tiene un paisaje de llanuras que se corta con volcanes o alguna montaña, mientras que la Isla Sur es mucho más montañosa y su paisaje se parece más a la Patagonia.

Te vas a encontrar con un país que supera con creces todas las expectativas. Con un abanico de paisajes que incluye montañas, bosques, playas, sabores riquísimos que mezclan lo europeo, lo asiático y lo maorí. Y con gente que hace de tu estadía algo maravilloso.

Lo que tenés que saber

La mejor manera de recorrer los distintos paisajes es alquilar un auto, pero... ¡ojo!, como fueron colonia inglesa, tienen el volante a la derecha y los caminos suelen ser bastante sinuosos, así que el plan no es apto para todas.

Nueva Zelanda es el país donde más helado se come en el mundo. Así que no te vayas sin probarlo. El más tradicional es el Hockey Pockey, de vainilla con bolitas de toffee (caramelo).

La diferencia horaria es mucha (casi 16 horas), así que vas a necesitar por lo menos un día a la ida y probablemente dos o tres a la vuelta para acostumbrarte.

El término "kiwi" es un comodín con tres significados: los neozelandeses se llaman a sí mismos kiwis, también se llama así a la fruta nacional, que, si bien no es nativa, se sirve en todos los desayunos y te carga de pilas para todo el día. El tercer significado es el pájaro kiwi: está en todos los souvenirs en forma de remera, llavero o lo que se te ocurra, pero son animales nocturnos y solitarios así que solo se ven en cautiverio.

Ahora sí, vamos a recorrer ciudad por ciudad.

auckland

Auckland parece una ciudad futurista Crédito: Florencia Belitrand

La primera sensación cuando recorrés sus calles es que está casi vacía. "¿Dónde están todos?", me preguntaba. Enseguida me di cuenta: así es un día típico en Auckland. Y es que, aunque es la ciudad más poblada de Nueva Zelanda, no hay multitudes ni embotellamientos. Acá todo es prolijo y al mismo tiempo cool y relajado.

Sky Tower: el ícono de Auckland, en la esquina de las calles Victoria y Federal, es una torre de 328 m que es EL lugar para ver la ciudad desde arriba. Hay tres miradores a los que se puede acceder (con entrada desde US$ 92), dos restaurantes para cenar viendo el atardecer y, para las más valientes, la posibilidad de hacer skyjump (una especie de bungee jumping desde 192 m de altura). Más info:

Takapuna: Hace doscientos mil años, la lava caliente del volcán Pupuke inundó esta costa y creó un paisaje espectacular: piedra volcánica, arena y restos fosilizados de árboles forman un camino costero que parece de otro planeta.

Mount Eden: a 5 km del centro, es el punto natural más alto de la ciudad. Este parque, ubicado en la cima de un volcán, es un recordatorio de que la ciudad entera está en una zona volcánica. Desde el mirador, podés ver los rascacielos de la ciudad y el puerto de Waitemata.

Postales coloridas en Ponsonby Road, un souvenir lindo y barato Crédito: Florencia Belitrand

Ponsonby: es uno de los barrios más cancheros de Auckland y un planazo para pasar un día caminando. En Ponsonby Road, la calle principal, hay tiendas de diseño, cafeterías y comida al paso, y si te metés por sus callecitas, encontrás casas de cuento con árboles enormes. Más info: www.iloveponsonby.com.nz.

matakana

Omaha Beach para recorrer en barco Crédito: Florencia Belitrand

A 40 km de Auckland (podés llegar en taxi por alrededor de US$ 35), este pueblo rural fundado a principios del 1800 es el corazón de una zona vitivinícola y, además, un polo de diseño, deco y gastronomía.

Farmer’s Market: todos los sábados, los productores locales se instalan en los puestos del mercado con sus productos frescos. El mercado no solo es lugar de reunión para turistas, sino que los restaurantes y bares de la zona también compran ahí frutas, vegetales, chocolates orgánicos, vinos y aceites de oliva.

The Gourmet Within: una experiencia gastronómica a medida: en una clase de seis horas, Mark y Carmel, un matrimonio formado por un inglés y su mujer kiwi, te enseñan a cocinar platos típicos con productos locales. El menú varía de acuerdo a las temporadas, pero siempre cierra con pavlova, el postre preferido de los neozelandeses. Cuando terminás de cocinar, te sentás en grupo a probar lo que preparaste.

