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Elecciones en EE.UU.: cómo funciona el sistema de primarias

Hillary Clinton, como todos los precandidatos, centró sus energías en Iowa las últimas semanas
Hillary Clinton, como todos los precandidatos, centró sus energías en Iowa las últimas semanas Fuente: Reuters
Arranca hoy en Iowa el primer tramo de la extensa carrera hacia la Casa Blanca, un complejo proceso que demorará 281 días; una guía para entender el proceso de nominación de candidatos en cada partido
Julieta Nassau
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1 de febrero de 2016  • 08:40

Faltan 281 días para que los estadounidenses elijan quién va suceder a Barack Obama en la Casa Blanca. Más de veinte candidatos entrenaron durante años para esta carrera y apenas quince llegaron a la línea de largada. Hoy en Iowa comenzarán las primarias para elegir a los dos candidatos que se enfrentarán el 8 de noviembre. ¿Serán Donald Trump y Hillary Clinton los que logren superar a sus adversarios, como dicen las encuestas? Para saberlo, hay que recorrer un camino complejo y extenuante que incluye 71 citas electorales bajo distintas modalidades.

El que comienza hoy es el primer tramo de la extensa carrera hacia la Casa Blanca. Son las primarias o las asambleas electorales, las dos vías a través de las cuales los votantes comienzan a elegir a los candidatos de los dos partidos del sistema estadounidense. Los 15 precandidatos -12 republicanos y 3 demócratas- comenzarán a avanzarla juntos pero sólo dos llegarán al final. Ellos dos (un representante de cada espacio) serán consagrados formalmente candidatos en sus respectivas convenciones partidarias a fines de julio (el 21 los republicanos, en Clevaland, y el 28 los demócratas, en Filadelfia). Allí se hará pública además quiénes serán los candidatos a vicepresidente, los compañeros de ruta para los últimos kilómetros que distan con la residencia de Pennsylvania 1600. El 8 de noviembre se conocerá el ganador y, finalmente, el 20 de enero recibirá su consagración: el acceso libre al Salón Oval.

Primaria o caucus: esa es la cuestión

El proceso de selección de candidatos además de extenso es complejo. Cada partido tiene en cada estado una cierta cantidad de delegados que los representarán en la convención nacional del partido, donde es la designación formal del candidato de ese espacio. En las primarias y en las asambleas electorales (llamadas " caucus"), los votantes eligen a qué aspirante van a apoyar esos delegados. Cada estado establece sus propias reglas y calendario electoral.

Las primarias y caucus pueden ser cerrados (sólo los miembros registrados en un partido pueden participar), semicerrados (también pueden votar aquellos que no están afiliados a ningún partido) o abiertos (cualquier votante registrado puede participar).

El número de delegados de cualquier estado para la convención nacional se calcula con una fórmula que cada partido establece y que incluye variables como la población del estado y el número de funcionarios elegidos y dirigentes del partido procedentes del estado que ocupan cargos públicos. Por la fórmula que utilizan los demócratas, a sus convenciones nacionales asiste casi el doble de delegados que a las de los republicanos. Este año, se espera que haya un total de 4764 delegados en la convención demócrata y 2472 en la republicana. Como el candidato elegido necesita la mitad más uno de los delegados, el futuro candidato demócrata deberá ganar al menos 2383 apoyos y el republicano, 1237.

Otra diferencia entre ambos partidos es que los republicanos dejan a decisión de los votantes la elección de todos los delegados, mientras que en el caso de los demócratas, sólo deciden a quiénes apoyará el 85% de los delegados del partido. El 15% restante son los denominados "superdelegados", figuras prominentes del partido que acceden de manera automática a la convención nacional, que no están obligados a comprometerse a votar a ningún candidato.

Una imagen de la primaria republicana de 2012
Una imagen de la primaria republicana de 2012 Fuente: Archivo

Primarias

Es la modalidad predominante en Estados Unidos. En la mayoría de los casos, los electores deciden en una votación secreta, como en una elección ordinaria. Pueden elegir al candidato presidencial que les interese –y por extensión, a los delegados que los apoyarían- o directamente a los delegados que se "comprometen" a apoyar a determinado postulante.

Como todo en este complicado sistema, existen dos maneras de contabilizar los votos: proporcional (cada candidato recibe un número de delegados proporcional a los votos que ha recibido) o the-winner-take-all ("el ganador se lo lleva todo": quien se lleva la mayor cantidad de votos se queda con todos los delegados).

Caucus

Las asambleas de electores se basa en un sistema de comités, es decir, reuniones generalmente de los votantes registrados de determinado partido que discuten quién debería representarlos en las elecciones generales.

