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Lucas Bernardi pasó de la idolatría al rechazo tras la derrota en el clásico

Bernardi, en su último partido, rodeado por los jugadores
Bernardi, en su último partido, rodeado por los jugadores Fuente: FotoBAIRES
El DT, que supo de momentos de reconocimiento en Newell’s, dejó su cargo tras la dura caída por 2 a 0 en el Gigante de Arroyito
Pablo Casazza
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14 de febrero de 2016  • 23:59

ROSARIO.– De lo más alto de la idolatría al rechazo casi total del hincha. El recorrido de Lucas Bernardi en Newell’s es digno del delirio destructivo que sufre el fútbol argentino. Cuando Eduardo López llevó casi hasta las cenizas a un club centenario, fueron algunos hombres con valentía los que se le enfrentaron. Sin evitar la injusticia de no citar a algunos, el entonces capitán fue quien puso la cara, plata de su bolsillo, su experiencia europea y su amor interminable por Newell’s.

El club se recuperó, y Gerardo Martino, con un descomunal Bernardi de volante central, lo llevó a la excelencia futbolística y al título en el 2013. Luego de ese oasis el equipo fue cuesta abajo. La seguidilla de clásicos perdidos profundizó el malestar general.

La dirigencia actual, que encabeza Jorge Ricobelli, el hombre más cuestionado del club, tomó decisiones equivocadas, una tras otra, a la hora de elegir entrenadores. Se buscó entrenadores sin experiencia aunque ligados al club: Alfredo Berti, Gustavo Raggio, Ricardo Lunari. La llegada de Américo Gallego tuvo que ver más con cierta demanda del hincha y una respuesta demagógica. Tras seis meses y resultados regulares fue despedido. Y Bernardi tomó un equipo lleno de jugadores con los que había compartido vestuarios hasta seis meses atrás.

Los números de Bernardi como conductor son pobres: apenas 18 partidos, con cinco victorias, igual cantidad de empates y ocho derrotas (dos en clásicos). Le costó encontrar un estilo definido de juego y sus decisiones dejaron siempre más dudas que certezas. El vestuario – ya no es off the record – estaba dividido, y las relaciones con los grandes referentes como Maxi Rodríguez no eran las mejores. A tal punto que desde el mismo vestuario perdedor, retuiteó una crítica a Bernardi. La derrota generará una onda expansiva de consecuencias para el equipo rojinegro.

"Gracias por estos ocho meses, por una cuestión de respeto es todo lo que vengo a decir", dijo Lucas Bernardi a los periodistas a modo de despedida. Se bajó de su cargo, y bajó desde el cielo a los infiernos, por muchos errores propios, falta de experiencia y posiciones altaneras que muchas veces molestaron la paz del club. Llegó como salvador, lo fue, se va como el mayor culpable de una crisis. Nada raro en el fútbol argentino.

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