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Cómo funciona la red clientelar que montó la Tupac Amaru

Con aval kirchnerista, llegó a administrar $ 45 millones por mes y así consolidó su influencia
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20 de enero de 2016  

La líder de la Tupac Amaru, Milagro Sala
La líder de la Tupac Amaru, Milagro Sala Fuente: Archivo

SAN SALVADOR DE JUJUY (De un enviado especial).- El logo de la Tupac Amaru se ve con más frecuencia que los carteles del propio gobierno de Jujuy. Los primeros minutos después de ingresar a esta provincia por tierra son suficientes para formar una idea de hasta dónde llegó la influencia de la líder de la organización. Milagro Sala es una dirigente social combativa responsable de la construcción de un imperio clientelar sin precedente que, con el aval de los gobiernos de turno, confiscaba fondos de las cooperativas afiliadas a su agrupación y las repartía discrecionalmente entre amenazas y extorsiones. Desde hace años, disputa el poder provincial.

"Sala llegó a tomar decisiones de gobierno, a darles órdenes a los ministros, a conducir al jefe de la policía. Ella atemorizaba a la gente", relata a LA NACION el actual gobernador, Gerardo Morales, un radical que, tras arrasar en las elecciones, accedió al gobierno de Jujuy después de más de treinta años de liderazgos peronistas.

La estructura verticalista que comanda Sala es inmensa, compleja y millonaria. Con más de 70.000 afiliados, la organización hace pie en cada rincón de esta provincia, desde las más de 8000 viviendas sociales construidas, los comedores, los diez establecimientos educativos y otros diez de salud hasta los talleres textiles, fábricas, un centro cultural y un colosal polideportivo en el barrio Alto Comedero, emblema de "la Tupac" por ser el complejo de viviendas más grande construido por la organización.

Desde su fundación, en 2001, y ayudada por la excelente relación que entabló con los ex presidentes Néstor y Cristina Kirchner y el desfile de gobernadores en la provincia, la agrupación creció a pasos agigantados y su poder de acción se amplió a numerosos sectores, más allá de la construcción de viviendas. Su ascenso convirtió a la Tupac en la cabeza de la Red de Organizaciones Sociales (ROS), que agrupa a cientos de cooperativas que responden a ella y que maneja mucho, muchísimo dinero proveniente de los gobiernos local y nacional en concepto de ayuda social y planes sociales.

Según confirmó a LA NACION el ministro de Infraestructura y Planificación de esta provincia, Jorge Rizzotti, la Tupac distribuía, por mes, alrededor de $ 45 millones en concepto de construcción de viviendas, mejoras habitacionales y planes sociales. Un dato: también gozaba de subsidios del gobierno para, por ejemplo, compra de herramientas. A partir de ahora, advirtió el gobierno de Morales, el flujo de dinero destinado a la organización se cortará si no se registra en el plan de regularización y bancarización.

Con el tiempo, y con nadie que siquiera intentara ponerle un pie encima, Sala se hizo con el control total de un monstruo capaz de imponer condiciones al propio gobierno. A la par del desarrollo de ese monstruo, la Tupac también adquirió conocimiento público y lo mismo hicieron sus maneras de perjudicar, extorsionar y condicionar, como sea, a todo aquel que no pensara como ella.

Como si estuviera hablando de una banda criminal, el gobierno provincial habla de "modus operandi" al describir la fuente de poder de Sala. Cuando las cooperativas recibían fondos estatales para la construcción de viviendas, por ejemplo, tenían la obligación de retirar el dinero en efectivo y llevarlo en bolsas hacia las arcas de la organización (generalmente era la propia casa de Sala, en un barrio acomodado de esta capital). La Tupac, luego, les prometía que los fondos iban a ser retribuidos al momento de comenzar las obras. Esa práctica, que existió desde el principio, cobró estado público cuando el gobierno denunció la desaparición de $ 29 millones destinados a la primera etapa del programa estatal de mejoras habitacionales 1000 Mejor Vivir, que nunca comenzó.

En otros casos, se instaba a las cooperativas a facturarle a la Tupac los montos correspondientes a cada obra bajo esa misma promesa. Según demandas que en los últimos días presentaron algunos cooperativistas, esa plata jamás aparecía (ver aparte).

"Hablen con Sala." La frase fue la respuesta de la ex ministra de Desarrollo Social Adriana Magdaleno cuando el presidente de la cooperativa Larga Vida a los que Luchan, Milton Urtado, le fue a reclamar que la Tupac se había apropiado de recursos que le correspondían a él. Casos como ése hay de sobra. Los cooperativistas que no aceptan el liderazgo de la Tupac ni se alinean con su forma de trabajar son excluidos por completo de la operatoria.

Los jujeños que no la apoyan dicen conocerla bien. Ladrona, mafiosa y amenazadora son tres de las palabras más suaves con que la describen cuando se les pregunta quién es Milagro Sala, detenida desde el sábado pasado por "instigación a cometer delitos" y otras causas que tiene abiertas desde 2011, a las que se podrán sumar las demandas penales por fraude y asociación ilícita que presentó ayer en la Justicia el gobierno local. Morales quiere un solo gobierno: el de él.

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