Los procedimientos -nuevamente- varían según la ley de cada estado y partido. En Iowa, por ejemplo, los republicanos optan por una votación secreta: escriben el nombre de su elegido en un trozo de papel y emiten su voto en uno de los 1681 comités del estado. Los demócratas tienen un proceso más complejo, basado en la formación de "grupos de preferencia". Los votantes registrados se encuentran a una determinada hora (hoy será a las 19) en colegios, gimnasios u otros edificios públicos o bien en una casa particular para discutir quién debería ser el candidato del partido. Allí, se dividen en grupos en distintos rincones, cada uno asignado a un candidato. Los indecisos tienen su propio espacio. Si un candidato no reúne un cierto umbral de aceptación entre los asistentes –en general, del 15%-, sus simpatizantes deben convencer a otros para que se sumen a su causa o bien resignarse y sumarse a otro grupo. Al final de la jornada, los organizadores del partido cuentan los votantes en cada grupo para calcular el número de delegados para cada candidato.

En algunos estados, esto sucede en distintos niveles: primero se eligen por distrito a los delegados que prometen respaldar a los candidatos en la convención del condado. Allí se eligen a los delegados para la convención estatal y allí, para la convención nacional.

Una iglesia, uno de los lugares de votación de las primaras republicanas en Illinois en 2012
Una iglesia, uno de los lugares de votación de las primaras republicanas en Illinois en 2012 Fuente: Archivo

¿Qué es el supermartes?

En todos los años electorales en Estados Unidos hay un "supermartes" ("Super Tuesday"), que es el día en que muchos estados –la cantidad varía cada año- celebran primarias y caucus al mismo tiempo. Este año será el 1° de marzo y se votará en 12 estados -incluidos Texas, Virginia y Colorado- más Samoa Americana.

Dos semanas después, el 15 de marzo, será el turno de otros estados cruciales como Florida, Carolina del Norte y Ohio, y para entonces es probable que ya se pueda saber el nombre de los nominados de cada partido.

En 2008, 24 estados participaron en el "Super-Duper Tuesday", una versión ampliada del supermartes, ya que casi la mitad de los estados eligieron a sus candidatos ese día.

¿Por qué el caucus de Iowa es tan importante?

Los volantes de Trump para incentivar a sus seguidores a asistir al caucus en Iowa
Los volantes de Trump para incentivar a sus seguidores a asistir al caucus en Iowa Fuente: Reuters

Iowa es un pequeño estado del Medio Oeste de Estados Unidos. Viven allí poco más de 3 millones de personas, que se encargarán de elegir esta noche a 44 delegados demócratas y 30 republicanos, menos del 1,5% del total. Sin embargo, aunque a simple vista pareciera ser una votación menor, los candidatos pasaron las últimas semanas dedicando su energía y dinero a Iowa, mientras miles de voluntarios fueron puerta a puerta y llamando teléfono a teléfono para recordarles a todos que voten, y que voten por su candidato.

Es que el resultado de esta noche marcará el resto de la carrera. Los que obtengan mejores resultados darán un mensaje positivo dentro y fuera del partido, captarán la atención de los medios y recibirán más dinero de donantes. Un candidato que termine debajo del tercer lugar difícilmente obtendrá la nominación del partido, dice la creencia popular. El único político que logró romper esa barrera desde que las primarias comienzan en este estado, en 1972, fue el ex candidato republicano John McCain. Sin embargo, salir primero no es garantía de nada. También desde ese año, sólo tres precandidatos que ganaron en este pequeño estado llegaron a la presidencia: Jimmy Carter (1972), George W. Bush (2000) y Barack Obama (2008).

Iowa fue el primer estado en votar en las primarias en 1972 y entonces, George McGovern, un demócrata que era popular en la zona, ganó allí y finalmente alcanzó la nominación, aunque luego fue derrotado por Richard Nixon. Cuatro años después, Jimmy Carter se centró en captar el voto de Iowa y pasó más de un año haciendo campaña en ese estado. Ganó las primarias y meses después, las elecciones. Allí nació el mito y desde entonces, todos miran a Iowa.

En 2008, Iowa volvió a ser el trampolín de un candidato: el entonces poco conocido Barack Obama. La victoria del senador en el primer caucus frente a la maquinaria de Hillary Clinton le dio su "momentum", el impulso que hizo que todos lo miraran. Desde ahí, comenzó a ser visto como un precandidato con chances. El final de esta historia ya es conocida, y quien más lo recuerda es la propia Clinton, quien teme que ocurra lo mismo hoy, frente al senador socialdemócrata Bernie Sanders.

¿Por qué no se simplifica el sistema?

Básicamente, el sistema no cambia porque no hay un ente que tenga la autoridad para hacerlo en soledad. Los Padres Fundadores de Estados Unidos se olvidaron de ese detalle.

