House of cards: cómo fue el comienzo de la cuarta temporada

Analizamos el nuevo capítulo de la serie; ¡HAY SPOILERS!
Sol Santoro
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5 de marzo de 2016  • 00:00

Un fin de semana de insomnio. Ese es el plan para los que, agazapados, esperaban los nuevos capítulos de House of Cards, cuya previa temporada había sido lanzada entera el 27 de febrero de 2015. Con la astucia de quien entiende el modo de consumo actual de las series (ni más ni menos que ver hasta no dar más), no se dosificaron nunca capítulo a capítulo sino que se impone la maratón. Aunque, claro, entre un ciclo y otro, parece que pasa una eternidad.

La estrategia previa al estreno tuvo un gran impacto y el murmullo en las redes sociales logró llamar la atención de muchos nuevos espectadores, que habrán aprovechado estas semanas para ponerse al día y preparase para las nuevas aventuras del matrimonio Underwood. Guiños a Pinedo, a Macri y a múltiples periodistas se volvieron virales rápidamente y generaron grandes expectativas. Para el día del estreno, como si Twitter no alcanzara, se repartieron choripanes desde la ventanilla de un foodtruck en el centro porteño. Rosca mediática para la ficticia rosca política, no podía dejar de funcionar.

Aún antes de arrojarse hacia la trama (bueno, las múltiples tramas, enredos y pactos), hay que decir que esta producción de Netflix cuenta con un timing de lo más interesante para su estreno. Solo para empezar, fuera y dentro de la pantalla (primer Spoiler Alert, solo para los que no vieron los episodios pasados) el camino hacia la Casa Blanca es protagonista absoluto. Congresistas, distritos, acuerdos ocultos y frases polémicas se cruzan tanto en los guiones de la ficción como en los noticieros de la realidad y, hasta aquel al que no le interesa en lo más mínimo nada de esto sabe algo de Dondald Trump y su carrera arrolladora.

Frank Underwood ( Kevin Spacey ) está camino a lograr su candidatura y reelección y en el medio perdió aliados como nunca: si bien recuperó a Doug (Michael Kelly) -para quien la temporada 3 tuvo forma de resurrección y terminó con el entierro de Rachel-, perdió a su opositora-pero-aliada Jackie Sharp (Molly Parker), a su jefe de gabinete Remy (Mahershala Ali) y, durante una escena final que dejó sorpresa, incredulidad e intriga por igual, a su socia máxima y esposa Claire ( Robin Wright ).

Lucha de bandos (segundo y definitivo SPOILER ALERT, se revela parte de la trama de la temporada 4). El inicio de la nueva temporada está marcada, sin lugar a dudas, por eso que quedó flotando durante los segundos finales de la temporada anterior: Frank y Claire están en veredas opuestas. Si bien es extraño pensar que una mujer como Claire entiende recién entonces de manera cabal su rol al lado (al costado) del Presidente de los Estados Unidos y que, además, no tuvo el impacto mayor del cierre de la temporada 2 a golpes limpios, podía suponerse un giro para ese personaje. Los nuevos episodios retoman la historia en la misma jornada que la dejaron sus predecesores. Esa mañana en la que Claire debía subirse a un avión pero, en lugar de ello, se marcha. Pero claro, 39 capítulos anteriores habían preparado un terreno tal que a nadie se le ocurriría pensar que su plan era quedarse quieta, reposando y mirando un punto fijo.

El comienzo de este ciclo marca también el inicio de su carrera en busca de una banca. Rompiendo el pacto de ser, antes que nada, la mujer del presidente por el cual hace campaña, empieza una campaña para lentamente ascender hasta quién sabe dónde. Con todas las estrategias y la atención apuntando ganar New Hampshire para Frank, Claire encuentra el momento más oportuno para dar vuelta la historia y forzar el apoyo de su marido.

Nuevos personajes. Con la apertura del universo Claire llegan dos mujeres a las que habrá que prestar especial atención. "Te estoy dejando, Frank" había dicho, y ahora sabemos que se refugia en Texas en lo de su madre (aunque se toma unos días para saludarla), justo cuando los programas se deshacen en chismes alrededor de la ausencia de la primera dama en la campaña. La llegada de Ellen Burstyn permite ampliar el universo de su hija, Claire, quizás la más digna contrincante de Francis Underwood que, hasta ahora, se había enfrentado a rivales totalmente diferentes. Por este costado aparece también el personaje de Neve Campbell, quien tomará decisiones definitorias en la nueva carrera de la protagonista femenina.

Directo desde The Killing (uno de los rescates de Netflix) llega un prolijo Joel Kinnaman, gobernador republicano de Nueva York y que se ubica, fresco y un poco canchero, como la oposición a la que se tendrá que enfrentar Francis en el camino a su segunda presidencia. Pero para llegar a todo esto habría que adelantarse muchos capítulos.

Un regreso. Desde el comienzo mismo del ciclo nos encontramos con un retorno: Lucas Goodwin. Desde y hacia la oscuridad, un regreso que puede poner en peligro a más de uno, por toda la información que trae.

Sin dudas, el comienzo de esta nueva edición de House of Cards está extremadamente cargada de enredos personales. Es cierto, el terreno sigue siendo político como no podría ser de otra forma pero, ahora, a Francis, le tocará luchar frente a frente con sus peores fantasmas, esos que están calando hondo hasta convertirse en violentas pesadillas.

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