Ultimátum de Morales a Sala por el control de los planes en Jujuy, pero sigue el acampe

La dirigente desafía al gobernador y mantiene la protesta, que lleva un mes en la plaza Belgrano
Lucrecia Bullrich
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14 de enero de 2016  

Se terminó la paciencia. O mejor dicho, la pasividad. Pero el conflicto sigue lejos de resolverse. El gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, dispuso por decreto que los beneficiarios de planes sociales y cooperativistas de la provincia tendrán tiempo hasta hoy para anotarse en un registro oficial y poder seguir recibiendo esas ayudas estatales. Milagro Sala, mandamás de la Tupac Amaru y alma máter del acampe que desde hace un mes puebla la plaza Belgrano, frente a la Casa de Gobierno provincial, piensa resistir.

El decreto busca ordenar el gasto social, pero, sobre todo, horadar el poder de Sala, la dirigente social más fuerte de Jujuy, que en los últimos 12 años, a la sombra del kirchnerismo -y de partidas millonarias gastadas sin control-, construyó una suerte de Estado paralelo en la provincia.

Anoche, poco antes de las 20, las organizaciones que todavía acampan en la plaza -la mayoría se fue retirando para acogerse al plan oficial- decidieron por unanimidad no levantar las carpas y sostener la protesta "hasta que Morales abra una instancia de diálogo". Mientras tanto, no van a reempadronarse.

"No estamos en la plaza por gusto. Si usted hubiera dialogado no estaríamos acá. No ponga a la sociedad en contra nuestra", dijo Sala ante sus seguidores, en asamblea. Le hablaba al gobernador, claro.

El 14 de diciembre pasado, la Tupac Amaru y otras veinte organizaciones montaron un campamento a metros de la Casa de Gobierno, en pleno centro de San Salvador de Jujuy.

Desde entonces, en las narices de Morales, reclaman la continuidad de los planes sociales y de las cooperativas de construcción de viviendas que funcionan en la provincia. Advierten que el gobernador, que asumió el 10 de diciembre pasado, pretende eliminarlas y recortar beneficios.

No más intermediarios

Morales, en cambio, afirma que el objetivo del reempadronamiento de cooperativistas y beneficiarios de planes que inció apenas se hizo cargo de la gobernación busca "terminar con los intermediarios" (postula a Sala como su máxima expresión) y "eliminar el clientelismo".

De hecho, hasta anteayer, Morales no reaccionó a la presión del acampe: rechazó tres pedidos de audiencia de Sala ("no voy a hablar con intermediarios y menos con violentos", se excusó) y apostó a que el registro paulatino de las cooperativas fuera desgastando a Sala.

Esperó a que faltaran pocas horas para que el campamento cumpliera un mes y anteayer firmó el decreto por el que las organizaciones que no se reempadronen y sigan acampando dejarán de acceder a beneficios sociales (planes, adjudicación de viviendas y obras). Además, se les suspenderá la personería jurídica.

"Al que se queda en el acampe después del 14, que le pague Milagro Sala", desafió Morales. "Se cumplió un mes, fuimos muy pacientes. Pero hasta acá llegamos", añadió.

Según detalló el gobernador radical, hasta anteayer se habían empadronado 567 cooperativas, de las que 200 pertenecen a la Red de Organizaciones Sociales (ROS), que lidera la Tupac Amaru, y otras 16 seguían protestando en la plaza.

Esa presencia se redujo considerablemente ayer por la mañanaa, cuando una decena de cooperativas de la ROS abandonaron el acampe. Según Milagro Sala, en cambio, las organizaciones que siguen en la plaza son 16. Más allá de la polémica por los números, el conflicto sigue abierto.

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