El Gobierno pasó de la preocupación al alivio

Cerca del Presidente destacaron que no hubo incidentes; afirman que habrá más despidos
Jaime Rosemberg
(0)
25 de febrero de 2016  

La preocupación inicial se transformó en alivio. Desde la Casa Rosada siguieron con atención el primer paro nacional contra la gestión de Mauricio Macri, y la expresión general pasada la concentración en la Plaza de Mayo era unánime: ni la convocatoria fue tan amplia como se esperaba ni se produjeron incidentes entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes, que centraron sus reclamos en el protocolo antipiquetes, finalmente no utilizado ni en la ciudad de Buenos Aires ni en ningún otro lugar del país.

"El paro era por los despidos y por paritarias libres. Se habló todo el día del protocolo", afirmó, con una sonrisa, un vocero en la Casa Rosada. La explicación era concreta: los líderes de la protesta agrupados en ATE no lograron instalar en los medios sus principales consignas, como sí lo hicieron los partidos de izquierda, que tuvieron en el protocolo y en la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, sus principales blancos.

Desde temprano, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, siguió las alternativas de las distintas concentraciones de manifestantes en contacto directo con el secretario de Seguridad Interior, Gerardo Milman, mientras Bullrich y el secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco, también monitoreaban la situación desde Washington, donde firmaron con las autoridades norteamericanas acuerdos de cooperación en la lucha contra el narcotráfico.

"En los accesos a la ciudad no hubo cortes, hicimos un operativo disuasorio que permitió a unos manifestarse y a la mayoría de la ciudadanía hacer su actividad casi sin problemas", resumió Milman a LA NACION. Por lo bajo, desde la Casa Rosada elogiaron la actitud de la dirigencia de ATE, que "cumplió" con el compromiso de no cortar calles durante la manifestación.

Quienes sí cortaron varias calles del microcentro porteño fueron los partidos de izquierda, como el PTS, el MST y el Partido Obrero. Estos sectores recibieron críticas desde los despachos oficiales. "Lo hicieron a propósito para desafiarnos, fue realmente una provocación a ver si actuaba la policía", razonaron en Balcarce 50. "Tienen un modus operandi que no cambia, protesten por lo que protesten. Así no se construye nada", afirmaron, y convalidaron la decisión del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, de no recurrir a la fuerza para despejar los cortes totales.

Lo que no sufrirá cambios es la política oficial en relación con los despidos en el Estado, que según el ministro de Modernización Andrés Ibarra son poco más de 6000 y según los gremios estatales, unos 25.000. "Siempre hemos dialogado (con los gremios) y seguiremos dialogando. Pero estamos convencidos de que estamos haciendo las cosas bien", afirmó el ministro a LA NACION.

No se trata, por cierto, de un dato menor. Los 24.000 contratos precarios que se originaron en los últimos tres años de gobierno de la ex presidenta Cristina Kirchner están en la mira. Y cerca de Ibarra reconocen que seguirán las desvinculaciones "de contratos políticos, gente que no va a trabajar". Según un vocero, "los gremios se enojan por los despidos, pero no cuando se lleva al Estado a trabajar, de prepo y a último momento, a gente que no cumple ninguna función", afirmó ese colaborador del Presidente.

Que dirigentes estatales reconocidos como Pablo Micheli o Víctor de Gennaro no hayan hablado en la concentración, y el rechazo de la justicia porteña a un hábeas corpus interpuesto por ATE para que el protocolo no se aplique en la ciudad de Buenos Aires fueron leídos en el Gobierno como otras señales positivas.

"Por ser el primer paro contra el Gobierno, el balance es positivo", coincidieron distintos funcionarios nacionales.

Ganancias une a las tres CGT

Los jefes de las tres CGT podrían volver a verse hoy, después del encuentro que mantuvieron el 11 de febrero con Mauricio Macri, en la Casa Rosada. El ánimo de la reunión esta vez será otro: Hugo Moyano, Antonio Caló y Luis Barrionuevo quedaron molestos por la reforma en el impuesto a las ganancias y están decididos a impulsar cambios en el Congreso, a través de los diputados de extracción gremial. El encuentro será al mediodía, en la sede de la CGT Azopardo. El objetivo es mostrar que los sindicalistas no se van a quedar cruzados de brazos ante lo que consideran una promesa incumplida.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?