Fábulas morales para un mundo sin fábulas ni moral

Maximiliano Tomas
Maximiliano Tomas PARA LA NACION
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17 de enero de 2016  

Pasado mañana sale a la venta el último título de la colección de clásicos del sello New York Review Books. Y el libro es nada menos que la novela policial Mi ángel tiene alas negras, de Elliot Chaze.

Chaze, que luchó en la Segunda Guerra, trabajó como periodista toda su vida, escribió nueve novelas y murió en 1990, publicó esta historia en 1953 en la colección Gold Medal Books. Aquellos libros de confección tosca se vendían a 35 centavos de dólar (de ahí el término pulp fiction) y llevaban ilustraciones explícitas y coloridas en la tapa. Se trataba de una colección de literatura criminal barata y popular, que con el tiempo se reveló como una cantera de autores de culto: Chester Himes, Jim Thompson y David Goodis, entre otros, figuraron en ella.

Como se recordará, algo similar hacían con el género por aquella época y en la Argentina Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares con El Séptimo Círculo, que se dedicó a difundir el policial (aunque con predilección por la vertiente inglesa) entre el público local desde 1945 y hasta 1956.

Mi ángel tiene alas negras es, entre muchas otras cosas, una historia de amor y de escape. Una historia maravillosamente escrita, y de un refinamiento muy poco habitual. Tim Sunblade, el protagonista, es un prófugo de la justicia que cuando conoce a la que será su mujer fatal, Virginia, ya no puede separarse de ella. "La he visto entrar en una habitación llena de mujeres bonitas, mujeres que tenían una silueta atractiva y un color fuerte y nítido hasta que aparecía ella. Pero cuando estaba Virginia, perdían forma, textura y tonalidad, y mientras ella se quedaba era como mirar a las demás a través de una botella de Coca".

Pero también, o sobre todo, Mi ángel tiene alas negras es un libro sobre la ambición y el dinero. Y su casi siempre dudoso origen: "Le respondí que no tenía que olvidarse del robo para sentirlo natural, que la mayoría de sus nuevos amigos habían robado el suyo de algún modo, o sus padres y abuelos".

El texto publicitario de la página de New York Review Books (en cuya colección figuran desde Patrick Leigh Fermor hasta Roberto Arlt) anuncia que, por primera vez en más de medio siglo, esta novela volverá a estar disponible. Lo que no es del todo cierto, o lo es solo a medias. Porque Mi ángel tiene alas negras fue publicado en 2013 en la Argentina por La Bestia Equilátera, en una excelente traducción al castellano de Carlos Gardini. Y fue leído con devoción, tanto por el público como por la crítica.

Esta nueva circulación de un título olvidado tiene como origen, claro, un gesto de ademanes borgeanos del editor Luis Chitarroni, que se dedica a reeditar este tipo de libros de acción y suspenso desde hace algunos años. Lo que poco a poco va conformando una suerte de colección fuera de colección, con títulos como Uno es un número solitario, El nombre del juego es muerte o La violencia está en nosotros. Todas fábulas morales para un mundo que parece estar quedándose sin fábulas, y sin moral.

El autor es crítico literario y periodista

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