Hombres peludos en baja: ellas los prefieren depilados

Cada vez más varones admiten rasurarse por debajo del cuello para poder adaptarse al actual modelo masculino
Sebastián Ríos
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9 de enero de 2016  

"Estoy todo depilado", se lee en la aparentemente imbatible pieza de artillería que un muchacho prepara para la conquista en una de las publicidades de la cerveza Schneider que por estos días se emite en televisión. En el comercial de su rival, Brahma, sólo un mágico soplo de "buena onda" es capaz de lograr que un joven se ofrezca a untar bronceador en la peluda espalda de su amigo, a la vista de dos chicas que se esfuerzan por mirar hacia otro lado ante el pedido de asistencia.

Pocas cosas tan populares como el mercado de la cerveza, lo que hace suponer que esa misma masividad es un componente clave del atractivo que supone hoy un cuerpo depilado o de su contracara, la aversión del pelo en pecho, espalda y demás.

Porque si bien la barba sigue de moda -algo visible en las campañas publicitarias de firmas de todo rubro-, la presencia de vello del cuello para abajo ha caído en desgracia, lo que se verifica en lo cada vez más extendida que se encuentra la depilación en sus diversas formas entre los integrantes del público masculino.

Las estadísticas no dejan lugar a dudas: la depilación láser figura en el top five de los procedimientos estéticos no invasivos más solicitados por ambos sexos, según el último informe de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica y Estética (Isaps, según sus siglas en inglés). Entre los varones, la depilación láser es el tercer procedimiento no quirúrgico más popular en todo el mundo (sólo superado por las inyecciones de toxina botulínica y la dermoabrasión), precisan las estadísticas de la Isaps.

Diego, de 35 años, comenzó a depilarse a pedido de quien hoy es su novia. "Cuando comenzamos a salir me hizo algunos comentarios acerca de lo poco estético que le resultaba el pelo en el cuerpo, al mismo tiempo que me contaba que ella recurría a la depilación definitiva", cuenta Diego, empleado de un concesionario de autos, que desde entonces recurre a ese método para eliminar el vello de su pecho, brazos y piernas. "Fueron una 10 sesiones, y de ahí en más cada tanto me hago alguna sesión de mantenimiento", agrega y celebra los beneficios de esta práctica de cara al verano: "Transpiraba mucho y ponerme protector solar sobre el pelo era una verdadera complicación. Ahora incluso se me nota más el bronceado".

Fernando, por su parte, no duda en reconocer que también recurrió a la depilación definitiva para deshacerse del pelo que era común en su pecho y espalda. "Hace 5 años, cuando se me ocurrió hablar sobre el tema en la oficina, me cargaron hasta cansarse -recuerda este licenciado en Administración de Empresas de 45 años-. Hoy la reacción es completamente distinta, ya que son más los que se depilan o afeitan el cuerpo que los que no."

Y las mujeres, ¿qué opinan al respecto? "Aunque no es una condición excluyente tener vello corporal, si me das a elegir me gustan los varones más bien sea lampiños, y definitivamente prefiero que tengo pelos en el pecho y no en la espalda. No sólo me resulta más agradable a la vista sino también al tacto", responde Agustina Lares, empleada admi nistrativa de 25 años, que recuerda con poco cariño cuando, tiempo atrás, tenía que sacudir las sábanas todas las mañanas para liberarlas de los pelos de su ex pareja de pelo en pecho.

"Me han sorprendido los niveles de depilación masculina de este verano, lo que demuestra que evidentemente el pelo en pecho está en baja", comenta por su parte Juliana Alvarez, de 35 años, que por estos días veranea en Punta del Este. "Creo incluso que, aún cuando tener mucho pelo en el cuerpo no colabora a la hora de la conquista, hoy el tema de la depilación es un issue más para los propios varones que para las mujeres", agrega.

Deforestados paisajes

Claro que la depilación definitiva no es la única elección del varón que no quiere llegar a la playa y lucir ante la mirada femenina un abrigo. Una reciente encuesta realizada por Procter & Gamble para su marca Gillete halló que el 80% de los varones usa maquinitas separadas para afeitar la cara y para afeitar el resto del cuerpo. Atentos a esta tendencia, la industria ha respondido con el lanzamiento de productos para el cuidado personal masculino impensables años atrás, como lo son las máquinas de afeitar especialmente diseñadas para rasurar la espalda.

