The X-Files: lo que dejó el final de la serie

Repasamos el último episodio, su inesperado cierre y lo mejor de esta breve temporada (¡ATENCION, HAY SPOILERS!)

23 de febrero de 2016  • 08:47

Con sus altos y bajos, pero con la alegría eterna que supone el reencontrarse con íconos como Mulder y Scully, hacemos un balance de la décima temporada de The X-Files . No solo se demostró el buen nivel que conserva la serie, sino que también se regaló un puñado de momentos inolvidables, que con facilidad se sumarán a la extensa lista de greatest hits que tiene esta ficción.

(¡ATENCION, HAY SPOILERS!)

1. Un final, que de final no tuvo nada...

Antes, en la tele había códigos. Antes, uno miraba una historia y sabía que iba a tener un punto final... pero ahora no. Desde el cierre de la segunda temporada de Twin Peaks que una serie no interrumpía su trama de forma tan violenta. Chris Carter, creador de The X-Files, o bien traicionó a sus fans de forma totalmente artera o realmente está convencido de la concreción de una 11° temporada. Con el ataque inmunológico en su etapa más compleja, con la población mundial a riesgo de ser diezmada, con el hijo de Mulder (David Duchovny) y Scully (Gillian Anderson) como pieza clave... En fin, con todo el argumento central expuesto como una herida al rojo vivo, la ficción puso toda la trama en suspenso, y cerró su último capítulo con un cliffhanger que dejó a los espectadores googleando la dirección de Carter para demostrarle lo que es el miedo en serio.

El cierre del sexto episodio puso en evidencia que indudablemente esta mini temporada no fue otra cosa que un testeo cuyo objetivo fue saber si los viejos (y nuevos) espectadores se sumarían a un regreso definitivo de la serie. Por lo pronto, sólo queda cruzar los dedos y pedir que la iniciativa les haya salido bien porque si los directivos le bajan el pulgar a una continuación, dejando la trama colgada de forma tan impune, estaríamos hablando de una de las heridas más duras que se le puede hacer a un televidente [y si es fan de esta historia no nos queremos ni imaginar sus sentimientos].

2. La muerte de Margaret

La décima temporada se dividió en dos grandes aspectos: por un lado, estuvieron los momentos autoconclusivos y por el otro, los que obedecieron a una lógica superior y que marcaron la evolución de dos personajes que se encontraron siempre en constante movimiento. Desde el primer capítulo hasta el último, Mulder y Scully cambiaron y crecieron. Ellos siempre fueron protagonistas de situaciones que los definieron como individuos y como profesionales. Y de esos momentos de quiebre, uno de los más importantes fue el de la muerte de Margaret Scully, la madre de Dana.

En el cuarto episodio de esta temporada asistimos a la repentina muerte de la mujer, ante una Scully que pareció romperse en mil pedazos. Y como si el momento no fuera desgarrador de por sí, la madre se despidió haciendo referencia al hijo de la pareja central. Esa escena, cargada de una angustia desbordante, estableció una vez más cómo la vida privada y laboral de estos protagonistas se funden en un mismo elemento y cómo sus realidades personales siempre están vinculadas a su trabajo. Abducciones, vínculo de pareja, familia, conspiraciones, todo tiene que ver con todo y todo forma parte de las vidas de Mulder y Scully.

3. La carta de amor en forma de monstruo

En 1974 y luego de dos telefilms que tuvieron un éxito moderado, se emitió una serie llamada Kolchak: The Night Stalker. Duró apenas veinte episodios, pero su importancia en la historia de la televisión fue crucial. La trama estaba centrada en Kolchak (interpretado por Darren McGavin, quien actúa en The X-Files), un periodista que investigaba distintos hechos sobrenaturales en la ciudad de Chicago. El estilo de la serie fue tan único e inigualable, que para muchos supuso el puntapié inicial de lo que hoy se considera "tele de culto", siendo una clara antecesora de la devoción que hoy tienen ficciones como Twin Peaks o Buffy, entre muchas otras.

En más de una oportunidad, Carter habló de Kolchak como la serie que más lo influenció a la hora de crear The X-Files y en esta mini temporada, finalmente se dio el gusto de homenajear a ese personaje. En el tercer episodio, titulado Mulder and Scully Meet the Were-Monster (un nombre que de por sí es una parodia de los films en la línea de Abbott y Costelo contra el Hombre Lobo), los protagonistas se enfrentan a un monstruo víctima de una transformación humana. Interpretado por el actor neozelandés Rhys Darby, la criatura, al mutar en el cuerpo de un hombre, lleva la misma vestimenta que Kolchak haciendo de esa manera el homenaje definitivo a un personaje que fue el antepasado más directo que tuvieron Mulder y Scully.

4. Mulder lisérgico

The X-Files es una serie que entiende a la perfección cuando debe hacer reír, cuando debe estremecer y cuando debe conmover. Y en el rubro comedia, claramente la secuencia de Mulder bajo los efectos de un hongo alucinógeno fue el gran momento de la temporada. Con el fin de sincronizar su psique con la de un paciente en estado comatoso, el agente se sometió a los efectos de una droga psicotrópica que lo sumergió en un delirio absoluto que incluyó bailes, mujeres, excesos y hasta la repentina (pero obligatoria) aparición de los legendarios Pistoleros Solitarios. Una escena brillante en la que la ficción demostró por qué es una serie tan versátil y en la que Duchovny también probó que tiene glamour para derrochar.

5. Los nuevos agentes

Es evidente que la dinámica Mulder/Scully está en movimiento todo el tiempo, que es un órgano vivo y hasta es más grande que sus dos protagonistas. La forma de relacionarse de ambos agentes siempre fue un atractivo enorme y no necesariamente por la supuesta tensión sexual, sino más bien porque se trata de dos personajes que se complementan en todo nivel posible y que entienden el amor como algo que va mucho más allá del plano sexual. Y esa misma dinámica parecen haberla heredado los agentes Miller (Robbie Amell) y Einstein (Lauren Ambrose). Como los Mulder y Scully del siglo XXI, ambos personajes repiten el esquema inicial de la serie, en el que él es un hombre convencido en creer y ella, una mujer que respeta solo lo tangible. Ambos personajes -que debutaron en el quinto episodio de esta temporada- supusieron un regreso a las raíces de la serie. La frescura de ambos y la simpatía que rápidamente generaron en los fans, ya dieron pie a especulaciones sobre una posible serie dedicada enteramente a ellos.

De yapa: Mulder y Scully, al papel

La fiebre The X-Files se traslada al mundo literario porque se confirmó que en enero del próximo año se publicarán en los Estados Unidos dos novelas centradas en la adolescencia de los protagonistas. Agent of Caos estará protagonizada por un Mulder de 17 años, mientras que Devil´s Advocate estará centrada en su compañera cuando con apenas quince años sentía que el FBI era un sueño imposible.

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