Un centro de alto rendimiento, la perla que le falta al rugby argentino

Crédito: Fernando Massobrio
En paralelo con el suceso de los Jaguares, Agustín Pichot sueña con un centro de entrenamiento; el plantel ya está en Durban para medirse el sábado ante los Sharks
Jorge Búsico
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27 de febrero de 2016  • 19:53

DURBAN, Sudáfrica.- Una foto de la Ciudad Real Madrid y la siguiente leyenda: "Mientras un camino empieza en SA y ya hace historia, otro proyecto empieza a tener forma para el futuro del rugby argentino". Agustín Pichot , el cerebro y constructor del alto rendimiento en el rugby nacional, posteó esto en su cuenta de Instagram y sembró la incógnita. ¿Ahora otro equipo en otra competencia, pero en el Hemisferio Norte? No. Lo que está pergeñando el ex capitán de los Pumas es un centro para el rugby como el que tiene el club español. En realidad, es lo que busca desde hace un buen tiempo, pero ahora está decidido a conseguirlo. Y, si se sigue el recorrido de su camino como dirigente, seguramente lo logrará antes de lo imaginado.

Un centro de entrenamiento, en el que quizá hasta pueda tener un estadio, es la perla que le falta al rugby argentino para cerrar ese círculo de poder que empezó a transitar el viernes en su debut en el Súper Rugby , coronado, para hacer más historia, con un triunfo en Bloemfontein. Pero esa primera vez ya quedó atrás y los Jaguares están instalados desde anoche en el Garden Court Umhlanga de Durban, un lugar que a muchos de estos jugadores les trae maravillosos recuerdos, pues aquí mismo se alojaron cuando el año pasado lograron con los Pumas la legendaria victoria sobre los Springboks.

El ritmo alocado y portentoso del torneo de la Sanzar ya se empieza a notar en el plantel argentino y da unas primeras respuestas a uno de los grandes interrogantes que había para éste primer año: ¿Se podrá aguantar esta competencia con un plantel corto? Por lo pronto, el choque ante Cheetahs dejó dos averiados que están en duda para el sábado (Joaquín Tuculet y Jerónimo De la Fuente) y una posible baja de Tomás Lavanini, quien fue citado para declarar hoy por la mañana (online) por el comisionado de citaciones, que consideró que la acción en la que el segunda línea embiste a Small-Smith cuando éste apoyó el cuarto try, merecía la tarjeta roja (el árbitro lo advirtió y cobró penal para los sudafricanos).

El tema de la disciplina y, especialmente, de adaptarse a las interpretaciones de los árbitros del Sur, es uno de los aspectos a cuidarse con rigurosidad. Hay una especie de idea instalada en el mundo del rugby de que los argentinos son indisciplinados. No es tan así, porque se mejoró muchísimo en los últimos años, pero lo que sí es cierto es que caen en errores que quizá no se ven tanto en otros equipos. También, y esto lo perciben y lo dicen por lo bajo los mismos jugadores, los árbitros los miran y los sancionan con varas distintas al resto. Pero eso es parte del juego y los Jaguares tendrán que mejorar. Ya lo sufrieron con los Pumas en la Copa del Mundo, con dos suspendidos (Mariano Galarza y Marcelo Bosch), otro citado (Lavanini) y amarillas en momentos inoportunos.

"Lengua (por Lavanini) juega al límite, pero yo lo quiero siempre a mi lado", decía el capitán Agustín Creevy luego del partido con Cheetahs, reconociendo que el árbitro lo había perdonado. El segunda línea es un extraordinario jugador, pero cae reiteradamente en la indisciplina. Ya tuvo un episodio similar en el Rugby Championship, cuando lo suspendieron por embestir en un ruck a Richie McCaw, en el Mundial anduvo por la cuerda floja y el viernes no sólo se salvó de la amonestación, sino de la expulsión. Es difícil para un jugador que juega con esa intensidad, pero tendrá que encontrarse un límite él mismo antes que se lo pongan desde afuera.

Pero todos son aprendizajes, porque de eso también se trata para los Jaguares esta primera experiencia en el Super Rugby. El camino es largo y fructifero y, como en el juego, habrá que tener paciencia.

Que el rugby argentino esté en este torneo es fabuloso desde lo competitivo. El Super Rugby ha ofrecido en esta primera fecha de su versión nueva de 18 equipos, partidos con una misma receta: pelota en juego permanentemente. Se anotaron en los 9 partidos un total de 437 puntos, a un promedio de 48,5 por encuentro, y 53 tries (5,8).

En dos partidos hubo 8 (uno de ellos el de los Jaguares), 7 y 5 tries, y en uno 6, 4 y 3. En varios estadios con muchísimo público y en los menos con escaso, como el de Cheetahs-Jaguares, que tuvo apenas 3 mil personas. Todos rodeados por distintos tipos de shows al estilo NFL o NBA. El Super Rugby sale de la tradición británica que inventó este juego y piensa el negocio con cabeza norteamericana.

Los Jaguares tendrán hoy día libre y la semana no presentará más de dos entrenamientos intensos, porque llegó la hora de ir regulando los esfuerzos, ya que la tarea dura se hizo en la pretemporada en Buenos Aires. El partido que se viene es muy complicado, ya que Sharks, que ayer goleó 43-8 a Kings, es un rival claramente superior a Cheetahs, aunque tenga lesionado a su figura y goleador, Patrick Lambie.

Mientras el rugby argentino hace pié en el poder del Hemisferio Sur, Pichot se inspira en el Norte para otra jugada más. Como alguna vez dijo después de vencer a Francia en el partido inaugural de 2007, esto recién empieza.

Dos en duda

Hay dos jugadores en duda para el sábado. Joaquín Tuculet tiene una posible fisura de costilla flotante y hoy se le realizarán estudios para descartar una fractura. En tanto, Jerónimo De la Fuente sufre un esguince leve en el ligamento externo del tobillo izquierdo y otro en la rodilla de la misma pierna.

Mientras un camino empieza en SA y ya hace historia, otro proyecto empieza a tener forma para el futuro del Rugby Argentino.

Una foto publicada por Agustin Pichot (@agustinpichot) el

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