El creciente uso de la maquinita de afeitar por fuera del rostro se debe en parte al furor del llamado "manscaping". Esta palabra formada por la unión de man (hombre) y landscape (paisaje) hace referencia al hábito no necesariamente de depilar, sino de dar forma al vello (o a su ausencia) con cierta búsqueda estética. En sentido amplio, refiere a afeitar o recortar selectivamente el vello que crece en áreas ubicadas por debajo del nudo de la corbata en busca de un aspecto más cuidado, pero no 100% lampiño, aunque en sentido más estricto muchos utilizan el término para hacer referencia al cuidado (en sentido restrictivo) del pelo por debajo del cinturón.

El auge del manscaping se verifica en todo un mundo de páginas de Internet y artículos en revistas masculinas que explican cómo trabajar el vello corporal (¡y cómo no!) según los actuales estándares de belleza, y donde no dudan en ilustrar el antimodelo de hombre con fotos de peludos galanes de antaño como Tom Selleck. En términos estadísticos, el furor del manscaping se confirma también en los resultados de la citada encuesta de Procter & Gamble, que reveló que uno de cada cinco varones se afeita el pecho, mientras que casi la mitad de ellos se afeita la región genital.

Debajo del cinturón

De tabú a tema de charla de café o gimnasio entre varones, la depilación genital masculina ha recorrido un largo camino en estos últimos años. "La depilación genital es un tema cada vez más frecuente en mujeres, pero lo novedoso es que ahora también es más frecuente en los varones. En ellos hoy es una tendencia", afirma el médico psiquiatra y sexólogo Adrián Helien, presidente del Capítulo de Sexología de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA), quien destaca en esta tendencia "la influencia notable de modelos del porno y de la publicidad, donde los cuerpos que aparecen son jóvenes y depilados".

Del cada vez más expreso vínculo entre publicidad y depilación masculina ya hablamos al comienzo, ¿y del vínculo con la pornografía? En el paper "Pubic Hair and Sexuality: A Review", publicado en la revista Journal of Sexual Medicine, Sara Ramsey y sus colegas pasan revista a cómo en las últimas tres décadas la presencia del vello genital ha ido perdiendo terreno en revistas como Playboy, al tiempo que destacan como antecedentes la táctica de rasurar los genitales de las actrices para evitar la censura: "Si vemos un vello púbico, entonces es pornografía", decía en los años 50 y 60 la policía encargada de clausurar cines y teatros.

En la actualidad, escribió Ramsey, "el creciente uso de la pornografía de Internet, donde la completa remoción del vello genital es la 'norma', está implicada en el cambio de las actitudes culturales ante el vello púbico". Así, agrega, "la preferencia por los genitales sin vello conocida como acomoclitismo es una creciente tendencia en el mundo occidental".

Y nadie quiere quedarse afuera, ni siquiera los varones. Menos aún cuando el reverso de acomoclitismo, la aversión hacia el vello púbico, se extiende en las redes sociales a través de chistes y comentarios que denostan al varón (y a la mujer) cuyos genitales no se encuentran depilados. "Si como muchos pensadores señalan, la esfera pública está comenzando a tomar temas que antes eran de la esfera privada, que el tema de la depilación genital hoy aparezca en redes sociales es una muestra de ese cambio", dice Helien.

Cuerpos depilados como elemento de seducción se dejan ver en el consumo privado de la pornografía y en el público de la publicidad, confirmando así el auge en el nivel global del acomoclitismo que coinciden en señalar varios especialistas en sexualidad. Pero, al mismo tiempo, esos pubis depilados del porno y la publicidad terminan de dar forma hoy a un nuevo modelo de cuerpo masculino, el deseable y con más chances a la hora de la conquista, que sólo admite pelo del cuello para arriba, mientras que por debajo es más bien tacaño.

"Hoy, la depilación genital masculina (y femenina), ya sea total o parcial, se ha transformado de alguna manera en otro indicador cultural y social de aseo, higiene y estética personal -concluye Leonardo Imbriano, cirujano plástico y especialista en estética genital-, por lo tanto es entendible que sea un punto para tener en cuenta en la elección de una pareja sexual."

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