Ni un paso atrás: Maduro insiste con su receta económica

Designó como nuevo ministro a un académico de línea dura, que niega la inflación
Daniel Lozano
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8 de enero de 2016  

CARACAS.- Órdago ortodoxo y radical de Nicolás Maduro para enfrentar "la grave crisis producto de la guerra económica, de la caída de los precios del petróleo y de la guerra del Imperio". El presidente venezolano nombró anteanoche al frente del equipo económico revolucionario a Luis Salas, un joven sociólogo de 39 años sin pergaminos, cuyo principal mérito es formar parte del equipo del economista español Alfredo Serrano, director del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), que asesoró a los gobiernos bolivarianos y, hasta hace muy poco, también al argentino.

Fue un triunfo evidente de los defensores de los controles de cambio y de precios frente a los más pragmáticos que exigían un plan de ajuste y la unificación del cambio.

Salas es un fundamentalista capaz de afirmar que la inflación "no existe en la vida real" y que se trata del "correlato económico del fascismo político". Su mayor mérito es la redacción de un panfleto titulado "22 claves para entender y combatir la guerra económica", escrito para sustentar la retórica bolivariana que los excusa del fracaso económico.

La realidad venezolana dice otra cosa: el país cerró el año con una caída del PBI de casi 10%, con la inflación más alta del mundo (270%) y con un índice de escasez y desabastecimiento de más de 70%. Las colas en busca de alimentos y productos básicos se convirtieron en una rutina diaria tan desesperante como la búsqueda de medicinas en unas farmacias que sólo cuentan con el 10% de los remedios demandados.

"La clase empresarial venezolana es una clase vividora y malcriada que a lo largo del tiempo se convirtió en un tumor económico... Seres cuya petulancia sólo es superada por su indolencia e ignorancia", escribió en el pasado Salas, que en 2010 ganó un concurso de investigación en la Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo.

En octubre pasado también presentó en Caracas el libro de su padrino político en la Celag, titulado América Latina en disputa. "El Jesucristo de España", como denominó Serrano, es sin duda uno de los grandes vencedores de la remodelación del gobierno de Maduro. Se sitúa cercano al partido español Podemos y es defensor de sus tesis.

Economistas y opositores se llevaron las manos a la cabeza luego de conocer tan sorprendente nombramiento. "[Salas] no sabe distinguir entre inflación y nivel de precios", resumió Asdrúbal Oliveros, director de la consultora Ecoanalítica.

"Mientras más primitivo sea el análisis económico del problema, más negativo será el resultado de las acciones", atacó Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.

"No basta con el reciclaje de ministros", exigió el nuevo presidente de la Asamblea Nacional, el dirigente opositor Henry Ramos Allup, que insistió en la necesidad de un cambio de modelo económico luego de reunirse ayer con la cúpula de la Iglesia Católica.

Un milagro, más allá de las manos de Jesucristos españoles o venezolanos, necesitará el chavismo para que las recetas del nuevo ministro alivien a una de las peores economías del planeta. Tan borrosa está la salida al laberinto que el propio Maduro anunció la creación de un nuevo ministerio, el de Agricultura Urbana, que provocó más hilaridad en el país. Las propuestas recuerdan las usadas por los cubanos durante el Período Especial, cuando escondían gallinas y hasta cerdos en sus propios hogares.

Militares

"No somos un gobierno, somos una revolución gobernando", destacó Maduro, que volvió a apostar por los militares, pese a que había prometido que volverían a los cuarteles. Nueve uniformados dirigirán varios de los ministerios más importantes, como Defensa, Interior, Alimentación, Fronteras y Electricidad.

Para esta etapa trascendental de su gobierno, donde tendrá enfrente a un Parlamento de mayoría opositora, Maduro decidió sustituir como vicepresidente político a Jorge Arreaza, yerno de Hugo Chávez, por Aristóbulo Istúriz, gobernador de Anzoátegui.

Este veterano dirigente revolucionario es un hombre de confianza de la pareja presidencial y personaje clave dentro del grupo civilista del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Hace cuatro semanas decidió renunciar como dirigente estatal después del fracaso electoral en su distrito; había recibido fuertes críticas durante su gestión.

Arreaza, clave durante la larga enfermedad y muerte del "comandante supremo", ha sido degradado a una vicepresidencia social pese a su "lealtad absoluta" a la revolución bolivariana.

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