El Observatorio Astronómico de Córdoba busca ver las ondas gravitacionales

El Observatorio Astronómico de Córdoba trabaja desde 2014 en la detección óptica de las ondas
El Observatorio Astronómico de Córdoba trabaja desde 2014 en la detección óptica de las ondas Crédito: Google Street
Hay equipos instalados en Bosque Alegre para captar las imágenes de las ondas que LIGO logró descubrir
Gabriela Origlia
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11 de febrero de 2016  • 18:54

CÓRDOBA.- El Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional de Córdoba (OA) es parte del trabajo de investigación que confirmó la predicción de Albert Einstein sobre las ondas gravitacionales y junto a ella se abre una nueva ventana a la observación del Universo. Una de las líderes del equipo científico que constató la hipótesis, la cordobesa Gabriela González, se formó en esta universidad.

El Observatorio viene trabajando desde 2014, cuando firmó un memorandum con el proyecto LIGO para la detección de las posibles contrapartes ópticas asociadas a las emisiones de las ondas gravitacionales.

Diego García Lambas, director del Observatorio, explicó a LA NACION que la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación (Famaf) tiene un grupo muy importante de relativistas entre los que se cuentan Gabriela González, Jorge Pulling (ambos en LIGO) y Mario Díaz, quien dirige un centro en astronomía de ondas gravitacionales en Texas.

Fue con Díaz, precisamente, que hace unos años acordaron realizar desde el Observatorio un seguimiento óptico de las ondas gravitacionales. "Estamos un poco en la vanguardia del tema, con elementos precarios, pero hace años que venimos estudiando y siguiendo el tema", dice.

La hipótesis es que las ondas estarían asociadas a un destello luminoso que llegaría "casi al mismo tiempo, apenas unas horas después" del sonido. García Lambas lo grafica: "En el Observatorio queremos ver lo que LIGO siente; así el universo se completa. Puede que esta fuente, la detectada ahora, no tenga una imagen asociada, pero otras sí".

El astrónomo plantea que el descubrimiento realizado es "un hijo de la relatividad de Eisntein que tiene cien años de gestación; era un área de la física en la que había cierto escepticismo respecto de que las ondas existieran y sobre que se fueran a detectar alguna vez. Hay un largo antecedente de fracasos".

García Lambas indica que esta primera detección es muy "bienvenida" pero se entusiasma al enfatizar que "lo que viene después es muy interesante; es una nueva astronomía". Los instrumentos para la detección de las imágenes de las ondas están instalados en la Estación Astrofísica de Bosque Alegre (telescopio de 1,54 metros de diámetro) y también en el observatorio del cerro Macón, en Salta.

En diálogo con este diario, el director del OA cuenta que antes de la firma del convenio hubo quienes cuestionaron la logística disponible en Córdoba y también que se armara un equipo "para ver algo que no existe". Claro, con la detección de LIGO todo cambió.

"Hay que hacer todos los esfuerzos para encontrar la fuente de emisión; trabajamos duramente para encontrar las agujas en los pajares", sintetiza.

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