Divisiones inferiores: Boca es una fábrica que malgasta su producción

Pedro Silva Torrejón, Alexis Messidoro, Nahuel Molina Lucero y Iván Leszczuk, los juveniles que están en Cardales en la pretemporada de primera
Pedro Silva Torrejón, Alexis Messidoro, Nahuel Molina Lucero y Iván Leszczuk, los juveniles que están en Cardales en la pretemporada de primera Crédito: Prensa Boca
Por tercer año consecutivo es el mejor en el fútbol amateur; sin embargo, en la primera apenas Cubas y Bentancur parecen con nivel para afirmarse; casi 20 jugadores serán cedido a otros clubes
Diego Morini
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12 de enero de 2016  • 22:08

El dato es contundente: Boca terminó por tercer año consecutivo como el mejor en el fútbol amateur; lideró la estadística general y obtuvo dos de los seis títulos en juego. La situación es inmejorable para cualquier institución, en especial, porque representa el futuro. Sin embargo, en la entidad xeneize no se estaría cumpliendo la ecuación. Porque en el equipo de primera división no se advierte una formación compuesta por los juveniles y porque de las últimas camadas apenas Andrés Cubas y Rodrigo Bentancur aparecen como piezas que ofrecen ciertas garantías. Lo realmente significativo es que son casi 20 los jugadores que serían cedidos y otros siete ya recibieron la noticia de que se les rescindieron los contratos.

Por la Ribera no es un tema menor esto de tener una producción poco potable para el fútbol grande. Hay una preocupación real. Incluso, en los próximos días se realizará una reunión entre el presidente, Daniel Angelici, el DT Rodolfo Arruabarrena, Rolando Schiavi, técnico de la reserva, y Jorge Coqui Raffo, coordinador general de las divisiones inferiores para determinar los principales inconvenientes. En los pasillos de la Bombonera están atentos a la falta de comunicación entre el entrenador de la reserva y el coordinador de las inferiores. El Vasco ya le pidió a Angelici que tomara alguna determinación porque en 2016 Boca tendrá doble competencia, y no son muchos los futbolistas a los que puede recurrir en busca de recambio.

Boca hace años que no tiene un arquero surgido de las divisiones menores y que no termina de encontrar defensores centrales. No puede tener laterales, le cuesta encontrar volantes de jerarquía y no tiene delanteros que rompan el molde. Porque Ni Leandro Marín, Luciano Monzón, Nahuel Zárate, Juan Komar o Nicolás Colazo, los últimos casos, pudieron adueñarse de los puestos cuando tuvieron oportunidades. Le costó demasiado a Cristian Erbes ser el volante central de Boca y tampoco pudieron afirmarse Cristaldo, que fue cedido a Elche, o Gonzalo Escalante, que ahora juega en Eibar, de España. Pero tampoco dieron un salto Lucas Viatri (Estudiantes de La Plata), Nicolás Blandi (San Lorenzo) o Sebastián Palacio (sería prestado Peñarol, de Uruguay).

No son muchos los juveniles que llegaron a la primera y son recordados con facilidad. En el arco, los últimos nombres que aparecen rápidamente son Javier García y Sebastián D’Angelo; en la defensa, Gastón Sauro, Juan Forlín, Ezequiel Muñoz y Matías Silvestre; como volantes, Ever Banega, Nery Cardozo, Nicolás Colazo, Nicolás Gaitán, Juan Sanchez Miño, Nicolás Bertolo y Fernando Gago, y en el ataque, Viatri, Blandi y Boselli.

La octava división es bicampeona del torneo de la AFA
La octava división es bicampeona del torneo de la AFA Crédito: Prensa Boca

Ante este escenario es que Boca sale a buscar afuera. Un dato que marca la falta de resultados en la cantera es que desde 2013, con el regreso de Daniel Díaz, no puede establecer un compañero para Cata y lo acompañaron nueve zagueros diferentes. En el último mercado de pases trajeron jugadores como Leonardo Jara y Jonathan Silva, de las inferiores de Estudiantes, para potenciar la defensa. Y también participó de una novela interminable por repatriar a Daniel Osvaldo. Antes había destinado dinero en Fernando Tobio, Gino Peruzzi, Pablo Pérez y Nicolás Lodeiro. Lo real es que Boca no logra respetar aquella frase de campaña de Mauricio Macri: "Nueve de los once titulares deben ser formados en el club".

