China se convierte en el principal desafío para Apple y Tim Cook

Daisuke Wakabayashi
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26 de enero de 2016  

Los modelos iPhone 6s y 6s Plus han conquistado a los consumidores chinos de mayores ingresos, pero son muy caros para el resto
Los modelos iPhone 6s y 6s Plus han conquistado a los consumidores chinos de mayores ingresos, pero son muy caros para el resto Fuente: Reuters

China pasó a ser el año pasado el segundo mercado de Apple después de Estados Unidos. Para seguir creciendo en momentos en que la economía china se enfría, la empresa necesita llegar a clientes de menores recursos como Wang Tian, una camarera que vive cerca de la ciudad de Chongqing y que no es parte del mercado de consumidores que valoran las marcas que ha impulsado el éxito de Apple en el gigante asiático.

Wang gana unos 1.000 yuanes al mes, cerca de US$152, y no puede costear un iPhone 6S, cuyo modelo más barato cuesta 5.288 yuanes. "No vale la pena [gastar] ese dinero", dice.

El iPhone y el auge de las ventas en China catapultaron a Apple al primer lugar del mundo en rentabilidad y capitalización de mercado. La empresa, sin embargo, ha reducido los pedidos de sus últimos iPhones ante las señales de debilitamiento de la demanda global. China acaba de anunciar su menor crecimiento en 25 años y la acción de Apple ha caído 24% desde julio.

El martes, cuando la empresa divulgue los resultados del trimestre terminado el 26 de diciembre, los inversionistas estarán enfocados en las perspectivas en el mayor mercado de teléfonos inteligentes del mundo. "La gente estará prestando atención a lo que Tim Cook tenga que decir con respecto a China", dijo Abhey Lamba, analista de Mizuho Securities, "y si puede ir contra la corriente de lo que está sucediendo en la macro economía".

Los retos de Cook son tres: encontrar una forma de crecer en el saturado mercado de teléfonos inteligentes chino sin la ayuda de una economía boyante que hasta hace poco hacía posible que el alto precio de los productos de Apple fuera alcanzable para una buena cantidad de consumidores; persuadir a las personas que priorizan los precios a comprar iPhones en desmedro de las marcas locales de bajo costo y, en tercer lugar, conservar las buenas relaciones con el gobierno. Apple no quiso hacer comentarios para este artículo.

Cuesta exagerar la importancia de China para el crecimiento de Apple. El país representa cerca de 25% de sus ventas globales y en los tres meses en torno al Año Nuevo Lunar de 2015, Apple vendió más iPhones en China que en EE.UU. Los ingresos del fabricante californiano en China se dispararon 84% interanual en el año fiscal terminado el 26 de septiembre para alcanzar US$58.700 millones. En el resto del mundo, la firma creció 16%.

Apple se ha beneficiado de la prosperidad de la clase media alta urbana de China, definida por la consultora McKinsey & Co. como las familias con ingresos anuales de entre 106.000 yuanes (US$16.000) y 229.000 yuanes (US$34.800). Unos 36 millones de hogares figuraban en este grupo en 2012 y se proyecta que el número suba a 193 millones de hogares para 2020.

Estos consumidores, con ingresos disponibles y una inclinación por las marcas de prestigio, han instalado a Apple en el tercer lugar de ventas de smartphones después de los fabricantes locales Xiaomi y Huawei.

El iPhone ha adquirido en China un estatus parecido al de un bolso Prada o un reloj Rolex. "Si no tienes uno, es como si te estuvieras perdiendo algo", dijo a finales del año pasado Dong Lin, un oficial del ejército chino de 48 años en las afueras de una tienda Apple.

Sin embargo, el mercado tradicional al que ha apuntado Apple tal vez no alcance para sustentar su crecimiento en China, advirtió Timothy Arcuri, analista de Cowen & Co. "Apple ha ganado prácticamente toda la cuota de mercado [que puede] obtener en China", dijo Arcuri, quien estima que la empresa domina cerca de dos tercios del mercado de teléfonos inteligentes de alta gama en el país. Cualquier crecimiento, subrayó, debería provenir de los segmentos de baja gama.

Eso significa que Apple debe convencer a personas como Wang, la camarera de 40 años que utiliza un teléfono Nokia con las funciones básicas que puede comprarse usado por menos de 100 yuanes.

Usuarios de bajos ingresos como Wang que no tienen acceso a un smartphone representan la última base de clientes sin explotar. La firma de investigación IDC estima que el mercado de teléfonos inteligentes del país apenas se expandió 1% en 2015, el menor crecimiento de la historia.

Estos consumidores de marcas nacionales de bajo costo también están comprando modelos más sofisticados de rivales de Apple como Huawei. Igualmente, el mercado chino de teléfonos inteligentes comprende cada vez más consumidores que están reemplazando sus teléfonos en lugar de comprar el primero, lo que implica que el crecimiento de Apple dependerá, al menos en parte, de obtener participación a costa de Huawei en el extremo superior y de marcas chinas como Oppo y Vivo en el segmento medio.

Apple se está expandiendo hacia servicios y aplicaciones en un intento por conquistar la fidelidad de sus clientes. Luego de haber aprendido las lecciones de sus primeros pasos en falso, la compañía también estaría en mejores condiciones para afrontar no sólo los riesgos económicos de hacer negocios en China, sino también los políticos.

La televisión estatal acusó a Apple en 2013 de no cumplir las garantías de sus productos y de tener políticas de servicio más débiles en China que en otros países. También criticó a la empresa por reparar iPhones con repuestos en lugar de proveer dispositivos nuevos.

Es la clase de acusación que los medios estatales chinos suelen hacer contra las compañías occidentales, que a menudo optan por ofrecer disculpas. Apple no se disculpó de inmediato, sino que trató de explicar la garantía y aseguró que operaba dentro de la ley china. Eso provocó airados editoriales en la prensa estatal. Dos semanas después, Tim Cook, el presidente ejecutivo, se disculpó y prometió cambiar las políticas de servicio al cliente. Apple acordó sustituir iPhones defectuosos en garantía con nuevos aparatos y reiniciar los periodos de la garantía, una política que no tiene en EE.UU.

Apple satisface los deseos de Beijing de otras maneras. Dentro de China, su App Store no lleva aplicaciones que impliquen al Dalai Lama o a activistas de la libertad de expresión y bloquea el funcionamiento de su aplicación de noticias.

Cook también ha fomentado las relaciones personales, viajando a China más que a cualquier otro país en los últimos tres años.

Carl Pei, cofundador de OnePlus, un fabricante de teléfonos inteligentes de Shenzhen, dijo que Apple es una marca "cultu-ralmente relevante" a la que los consumidores acuden porque representa algo significativo para ellos. "Una vez que las personas llegan a un cierto nivel económico, seleccionan los productos que tienen una conexión emocional o cultural en lugar de solamente el precio". Durante una recesión, los consumidores pueden renunciar a las grandes compras como un automóvil, pero pueden seguir comprando smartphones. "Lo que sea que Apple lance, la gente lo va a comprar", aseguró.

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