Un teatrista que va a la ópera para revivir a Ginastera

Alejandro Tantanian dirige una nueva puesta de Beatrix Cenci en el inicio de la temporada; se cumplen cien años del nacimiento del compositor
Helena Brillembourg
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15 de marzo de 2016  

Alejandro Tantanian, un hombre de teatro que asumió el reto de la puesta
Alejandro Tantanian, un hombre de teatro que asumió el reto de la puesta Crédito: Santiago Cichero / AFV

Ginastera no escapó de la fascinación que a lo largo de los años ha producido la espeluznante historia de la familia Cenci. Tomó este drama narrado por Percy Bysshe Shelley, Stendhal y tantos otros, para componer Beatrix Cenci, su tercera ópera, la cual fue estrenada en 1971 en Washington con motivo de la inauguración del Centro Jonh F. Kennedy para las Artes Escénicas. Con libreto de William Shand y Alberto Girri, fue prohibida en Buenos Aires y elogiada por la crítica extranjera. Tuvo finalmente su estreno en el Colón en 1992 y ahora vuelve por segunda vez a este escenario, para abrir la temporada lírica en el año que se conmemora el centenario del nacimiento de su compositor.

El actor, director y dramaturgo Alejandro Tantanian asumió el reto de la puesta. Apasionado de la ópera, recuerda haber experimentado "el mal de Stendhal" la primera vez que asistió a la representación de una. Siente que este género es una asignatura pendiente y algo que le gustaría hacer mucho más. "Para mí fue una excelente oportunidad que Darío Lopérfido pensara en mí, hay algo de esa situación de que el Colón se abra a gente de teatro, que quienes manejamos un lenguaje afín también podamos trabajar con la ópera. Yo sé que mucha gente de teatro que me conoce vendrá a verla y muchos directores van a querer hacer una. Es necesario que generaciones más jóvenes tengan la posibilidad de enfrentarse a espacios grandes."

En su trabajo como creador, la ópera es para Tantanian el género que más lo emociona. "Yo tengo una manera de entender la textualidad muy vinculada a la musicalidad. Yo pienso el texto como una partitura, por ahí no tan pendiente de las zonas argumentales, sino en esa zona más abstracta que tiene la música que despierta otro tipo de asociaciones. Además, la ópera me permite la poesía del relato, hay una tensión para mí entre la música y el texto que es donde me gusta pararme para pensar."

Para Tantanian, el gran componente teatral de esta obra es todo lo que está por detrás en términos de lo reprimido. "Llegué a la conclusión personal que en esta historia hay un quántum, primero es una historia real y a su vez tiene toda la carga de la posibilidad de todas las ficciones. Es una cantera de ficción. Todo lo que uno puede escribir sobre cualquier cuento de fantasmas, gótico, de hadas, novela policial, novela negra, está ahí. Ginastera la llamó Beatrix Cenci para homologarla a Tosca, Madame Butterfly, pero la historia es de los Cenci, es una historia de la familia."

En esta historia de maldad, violencia, incesto y tortura, las situaciones extremas de los personajes van adquiriendo progresivamente un carácter surreal y así es como el director piensa presentarla. "En la puesta, lo que yo hago es trabajar hasta la escena 4 en un código hiperrealista, y en el momento en el que se desata de forma explícita el horror, cuando el conde hace una fiesta para celebrar la muerte de dos de sus hijos, allí empieza a entrar el campo de la imaginación. La idea es que esa realidad empiece a infectarse con irrealidad hasta entrar en una zona de pesadilla donde ya no sabés si va a morir de verdad o dentro de una pesadilla que no se sabe quién sueña." Además, la evolución de la partitura se va haciendo cada vez más oscura y para Tantanian hay algo procesual en el movimiento que la música hace que acompaña muy bien esta idea. "En sentido que hay ciertos leitmotiv que estaban al principio que vuelven deformados más adelante."

Para su director artístico, Beatrix Cenci tiene una singularidad que no tiene casi ninguna obra hoy, salvo que sea un estreno. "No tiene discografía, sólo podés escuchar fragmentos mínimos así que para poder escucharla tenés que ir al teatro y eso es único, casi del siglo pasado. Hay que vivir el hecho teatral del vivo de la orquesta, los cantantes y la escena. Es una obra difícil, pero hay que apropiarse de su lenguaje y dejarnos fascinar por él. Esta ópera cada vez que se hace afuera es un éxito. Lamentablemente hay algo muy argentino y es que lo de acá siempre va después."

Tantanian la define como una obra de enorme contemporaneidad. "No sólo en su temática, en donde se puede reconocer el abuso de poder, la corrupción como la cosa más social y evidente, sino musicalmente es muy atractiva. Tiene la dificultad que la música atonal a veces se lleva medio de patada con el español, uno la tiene más asociada al alemán. Pero es algo que Ginastera decidió probar y está muy bien que un autor de ese salto experimente con lenguajes que no eran muy afines. Teatralmente es muy atractivo."

La suspensión del estreno de Bomarzo, anterior ópera del compositor, produjo para el director una especie de efecto que aún puede sentirse. "Ginastera es como un maudit (maldito), hay en sus tres óperas algo de una enorme amoralidad o de una absoluta libertad ante el mal. Viendo sus fotos me recordó a Hitchcock, en el sentido que no podés imaginarte que tuviese esos demonios por dentro. El Ginastera de la ópera tiene algo muy atractivo al dejar que esos demonios salgan, aunque él siga siendo esa persona atildada que se saca fotos en saco y corbata. Me interesa también la lectura política, Mujica Lainez, Shand y Girri tenían una mirada muy clara sobre el peronismo, y aunque no sea consciente hay algo del espíritu de época que está allí. Se puede pensar que Ginastera está hablando también del peronismo. Además estaba Lanusse, Perón preparaba su vuelta y montoneros y ERP se estaban armando como grupos, y si pensás que en cinco años viene el gobierno militar con todo lo que eso significa y significó, hay algo en Beatrix Cenci que suena a preanuncio. Eso me parece muy atractivo, captar algo que está a punto de explotar, eso es muy central en mi trabajo y es una lectura que tiene dos o tres pinceladas en el montaje."

Con dos elencos para tres funciones se destaca Mónica Ferracani nuevamente en el papel de la sufrida Beatrix. "Todo se ha hecho con una enorme pasión y esa energía se siente. Creo que no hay nada que me entusiasme más que comandar este barco gigantesco junto a Guillermo Scarabino al frente de la Orquesta."

La escenografía y el vestuario están a cargo de Oria Puppo, junto a la cual Tantanian lleva trabajando más de veinte años. "Para la obra decidimos correr un espacio de tiempo diferente y pensamos en el Palacio de Tribunales como suerte de lugar inspirador. Además ese palacio tiene el boato que puede tener un palacio del renacimiento italiano. En el orden del contenido de la obra, uno de los temas más fuertes es la reflexión sobre la ley, que sucede cuando la ley la ejerce alguien que tiene todo para sí y nada para los demás. Entonces todas las referencias que puedan remitir a lo real, a lo contemporáneo, ya con que vos lo escuches vas a pensar en algo o en alguien, en un caso o en otro, y confiamos en la actitud activa e inteligente del espectador."

Beatrix Cenci

Ópera de Alberto Ginastera

Teatro Colón, Libertad 621

Funciones, hoy y el viernes, a las 20, y el domingo, a las 17

Transmisión en vivo. www.teatrocolon.org.ar

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