Los nombres de los chicos que para la próxima temporada serán cedidos a préstamo son los de Komar, a Talleres; Cristaldo, a Elche; Tomás Pochettino y Agustín Bouzat, a Defensa y Justicia; Gabriel Guerra, que volverá a PKNS de Malasia; Juan Manuel Orfano, a Atlético de Rafaela; Alan Aguirre, a Ferro; Ricardo Cabrera, a Gimnasia, de Jujuy; Juan Manuel Torres, a Estudiantes de Buenos Aires; Fernando Evangelista, sigue en Atlético de Tucumán; Nahuel Zárate, a Newell’s, y Guillermo Fernández, que sigue en Godoy Cruz.

Son muchos los futbolistas formados en Boca que no están en los planes de la Ribera, porque Joel Soñora fue vendido a Stuttgart, de Alemania; Nahuel Cisneros pasaría a Villarreal; Leandro Marín podría seguir en San Lorenzo, y Federico Bravo sería prestado si aparece un club interesado. Además, regresaron de sus préstamos y Boca pretende cederlos otra vez: Gabriel Ferreyra, que estaba en AIK, de Suecia; Nicolás Maná, en la Universidad de Porres, y Dino Castagno, en Brown de Puerto Madryn. Ahí no termina la nómina porque a los chicos que firmaron su primer contrato también les estarían buscando club: Matías Zaragoza, lateral izquierdo, Facundo Taborda y Jamil Romero, delanteros. Además, volvió Luciano Acosta, de Estudiantes, pero la idea sería incluirlo como parte de pago en cualquier operación por traer otro delantero.

Los apellidos que componen el universo xeneize son infinitos. Por eso también se resolvió rescindir los contratos de Juan Manuel Imbert, Joel Acosta, David Achucarro, Alan Pérez, Mauricio Aubone y Joel Rodríguez. Estos chicos desde hace un tiempo estaban jugando en otros equipos y no figuraban en los planes de los entrenadores de la primera: antes Carlos Bianchi y ahora Rodolfo Arruabarrena. Aunque es real que los dos técnicos les dieron chances a muchos de ellos, pero ninguno logró consolidarse.

En las divisiones inferiores, entre sueldos, mantenimiento, alquiler del predio, pensión y comidas, se invirtió en 2015 el equivalente a 5.000.000 de dólares. Es decir que la cantidad de billetes que se destinan a la fábrica de talentos es importante, pero no está dándole al plantel de primera la cantidad de piezas necesarias.

El dinero que invierte Boca en el fútbol es muy importante. En 2015 gastó casi 800.000.000 de pesos y para este primer semestre de 2016 proyectó un gasto de 840.000.000 de pesos.

Es verdad que Boca vendió en 2014 jugadores como Juan Sánchez Miño, en casi 4.500.000 de euros a Torino; Leandro Paredes, en US$ 4.500.000, a Roma; Leonardo Suárez, en 2.000.000 de euros, a Villarreal, y a Lucas Viatri, en casi 3 millones de dólares a Shanghai Shenhua de China, pero la última vez que la entidad de la Ribera sacudió el mercado con una venta por un futbolista formado en su casa fue en 2010, cuando transfirió a Nicolás Gaitán a Benfica, en 12 millones de euros.

Boca también vivió situaciones poco felices con los juveniles, ya que perdió talento por la famosa patria potestad. En 2000, Fabricio Coloccini, con 17 años, dejó el club para jugar en Milan. Un caso similar fue el de Cristian Ledesma, que en 2001 aseguró que viajaba a ver a su madre a Puerto Madryn y no volvió más al club de la Ribera, ya que unos días después firmó con Lecce, de Italia. Y también se le escapó Oscar Trejo, en 2006, para jugar en Mallorca.

Boca no puede aprovechar su producción y necesita urgente encontrar una filosofía que le permita nutrir a su primer equipo y que, a la par, sostenga los lujos de tener un plantel europeo como el que conduce Arruabarrena.

Un equipo con juveniles que pasaron de largo

dm/jt

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