Casa Valentina: con las polleras bien puestas

Esta obra dirigida por José María Muscari, sobre un grupo de hombres heterosexuales que comparten el gusto de vestirse de mujeres, acaba de estrenarse en el Picadilly
Carlos Pacheco
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5 de enero de 2016  

José María Muscari y su elenco, con el vestuario de la obra
José María Muscari y su elenco, con el vestuario de la obra Crédito: Eduardo Carrera / AFV

A fines de la década del 80 del siglo pasado, Harvey Fierstein conmovió al mundo gay norteamericano a través de la película Torch Song Trilogy ( Trilogía de Nueva York) de la cual fue autor y protagonista. Reconocido como dramaturgo, actor transformista en el comienzo de su carrera y militante por los derechos homosexuales, el creador fue desarrollando en las últimas décadas una destacada labor que incluye textos emblemáticos como la versión musical de La jaula de las locas (1983) o Algo en común (1988); como intérprete se destacó componiendo el rol protagónico de la comedia Hairspray (2002).

Hace dos años, Fierstein estrenó en Broadway Casa Valentina, una pieza muy singular que muestra a un grupo de heterosexuales a quienes les gusta vestirse de mujer ( crossdressers) compartiendo un fin de semana en las afueras de la ciudad.

El material fue construido a partir de hechos reales acontecidos en los Estados Unidos durante la década del 50. Entre nosotros la obra, que cuenta con dirección de José María Muscari, se puede ver en el teatro Picadilly desde el sábado último. La versión no está ubicada en una época determinada. Eso que estaremos viendo no sucedió ayer, puede estar sucediendo en el mismo momento de la representación.

El elenco es sumamente atractivo: María Leal, Gustavo Garzón, Fabián Vena, Pepe Novoa, Boy Olmi, Roly Serrano, Diego Ramos, Nicolás Scarpino y Mariela Asencio.

"Cada uno en este cuarto es un varón heterosexual casado, pero andá y encontrá una sola persona en el mundo exterior que lo crea y lo entienda", dice Valentina, uno de los personajes de la pieza cuando intenta aclarar algo de ese universo ¿extraño? del que forma parte.

El productor Javier Faroni lo contactó a Muscari hace algo más de un año con la propuesta de que investigara acerca de una obra denominada Casa Valentina. "Busqué información y me entusiasmó la idea de montarla -explica el director-. Es la primera vez que estreno una obra que fue éxito en Broadway (2013) y en Londres (2014). Y hasta me dije: «Qué lástima que no se me ocurrió escribirla». Me quedé con la humilde función de dirigirla."

El creador define este material como "una comedia con complejidades emocionales y de alto impacto". En verdad, el espectador encontrará en este espectáculo una serie de sorpresas. Primero, a un grupo de hombres a quienes les gusta vestirse de mujer, pero sin dejar de lado su condición heterosexual; segundo, algunos son activistas extremos, y en tercer lugar, otros cuestionan que los homosexuales formen parte del grupo.

Algunos personajes

La actriz María Leal recrea en la obra a Rita, la esposa de Renzo

/Valentina. Ella y su marido son los propietarios del lugar donde se realizan estas reuniones. "Es una obra difícil -dice la intérprete-. Muscari me la ofreció y después de leerla le comenté que si me la hubiera propuesto otro director no la hacía. Creo mucho en su capacidad creativa. No es sencillo ser la única mujer al lado de siete hombres vestidos de mujer. Es muy complejo el trabajo de ellos porque tienen que sacar su parte femenina, no hacer una macchietta."

Rita posee una mente muy abierta. Ella se enamora de un hombre al que en oportunidades le gusta convertirse en una señora. "La obra habla del amor, pero no del amor de pareja, sino del amor entre todos -agrega Leal-. Y Rita juega junto a esos hombres a las visitas, como cuando era chica. Este juego no tiene nada de infantil y a veces asoman cuestiones muy dolorosas, como la discriminación. Por momentos mis compañeros me miman mucho. En otros me siento como la gallina que los está protegiendo para que puedan lograr esa labor tan compleja que pide el autor."

