Aprendé a tomar decisiones y hacerte cargo

Crédito: Corbis
Necesitamos saber tomar decisiones para poder hacernos cargo de nuestra vida. No se trata de acciones impulsivas, si no de poner en perspectiva los cambios que podemos realizar.
María Gabriela Palleros
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29 de enero de 2016  • 00:03

Cuando las situaciones llegan a extremos insostenibles no nos queda otra que tomar decisiones. La difícil tarea de tener que enfrentar los problemas.

A todos nos ha pasado de dilatar situaciones por el simple hecho de no tener que verse cara a cara con el problema, ya sea por una cuestión de comodidad o por los diversos motivos que pueden existir, la realidad es que a ninguno nos resulta fácil llegar a ese punto en el que, sí o sí, hay que tomar una decisión. Por supuesto, que hay personas más impulsivas que otras, con un poder de decisión y acción superior, pero también están aquellos que solamente reaccionan cuando las cosas se salen de control y no les queda más remedio que hacerse cargo de la situación.

Llegar al extremo. No es novedad que cuando las decisiones no se toman en el momento justo, las consecuencias suelen ser diferentes a las que pudiéramos haber ocasionado si hubiéramos reaccionado antes, pero a veces lograr discernir el punto clave para accionar, escapa del plano consciente, necesitando que sea el contexto el que nos empuje a decidir, o simplemente, dejando que las cosas se resuelvan solas. Tanto una postura como la otra, nos conduce a un desentendimiento del problema que lejos de aportarnos soluciones inmediatas, funciona como una especie de parche transitorio hasta que la situación estalle de la peor forma.

Es importante resaltar que cuando nos resistimos a efectuar decisiones por nosotros mismos y delegamos esta función en los demás, a la hora de asumir las consecuencias, terminamos responsabilizando a otros por cuestiones que deberíamos haber enfrentado nosotros. Esto se termina transformando en una actitud defensiva ante las situaciones conflictivas, en la cual nos va resultando más simple dejarlas en manos de los demás, que tener la valentía de poder hacerle frente a los resultados.

Desde ya que no es fácil, porque tomar decisiones requiere un esfuerzo nuestro constante y que muchas veces pone en jaque lo que teníamos planificado. Nos habla de una readaptación a lo que está sucediendo y que alcancemos a ver el abanico de posibilidades que tenemos frente a los problemas. Acá radica el carácter esencial de poder enfrentar las situaciones, en poder elegir dentro de las circunstancias dadas, lo que creemos mejor para nosotros.

Crédito: Corbis

Por lo tanto, saber tomar decisiones es importante porque:

•Pone fin a perpetuar situaciones insostenibles. Cuando no podemos decidir qué es lo que queremos, nos quedamos empantanados, inmersos en una rutina que no solo no nos conduce a ningún lado, sino que además nos vemos obligados a prolongar por evitar los momentos críticos.

•Nos permite el cambio. Solo podemos animarnos a modificar realidades, si estamos dispuestos a hacernos cargo de las consecuencias. La oportunidad de hacer las cosas diferentes no es simplemente externa si no que conlleva un compromiso y trabajo personal.

•Abre nuevas opciones. Aprender a decidir, va más allá de saber hacer la mejor elección, se trata de poder desplegar por completo todas las posibilidades y poder determinar cual se ajusta a nosotros en ese momento determinado, nos ofrece una variedad de lecturas sobre una misma situación.

•Nos da poder de elección. Dejar que las cosas se resuelvan solas, casi siempre da un saldo negativo, nos evita la presión de la decisión pero nos excluye de todo dominio y participación activa de los resultados, condicionando nuestra visión de las situaciones.

Necesitamos saber tomar decisiones para poder hacernos cargo de nuestra vida. No se trata de acciones impulsivas, si no de poner en perspectiva los cambios que podemos realizar. Todas las elecciones que hacemos, nos pertenecen y no podemos responsabilizar a nadie más que a nosotros mismos. No es fácil porque implica, nada menos, que asumir nuestros propios riegos. Somos el resultado de los cambios que nos proponemos llevar adelante y para eso no hay otra alternativa que evaluar todas las posibilidades y elegir cuál es la que queremos, porque como se suele decir: la vida nos da las cartas, no se pueden cambiar, pero siempre podemos decidir cómo jugarlas.

Crédito: Corbis

¿Y a vos? ¿Te cuesta tomar decisiones? Además, ¿Cuáles son tus límites? y Escapale a la sombra del pesimismo

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