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Allá lejos y hace tiempo: cuando jugar en Newell's y Rosario Central no era imposible

Solo doce casos se dieron en la historia de futbolistas que se pusieron las dos camisetas; solo cuatro de ellos pasaron directamente de un club a otro; el último caso, de Sergio Robles, ocurrió hace 33 años
Andrés Eliceche
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13 de febrero de 2016  • 23:59

ROSARIO.- En el último mercado de pases, Ciro Rius estuvo a un paso de llegar a Newell’s. Lucas Bernardi, el entrenador del equipo, había hablado con él, y Rius estaba encantado con la posibilidad. Hasta que los sabuesos de Internet encontraron una declaración de 2011 del delantero de Defensa y Justicia sobre su amor por Rosario Central: "De chiquito era fanático, iba siempre a la cancha", había dicho. Punto final: las redes sociales se inundaron de agravios de parte de los de Newell’s y la operación se frustró.

En esta época, cualquier dato del currículum puede resultar condenatoria. O una foto: Cristian Llama fichó en Newell’s en enero de 2008, y a poco de llegar circuló una vieja foto suya con la camiseta de Central. Él adujo que se la había regalado Pablo Vitti, ex compañero en las selecciones juveniles y surgido en Arroyito; seis meses después de llegar, Llama ya se iba. Ni él ni Rius siquiera habían jugado en Central.

Así, resulta difícil creer que puedan repetirse los doce casos de jugadores que pasaron por los dos clubes. "Imposible", corrige el ex arquero Juan Carlos Delménico, que se formó en Newell’s, donde debutó en Primera, hizo un largo recorrido fuera de la ciudad y cerró su carrera en Central en 1984. Delménico es especialista en la materia: también jugó en Gimnasia y Estudiantes de La Plata.

En comparación, los doce casos de jugadores que pasaron por los dos clubes resultan ínfimos: hay 99 futbolistas que jugaron en Boca y River

"La sociedad es muy intolerante, hoy no podría darse un caso como el mío. Cuando yo llegué a Central no se le dio mayor importancia a mi pasado en Newell’s. Pero ahora cambió todo. Tenemos que poner cada uno un granito de arena para recuperar los viejos valores. Nos la pasamos evaluando al otro sin mirarnos en el espejo", reflexiona Delménico, que no suele ir a la cancha a pesar de seguir viviendo en Rosario, su ciudad.

De los doce casos, el de Delménico es el último. Pero si se toman en cuenta los que pasaron directamente de un club a otro la lista se reduce a apenas cuatro. Miguel La Rosa (Central de 1948 a 1959 y Newell’s en 1960), Ricardo Giménez (dos etapas en Central: ‘56/’59 y ‘61/’65 y Newell’s en 1966), Rolando Pierucci (Central en 1970/’71 y Newell’s en 1971/’73) y Sergio Robles, cuyo caso es particular.

Hoy no podría darse un caso como el mío. Cuando llegué a Central no se le dio mayor importancia a mi pasado en Newell’s (Delménico)

Robles debutó en Newell’s en 1974, donde permaneció hasta 1979 (fue integrante del primer equipo del club campeón argentino). Después de pasar por Boca y Sarmiento de Junín volvió a Rosario, pero para jugar en Central: fueron apenas seis meses, los últimos de 1982. Él los recuerda con algo de dolor: "Jugué solo cinco partidos, después discutí con don Ángel (Zof, el entrenador) y no me puso más. Fui a Reserva y me lesioné. A fin de año me dejaron libre, cuando estaba operado", describe ahora desde Salta, su ciudad de origen, donde volvió a instalarse hace dos años. Con el pase en su poder, golpeó las puertas de Newell’s para hacer la recuperación, y se quedó: jugó allí en 1983. Sin saberlo, estaba protagonizando el último pase directo de uno a otro.

A 33 años de aquella historia, Robles coincide con Delménico: para él, lo que ellos hicieron hoy sería "imposible".

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