Elena Highton de Nolasco: "Los jueces necesitamos una policía judicial"

La jueza de la Corte dice que falta una fuerza de mayor confianza de los magistrados; afirma que el vínculo con el Gobierno "por ahora va bien"
Paz Rodríguez Niell
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6 de marzo de 2016  

Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi

Elena Highton de Nolasco es la vicepresidenta de una Corte Suprema que está en pleno proceso de cambio: perdió en menos de dos años a la mitad de sus miembros y pronto podría sumar a dos nuevos, para formar un tribunal de cinco, el número ideal para ella, que lamenta que ninguno de los candidatos en camino sea una mujer.

"Por ahora va bien", dice de la relación con el nuevo gobierno, que todavía no cumplió tres meses. Además, asegura que no vivió como "tan tensionante" el vínculo con el kirchnerismo. Reclama para la Justicia una "policía científica" propia, que no dependa del Poder Ejecutivo, de "mayor confianza" para los jueces, y cree que sería útil, por ejemplo, para una mejor respuesta en el caso por la muerte del fiscal Alberto Nisman.

En una entrevista con LA NACION en su despacho del Palacio de los Tribunales, Highton habla, sin nombrarlos, de jueces que avanzan contra funcionarios cuando pierden el poder, de jueces que tienen una relación "por izquierda" con servicios de inteligencia y de jueces responsables de un "total exceso de medidas cautelares" en temas que son propios de la política. Pero afirma que estos jueces son una absoluta minoría. "Más del 90 por ciento son buenos, honestos, trabajadores, independientes", dice.

-¿Cómo funciona la Corte con tres miembros?

-Bien. Están saliendo expedientes todas las semanas, cosas importantes inclusive. Todos los que hay consenso, que son muchísimos. Eventualmente, si hay algunos que hay alguna disidencia, hay que esperar, pero no hay tantos, a fin de año salieron muchas cosas.

-En el Senado están los pliegos de dos jueces nuevos para la Corte. ¿Los conoce?

-Muy poco, más por referencias que por ellos mismos, pero me parece que son adecuados.

-Mauricio Macri firmó un decreto para que asumieran en comisión. Finalmente, no juraron. ¿Es cierto que usted estuvo en contra de este procedimiento?

-No necesariamente. El nombramiento en comisión está en la Constitución. Esto al final quedó superado. Está en la Constitución y más no voy a decir. Yo nunca tuve tanta oposición a eso.

-¿Cuál es para usted el número ideal de jueces para la Corte?

-Cinco. Yo he estado con nueve, con ocho, con siete, con seis, con cinco, con cuatro y con tres. He vivido todas. Creo que cinco es un buen número, pero eso depende del Congreso. Por ahora parece que va a quedar cinco.

-Pasaron 13 meses de la muerte del fiscal Alberto Nisman y no se sabe si se suicidó o lo mataron, ¿qué opina?

-Hay que seguir investigando.

-¿Cree que la Justicia respondió bien?

-Los jueces necesitamos una policía científica, una policía judicial, con otros elementos, es probable, porque la investigación no la hace el juez. El juez ordena medidas, pero la que investiga es la policía. Haría falta una policía judicial que fuera de mayor confianza de los jueces, con más elementos.

- ¿Lo hablaron con el Gobierno?

-Lo hablamos con cada ministro de Justicia. Todavía con el actual no.

-La relación con el gobierno anterior tuvo momentos de mucha tensión, ¿cómo la vivió?

-Yo no lo he vivido francamente como tan tensionante, creo que tal vez hay un exceso en la mirada. Yo no tuve tensiones concretas ni intentos de presión.

-Hubo escraches acá enfrente contra jueces de la Corte, discursos presidenciales?

-Puede haber escraches. Puede ser que si a alguien no le gusta una sentencia, aún la presidenta, haya dicho algunas cosas a viva voz. También es cierto que algunos jueces han recibido presiones, o secretarios que estaban compitiendo para jueces.

-¿Puede dar algún caso concreto?

-Que yo pueda denunciar, no. He oído algunos casos. La Asociación de Magistrados ha hecho comunicados, pero en concreto que yo haya conocido personalmente, no.

-¿Cree que es mejor la relación con este nuevo gobierno?

-Vamos poco tiempo [se ríe], esperemos que así sea. Por ahora va bien.

-¿Cómo ve las investigaciones de corrupción en la Argentina?

-Es otra pata de la lucha que tenemos. La intención es perseguir la trata, el narcotráfico y la corrupción como política de Estado del Poder Judicial.

-Hay una sensación de que las causas por corrupción se activan cuando los funcionarios se van o dejan de tener poder.

-Tal vez no sea una sensación? [sonríe] A veces es algo que es objetivo. Yo no estoy midiendo cada causa. Nosotros las vemos cuando llegan a la Corte, pero acá en general no llegan, salvo cuando han sido de gobiernos anteriores.

-¿Por qué cree que funciona así?

-No debería funcionar así. Si es que funciona así, es tal vez por temores a presiones, por amenazas. No conozco casos concretos como para decir, pero hay ciertos jueces que efectivamente se mueven por estos criterios.

-¿Qué criterios?

-Estos criterios de quién está en el poder.

-¿Qué incidencia tienen los servicios de inteligencia en la justicia federal?

-Yo no la conozco de cerca, pero aparentemente los jueces a veces piden información a los servicios de inteligencia. Parece que a veces, además, puede ir por izquierda? El juez debe ser derecho. Si el juez acude a esto después queda atrapado.

-El juez Bonadio citó a indagatoria a la ex presidenta y el kirchnerismo lo acusó de una maniobra política. ¿Qué opina?

-No conozco la causa y tal vez algún día me toque decidir.

-¿Existe una excesiva judicialización de la política?

-Sí, existe. Incluso a veces una controversia en el Congreso, no se ponen de acuerdo y la traen a la Justicia. Eso no se puede. El que perdió, perdió.

-Son los jueces los que hacen lugar.

-Creo que hay un total exceso de medidas cautelares contra cuestiones que son políticas. Pero claro que en esto tampoco son la mayoría de los jueces. Más del 90% son honestos, trabajadores, independientes.

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