Guillermo Cañas contó cómo llegó a pesar 122 kilos: “No comía dos facturas, comía dos docenas”

El ex tenista, de 38 años, está en el torneo de Doha, Qatar, como entrenador del ruso Teymuraz Gabashvili
Santiago Peluffo
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7 de enero de 2016  • 11:51

DOHA (dpa).- Seis años después de su retiro, Guillermo Cañas extraña mucho la adrenalina de la competencia y admite que engordó y llegó a pesar 122 kilos después de dejar de ejercitarse.

"Después del retiro (en 2010) hacía mucho ejercicio, pero hace dos años me lesioné la rodilla y lo dejé completamente y por estrés laboral empecé a comer y engordé 26 kilos", contó el ex número ocho del mundo en una entrevista con dpa en los amplios sillones de cuero de la sala de jugadores del torneo de Doha.

Cañas, de 38 años, se encuentra en la capital qatarí como entrenador del ruso Teymuraz Gabashvili, a quien dirige hace cuatro años tras asesorar al letón Ernests Gulbis. Actualmente, reparte su tiempo entre coordinador de la academia de tenis que fundó hace siete años en Miami y acompañante de Gabashvili en ciertos torneos del circuito. "No hay nada igual a la adrenalina que se siente dentro de una cancha", contó el ex jugador, ganador de siete títulos en su carrera.

- ¿Cómo es su vida de entrenador?

- Hace cuatro años que entreno a 'Tim' y viajo de ocho a doce semanas al año, además de las semanas que compartimos cuando está él entrenando en Miami. En total, viajo unas 20 semanas al año, menos de lo que hacía como jugador, que eran unas 35. El resto del tiempo lo paso 'full-time' en mi academia.

- ¿Qué cosas extraña del Cañas tenista?

- La adrenalina de la competencia. No hay nada igual a la adrenalina que se siente cuando competís dentro de una cancha; no creo que la puedas encontrar en ningún aspecto de la vida cotidiana. Como entrenador quizás sienta un poco de esa adrenalina, y eso me divierte, pero no es lo mismo.

"Si quedó bien y tiene bien la mano, no tengo dudas de que va a jugar bien nuevamente. El único miedo en una situación así es que ya pasó mucho tiempo y si nunca volviste a sentir que quedó bien, es demasiado duro convivir con eso", dijo Cañas sobre Juan Martín del Potro

- ¿Mantiene algunos hábitos del profesionalismo?

- Los primeros años después del retiro hacía mucho ejercicio, pero hace dos años me rompí una rodilla y lo dejé completamente. Hace un año y medio empecé a jugar al padel con un grupo de amigos y me divierto, pero se notan las falencias físicas. Es que los meses de mucho trabajo es cuando me estreso y empiezo a comer mucho más.

- ¿Cómo es eso?

- Sí, cuando estoy muchas horas seguidas en la academia y no puedo hacer actividad física, me estreso y entonces empiezo a comer. Me es difícil encontrar el balance con el trabajo y la comida, es una lucha día a día.

- Contó que ha llegado a pesar más de 120 kilos.

- Estaba en 96 kilos; engordé 26 y llegué a pesar 122 y después bajé hasta 90. Pero ahora volví a subir 10 kilos en los últimos dos meses y estoy en 100 nuevamente. Como jugador competía entre 83 y 85, pero no creo que llegue a 85 nunca más. Entre 92 y 95 es donde tengo que estar.

- ¿Cuánto tiempo estuvo con 122 kilos?

- Fueron dos años con ese peso entre 116 y 122 kilos; en 2014 empezó. Una vez sola había pasado los 90 y me asusté, pero después no paré: pasé los 100, los 110, los 120... Me cuidé muchísimo los primeros cuatro años después del retiro, pero vino la lesión en la rodilla y se me fue de las manos.

- ¿Y por qué cosas tiene debilidad?

- Cuando estaba excedido comía cualquier cosa, sobre todo lo dulce, que me gusta mucho. Además, no es que como dos facturas (bollos); como dos docenas. O en lugar de una pizza me como tres.

-¿Su mujer le decía algo?

- No, está acostumbrada. Es que cuando nos casamos, hace dos años, era uno de los peores momentos míos: pesaba 118 kilos. Todo el mundo se pone flaco para casarse, entonces le dije: 'Vos ya viste lo peor de mí, más arriba no voy a ir más'. Y me aguantó dos años más.

- Entonces habrá cambiado de talle de ropa.

- Sí, porque a mí se me concentra sobre todo en las piernas y en el culo. Tuve que comprar un montón de ropa nueva, si la que tenía no me entraba. Tuve que comprar las dos veces que engordé y hace poco volví a usar ropa que no usaba hace mucho tiempo.

- ¿Es muy difícil mantener la disciplina?

- Las primeras semanas son duras, pero después te vas acostumbrando. A la noche me agarran ganas de algo dulce, por ejemplo. Me costó dos años decir: 'Tengo que empezar la dieta'. Pero nunca empezaba. Me levantaba pensando 'hoy sí' y después no lo hacía; así varias veces. Este mes dije que iba a empezar, pero estuve enfermo con antibióticos y no pude. Después de Australia voy a volver a cuidarme más en las comidas.

ph

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