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5 libros para conocer a Jean Echenoz

Un repaso por algunos de los títulos ya conocidos del escritor francés, a la espera de la traducción de su nueva novela
Pedro B. Rey
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20 de enero de 2016  • 17:33

El francés Jean Echenoz (Orange, 1948) es un escritor proclive a las metamorfosis. Después de su minimalista versión de la Primera Guerra Mundial ( 14), su obra parece haber dado un nuevo giro. ¿O se tratará de un retorno a las fuentes, a aquellas narraciones que mezclaban el espíritu de la novela de aventuras con el policial negro, la comedia de enredos, la precisión del nouveau roman y un ingenio por momentos surreal? Su nuevo libro -que acaba de aparecer en Francia- se llama Envoyée spéciale ("Enviada especial") y cuenta la historia -según se anuncia- de una mujer espía, Constance, que se infiltra en la blindada Corea del Norte comunista. En manos de Echenoz, parodista de los más diversos géneros, puede arriesgarse como resultado una alianza excepcional entre Hitchcock y Raymond Roussel.

A la espera de la traducción, recordamos algunos de sus títulos ya conocidos.

El meridiano de Greenwich (1979)

Es su primera novela y se publicó, como pasaría con el resto de su obra, en la prestigiosa Les Éditions de Minuit. La aleación de su complejo engranaje narrativo y la perfección clásica del estilo causaron entusiasmo y desconcierto: ¿era un simple entretenimiento o un nouveau roman desquiciado ? La acción comienza en París, donde un inventor huye con los documentos de un proyecto secreto a una isla distante, supuestamente atravesada por el meridiano del título. Lo acompaña una mujer, hija del poderoso magnate al que acaba de traicionar. El protagonista -Byron Caine- pacta con el enemigo de su antiguo jefe, dando lugar a una frenética comedia negra, en gran medida porque los inventos de Caine carecen de real valor. La geografía exótica tendrá siempre un lugar central en la obra de Echenoz, como ocurría con uno de los modelos, en clave irónica, de El meridiano de Greenwich : Julio Verne.

En una línea similar, conviene también destacar La aventura malaya, donde, con parcial escenario asiático, hay amores imposibles, cargamentos de armas en alta mar y algún secuestro.

Me voy

Hay algunas novelas de Echenoz ( Rubias peligrosas, por ejemplo, que quedó fuera, pero bien podría estar en la lista) que son, además de sorprendentes, divertidas a más no poder. No es el caso de Me voy, que, tal vez por la seriedad del tono, le valió al autor la respetabilidad del Goncourt. La trama, no obstante, tiene la complicada, pero magistral deriva de sus mejores páginas, y la complicidad del tono narrativo, que se acerca y se aleja en un susurro, como si imitara un zoom. Es, si se quiere, una inmersión en el mundo de las galerías del arte, aunque el protagonista, Ferrer, dueño de una, no es de los más exitosos y, harto de los caprichos de sus artistas, parece en crisis con su oficio. Su misterioso periplo termina por llevarlo, en unas páginas memorables, al Ártico, en busca de un perdido lote de arte esquimal, mientras un criminal lo acecha a la distancia. "Me voy" es la primera frase del libro y también, cerrando el círculo, la última.

Al piano (2002)

Cherokee, la segunda novela de Echenoz, ya había dejado entrever su interés por la música: el título replica el de un tema que hizo famoso Charlie Parker y el protagonista es un joven amante del jazz. Al piano, en cambio, se centra en Max Delmarc, célebre pianista de música clásica. La novela propone un giro sutil en la fantasía de Echenoz, más lineal y milagrosa. Como tantos virtuosos, Delmarc sufre los rigores de su arte y vive obsesionado por un viejo amor. La trama se va adensando hasta que, apenas superado el primer tercio de la novela... Mejor no arruinar el giro inaudito que da el argumento. Digamos que el pianista pasa a residir en un hotel que se parece bastante al purgatorio y que, entre tantos otros detalles, tiene una noche de amor con Doris Day.

Relámpagos (2010)

Después de haber dado rienda a la imaginación de su inteligencia (o la inteligencia de su imaginación) en casi una decena de novelas, Echenoz publicó un puñado de libritos breves sobre tres vidas reales: la del compositor Maurice Ravel ( Ravel), la del corredor de fondo checo Emil Zátopek ( Correr) y la del ingeniero Nikolai Tesla. Relámpagos, la más extensa y novelística de las tres, toma como eje la vida del prolífico inventor, rival de Edison, que soñaba con una electricidad gratuita para todos. Tesla no era un individuo común y su camino, de la excentricidad a la locura, se parece mucho a una fabulosa parábola del genio. La diferencia: la suya fue cierta.

Una simultaneidad curiosa : Thomas Pynchon (distinto en su estilo torrencial, pero que comparte un aire de familia con Echenoz) publicó poco antes una larguísima novela ( Contraluz), en la que el inventor, aunque apenas aparece, tiene un papel preponderante.

Capricho de la reina (2014)

En 1988, las poquísimas páginas de L'occupation des sols ("La ocupación de los suelos") habían dejado en claro que Echenoz también podía ser maestro en la forma breve. El reciente Capricho de la reina es la primera (y única) colección de relatos del escritor. Los cuentos son sintéticos, pero minuciosos. Pueden centrarse en el almirante Nelson, un paseo con Heródoto por una Babilonia en decadencia, el detallado travelling por un paisaje o las peripecias de una agente secreta -¿germen de su nueva obra ?- que termina en malas manos. La variedad para Echenoz está lejos de ser un tabú. Por el contrario, se diría que es el surtidor de toda su ficción.

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