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Ginecología natural: amplia el menú de opciones para tu salud

Crédito: Ilustración de Jazmín Varela
Es un enfoque integral de la genitalidad y los procesos femeninos que rescata saberes ancestrales y prioriza los ritmos de la naturaleza.
Denise Tempone
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31 de enero de 2016  • 00:18

En el universo femenino se están reactualizando miradas y surgen alternativas a lo convencional. Pasa en los modos de vincularnos, en la forma de pensarnos, de cuidarnos. También, en el conocimiento más íntimo de nuestro cuerpo. Cada vez hay más ginecólogos (y pacientes) embarcados en la misión de rescatar saberes ancestrales e integrarlos a la vorágine moderna. Recetas de las abuelas, de las mal llamadas "curanderas", de pueblos originarios y de otras culturas durante años saltaron de boca en boca y se perdieron en las fauces del tiempo. No se trata de ir en contra de la ciencia, sino de ampliar el menú de opciones. Esto es lo que se busca e investiga en la ginecología natural.

Medicina consciente

Probablemente lo más innovador y rebelde de la ginecología natural sea su creencia fundamental de que la intimidad de la mujer tiene una sabiduría propia, se revela y expresa emociones que hacen a nuestra feminidad más profunda y que no sabemos –porque no nos animamos o no nos enseñaron– poner en palabras.

Por esta razón, uno de los primeros postulados de este conjunto de saberes es que puede ser practicado por nosotras mismas, y para eso es necesario perderle el miedo a nuestro cuerpo, a esas zonas que siempre estuvieron invisibilizadas, consideradas sucias o "feas". Existen desde técnicas de observación profunda (con espéculos caseros) hasta ejercicios para adquirir conciencia de nuestros órganos: pocas saben, por ejemplo, que el útero se puede sentir y el cuello uterino puede ser visto a simple vista.

Los procesos relacionados con la reproducción y las cuestiones de fertilidad son leídos con especial atención desde la ginecología alternativa, que hasta incluye cierta visión espiritual al momento de abordar tratamientos.

La lectura de la menstruación, lo que dice de nosotras nuestra manera de vivir nuestros períodos y los sangrados mismos, es también iluminada por este enfoque que ofrece metáforas mucho más amables y estimulantes que las que nos suelen enseñar.

Si investigás, vas a ver, y probablemente a recordar, el uso poco común que alguien en tu familia o en el barrio le daba al ajo, a la malva, al aloe vera, a la artemisa o a la misma placenta posparto.

La ginecología natural recupera esos recursos.

También en muchos casos se le da una mirada a la vida sexual de una mujer, al modo en que elige a sus amantes, la manera en que estos alimentan o enferman su cuerpo a través de patrones de comportamiento no saludables.

Métodos alternativos

En los círculos femeninos, y especialmente a través de la web, muchas mujeres comparten secretos tamizados por sus propios cuerpos, comentados con sus amigas y discutidos con sus médicos.

Herpes: se recomienda tomar cápsulas de hidrastis en el momento de la erupción y tratar el sistema inmunológico durante un año tomando raíz de quinacea, en forma de tintura madre. También consumir dientes de ajo o su versión en cápsulas.

Erupciones: se aconseja caminar desnuda, aplicar arcilla blanca en la zona y dejar secar.

Cistitis: es conveniente beber el jugo de 450 g de arándanos cada hora (se puede intercalar con vasos de agua), tomar infusiones o tinte del arbusto pingüica y adoptar una dieta alcalina durante al menos dos semanas.

Hemorroides: se indica té de ojo de frambuesa roja: tres tazas por día.

Hongos vaginales: no se combaten solo con tratamientos locales. Se reflexiona, en cambio, acerca de las razones (físicas y psíquicas) que hicieron a un cuerpo apto para el desarrollo de esos hongos y se propone un plan holístico que observa la alimentación, el descanso, el tratamiento in situ y especialmente la situación emocional de la paciente, sobre todo en casos recurrentes.

Lo que en definitiva viene a cuestionar la ginecología natural es el discurso médico y científico que responde a la lógica masculina sobre los cuerpos de las mujeres.

Se trata de empoderar la feminidad desde su misma genitalidad y de abrir el juego hacia otras maneras de vivirla, no necesariamente para descartar de plano el saber tradicional, sino más bien para darnos el permiso que tanto nos debemos de indagarlo saludablemente y complementarlo.

Por la Dra. María Eugenia Ramírez. Ginecóloga y obstetra.

"Desde hace cinco años, como médica, noto que las mujeres están buscando más opciones. Me parece importante que los médicos estemos abiertos a conocerlos. Personalmente, incorporé a mis recomendaciones tratamientos naturales y empecé a reparar más en los tiempos y la exigencia que nuestra cultura impone a la mujer. Recomiendo estos métodos como complementarios, mientras aprendemos más de ellos. Yo creo que en ningún caso debería dejar de consultarse con personas que sepan de métodos científicamente comprobados. Lo importante es que ambas miradas puedan dialogar".

¿Vos la aplicás?

Samanta Metzler. 25 años, bailarina. "Cada vez me hace más ruido la manera en que creemos cuidar nuestro cuerpo. Dejé de usar productos industrializados (como desodorantes, toallitas, jabón) y elijo otros más saludables y más higiénicos".

Brenda Ferro. 23 años, música. "Empecé a tomar anticonceptivos y me sentí rara, noté que no sabía tanto de mi cuerpo como creía. Y busqué aprender más de mi sexualidad para tener más autonomía y confianza en mis decisiones".

Leila Azul Jenkins. 27 años, ingeniera de sonido. "Mi primer acercamiento a la ginecología alternativa fue la copa menstrual; después investigué y descubrí en la ginecología alternativa otro enfoque que me cambió la manera de pensar".

Experta consultada: Liliana Pogliani. Obstetra. Autora del Manual introductorio a la ginecología natural.

¿Qué pensás sobre este enfoque? Sobre temas vinculados a tu cuerpo también podés leer Aprendé a reconocer y controlar la displasia mamaria

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