Una voluntaria de la campaña de Clinton llama a los posibles votantes de las primarias
Una voluntaria de la campaña de Clinton llama a los posibles votantes de las primarias Fuente: Reuters

La Constitución Nacional de Estados Unidos no regula el proceso de nominación de candidatos. El actual sistema, de hecho, surgió de la improvisación de un grupo de grandes figuras de cada partido que se juntaban en bares para definir quiénes podían ser los candidatos para las elecciones nacionales. En el último siglo, el Capitolio vio pasar más de un centenar de proyectos que intentaron cambiar el sistema de nominación por otros mecanismos: una elección primaria nacional por partido, elecciones regionales o rotativas.

"El Comité Nacional Demócrata y el Comité Nacional Republicano han trabajado duro para afirmar y mantener el control sobre sus respectivos procesos de nominación presidencial. Después de todo, además de poner en una convención y tratar de mantener la mayoría en el Congreso, esta es su razón de ser", escribió al respecto Elaine Kamarck, autora del libro Primary Politics, en un artículo publicado en el Instituto Brookings.

Por eso, explica la autora, los comités no aceptan que el Congreso tome una decisión y, en su lugar, dejan todo en manos de las legislaturas y las estructuras partidarias de cada estado.

"Hay 50 partidos demócratas estatales, 50 partidos republicanos estatales, 50 legislaturas estatales, un Comité Nacional Republicano y un Comité Nacional Demócrata y el Congreso. En total, 153 organizaciones políticas independientes. ¿La probabilidad de que todos lleguen a un consenso sobre un plan más racional para nominar a los candidatos presidenciales? Muy bajo. ¿La probabilidad de que el sistema siga existiendo como lo ha hecho durante el último siglo o más? Muy alto", concluye el texto.

Quiénes compiten

La competencia comienza con 12 candidatos en el escenario republicano y tres en el demócrata. Ya varios se bajaron en el camino y otros seguirán desistiendo hasta llegar a los dos designados en las convenciones de mitad de año.

Partido Republicano

  • Donald Trump (69 años): el popular magnate inmobiliario fue sorpresa de esta campaña. Con su discurso populista y antiinmigrantes y su inexperiencia en la política, no baja del primer puesto de preferencias.
  • Ted Cruz (45): el senador por Texas es el preferido del ala ultra radical del Partido Republicano, el Tea Party, es de origen cubano (aunque no sabe ni hablar en español) y nació en Canadá.
  • Marco Rubio (44): el otro representante de ascendencia cubana entre los republicanos es también senador. Su principal diferencia respecto de Cruz es su aproximación al votante latino, apenas un poco más flexible.
  • Ben Carson (64): otro outsider de la política, es un ex neurocirujano profundamente religioso y ferviente defensor del libre mercado.

  • Jeb Bush (62): Su apellido es conocido por todos. Hermano de George W. Bush e hijo de George H.W., ambos ex presidentes de Estados Unidos, era señalado como el favorito del partido pero nunca logró despegar en las encuestas. Goza de cierta popularidad entre los hispanos por estar casado con una mexicana, Columba Bush.
  • Chris Christie (53): el gobernador de New Jersey es uno de los candidatos más moderados en el partido.
  • John Kasich (63): el popular gobernador de Ohio, muy conservador, lleva más de 40 de carrera política y fue el candidato republicano elegido el pasado fin de semana por The New York Times.
  • Rand Paul (53): el senador por Kentucky, de ideología libertaria, que preconiza la menor intervención posible del estado en los asuntos ciudadanos.
  • Carly Fiorina (61): la única mujer en la contienda repubicana es la ex directora de la compañía Hewlett-Packard.

Los últimos tres lugares de las encuestas lo ocupan el ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee, el ex senador por Pennsylvania Rick Santorum y el ex gobernador de Virginia Jim Gilmore.

Partido Demócrata

  • Hillary Clinton (68 años): fue primera dama durante la gestión de su marido, Bill Clinton , y luego pasó por el Senado y el Poder Ejecutivo, como secretaria de Estado durante el primer mandato de Obama, quien la derrotó en las primarias de 2008.
  • Bernie Sanders (74): el senador independiente por Vermont, que se define como social demócrata, ha reavivado la pasión del sector más progresista de su partido con su denuncia de la creciente desigualdad y su discurso anti- establishment y se convirtió en un rival de peso frente a Clinton.
  • Martin O'Malley (53): ex gobernador de Maryland, de ideas moderadas y perfil bajo pese a tener logros en su estado como la legalización del matrimonio entre homosexuales, el control de las armas o la consecución de más derechos para los inmigrantes indocumentados.

El calendario de las primarias

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