Estas esculturas son en realidad baños públicos en Matakana Crédito: Florencia Belitrand

Omaha Beach: a una hora y media de caminata, esta playa con onda surfer, arena blanca y mar turquesa es la locación perfecta para terminar el día viendo el atardecer. Eso sí, una advertencia: el agua está muy fría, el chapuzón es solo para las más corajudas. Si preferís no caminar, un taxi desde el centro de Matakana cuesta aproximadamente US$ 25. Más info: ww.visitmatakana.co.nz.

rotorua

No te podés ir de Rotorua sin tirarte en oggo. Son dos minutos de risas garantizadas Crédito: Florencia Belitrand

Es uno de los centros de actividad geotermal más importantes del mundo. En los alrededores hay bosques que parecen salidos de la prehistoria y, en el medio de la ciudad, fumarolas volcánicas que levantan gases y emanan olor a azufre. Como es uno de los centros turísticos más grandes de la zona, está repleto de hotelcitos, bares y propuestas para comer.

Oggo: un juego delirante que implica meterte en una pelota inflable gigante y rodar barranca abajo por una colina. Una caminoneta 4x4 te lleva hasta la cima, donde te metés dentro de la bola y te lanzás a hacer ogging. La experiencia es divertidísima: en cada pelota pueden ir hasta tres personas y se filma con una Go Pro, así todos se llevan un recuerdo de la aventura. Más info: www.ogo.co.nz.

Te Puia: una aldea maorí ubicada en el valle geotermal Whakarewarewa. Además de presenciar un ritual típico con haka incluido, podés pasear por los jardines, ver los paisajes volcánicos y conocer el centro de tallado y artesanía típica. La excursión nocturna se llama Te Po y evoca un festín tradicional que incluye una cena cocida en un hangi (un "horno natural" que se genera con el calor de la tierra). El plan termina con un chocolate caliente para ver la erupción de más de 30 m del géiser Pohutu. Más info: www.tepuia.com.

Wai O Tapu Park: su nombre quiere decir "aguas sagradas" en lengua maorí y es el parque termal más colorido de toda la región. En sus distintos cráteres se mezclan los elementos químicos para formar lagos naranjas, verdes, rojos y azulados. Más info: www.waiotapu.co.nz.

Queenstown

El motorhome es un medio de transporte que vas a ver mucho; es ideal para plan familiar o de amigos Crédito: Florencia Belitrand

Desde que te bajás del avión, el paisaje cambia: lagos celestes y picos nevados enmarcan una ciudad repleta de juventud. Le dicen "la capital de la aventura" porque en Queenstown podés hacer de todo: bungee jumping, tirolesa, esquí, snowboard y mucho más. También hay muchísimos senderos para caminatas que parten del centro de la ciudad y excursiones guiadas por el Parque Nacional Mount Aspiring. Cuando cae la noche, la ciudad se enciende con bares, pubs y restaurantes con onda.

Barco a vapor: la propuesta es simple: un viaje de 90 minutos por el lago Wakatipu. El dato de color es que la navegación se hace a bordo del TSS Earnslaw, un barco a vapor creado en el mismo año que el Titanic. Tomar un café a bordo contemplando los paisajes y escuchando la leyenda que rodea el lago es un planazo. Este es uno de los recorridos más emblemáticos de la ciudad, así que el barco va bastante lleno. Más info: www.realjourneys.co.nz.

Dart River: si estás en Queenstown, no podés perderte la posibilidad de hacer algún plan aventurero. A 50 km de la ciudad, en un pueblito rural llamado Glenorchy, podés embarcarte para una excursión que incluye un poco de todo: un paseo en jet boat por el río con aceleradas por entre las piedras y giros de 360° y una caminata por un bosque que fue escenario de películas como El señor de los anillos y Las crónicas de Narnia. Más info: www.dartriverjetsafaris.com. •

Cómo viajar:

Air New Zealand tiene un vuelo directo Buenos Aires-Auckland desde US$ 1400 + impuestos. Más info: www.airnewzealand-ar.com.

Desde Rotorua, un vuelo con una escala cuesta aproximadamente US$ 250. Más info: www.airnewzealand-ar.com.

Desde la estación central de Auckland, sale dos veces por día un bus que en tres horas y media te deja en Rotorua. Cuesta US$ 35. Más info: www.intercity.co.nz.

Maorí para principiantes

Una vez que se aseguran de que no sos un enemigo, los maoríes te consideran manaakitanga: uno más de la familia Crédito: Florencia Belitrand

Además del inglés, el maorí es el segundo idioma oficial en Nueva Zelanda; acá, una pequeña guía de frases útiles.

Kia ora: hola.

Morena: buenos días.

Nau mai, haere mai: bienvenido.

Haere ra: adiós (si el otro se está yendo).

E noho ra: adiós (si te vas vos).

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