Pepe Novoa interpreta a Marga, una mujer mayor de vasta experiencia y gran libertad. El actor disfruta de este trabajo que le posibilita mostrar un costado que hasta ahora nunca había experimentado. "Del año 46, cuando empecé en esta profesión, hasta ahora nunca recreé a una mujer. Fijate qué notable -dice-. Hice de pajarito, de niño y a esta edad compongo a una abuela. Toda mi vida estuve tratando de jugar a ser otro y nunca me tocó un rol femenino. He sido un hijo, un padre, un abuelo. Esta es una oportunidad única. Recuerdo magníficas interpretaciones de Carlos Carella cuando protagonizó la madre de Las de Barranco, de Gregorio de Laferrère, o a Héctor Alterio cuando hizo Las criadas, de Jean Genet. Esas actuaciones las conservo en mi cabeza y hasta envidié lo que ellos hacían. No mostraban una caricatura, sino que te hacían participar de un mundo tan sutil, tan querible. Estoy contento de poder participar de este proyecto y agregar un personaje más a mi galería."

Refiriéndose a Marga, Novoa explica que es la persona más sensata del grupo y no sólo porque es mayor, sino porque aprovechó al máximo su vida. "Ella, sin dejar de ser heterosexual, se permitió tener una esposa, hijos y ya no intenta esconder su condición -explica-. Es un claro ejemplo de que los años bien vividos te dan una gran libertad. Es un gran desafío poder interpretar a esta vieja que tiene una actitud asombrosa frente a la vida. Hasta hace una defensa de la causa gay que es impresionante."

Un grupo de crossdressers de Buenos Aires asistió a un ensayo de la obra hace pocos días. Para el elenco de Casa Valentina fue muy movilizador conocer sus historias. "Pudimos preguntarle cosas -cuenta Nicolás Scarpino-, cómo llevan sus vidas, en qué consiste esta práctica. Uno se queda con muchas preguntas: ¿qué te pasa a vos?, sos padre de familia, tenés hijos, sos mecánico. ¿Esto es un morbo? ¿Por dónde pasa? Lo interesante de esta obra es que te permite empezar a correr velos como sociedad. Nosotros hemos avanzado mucho con esto de sacar velos, pero este no deja de ser uno más... ¿delicado? Hay tipos a los que les gusta vestirse de mina. Es cierto que da para mucho análisis. Pero es así."

En la ficción Scarpino es Lucas, un joven al que le interesa transformarse en Miranda. Recién está iniciándose en ese camino. Tiene dudas, temores, pero una vez que entra en el juego todo resulta más sencillo.

"El trabajo no ha sido fácil -dice el actor-. Cuando son hombres los personajes hablan como tales, pero cuando se visten de mujer su voz se modifica. El problema está en qué voz adquirís. Y en verdad una vez que estás vestido de mujer, el cuerpo te lleva a descubrirlo. Cuando cambiás de vestuario ocurre algo y es muy fuerte. Lo interesante fue la propuesta de José que nos ayudó a sacar la mujer que llevamos adentro y ver qué sucedía. No se trata de mariconear, sino de ser una mujer desde el más mínimo gesto."

"Conceptualmente es un espectáculo muy poderoso: habla de la marginación de los marginados -define Muscari-. Es muy contundente el discurso del autor, tiene la inteligencia de plantear temas universales y aunque los encapsula en una época adquieren una vigencia rotunda."

María Leal es muy contundente a la hora de analizar la posible recepción de la pieza. "Confieso que no sé qué le va a pasar a la gente. Les puede pasar cualquier cosa, menos aburrirse. Se van a reír, van a pensar, se van a emocionar y también llorar. Esta obra no habla de géneros, sino del amor entre los seres humanos."

¿Qué es el crossdressing?

Si bien no es nueva, la práctica denominada crossdressing (cambiarse de vestuario) ya no provoca asombro. Hombres de muy diversas profesiones la practican. Suelen estar casados y tienen hijos. A muy pocos se los puede ver por la calle. Poseen espacios de reunión donde se les da la posibilidad de "montarse" (así se denomina) con el look que deseen. La mayoría de esos hombres sólo juegan por un rato a transformarse en una mujer. Eligen su vestuario, los accesorios que combinan con él, zapatos y pelucas. Adoptan un nombre femenino y rara vez cambian su tono de voz.

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