Lollapalooza 2016: Marina & the Diamonds, del dance al electro pop

Fuente: RollingStone - Crédito: Agustin Dusserre
La galesa desembarcó en el país por primera vez con un concierto ideal para sus fans
Gabriel Plaza
(0)
19 de marzo de 2016  • 20:49

Su voz puede sonar oscura, fría y distante, o por momentos ser la chica más dulce y sexy del planeta, según en qué personaje se sienta más cómoda para cantarle a su generación. Estéticamente está más cercana a íconos de los ochenta como Blondie y Kate Bush -por la atmósfera new wave y el synth pop que sobrevuela en sus canciones- remezclada con dosis potentes de electrónica dance. La galesa, aterrizó por primera vez en Buenos Aires y para su sorpresa tenía una buena cantidad de fans locales que la estaban esperando. "Buenos AIres está recopado. Son lo más", le dijo a sus seguidores visiblemente adolescentes.

Con tres discos editados y su paseo zigzagueante por el electropop, Marina se transformó en una artista que se destacó rápidamente en las grandes ligas con su disco Electra Heart, de 2012. Sin embargo, fue con Froot, del año pasado, donde combinó el dance, el electro pop y los riffs indie de su primer disco The family Jewels. En su primera presentación hizo un recorrido por todos sus materiales, acompañada de un cuarteto de guitarra, bajo (un músico de origen colombiano que le ayudó a comunicarse con la gente), batería y teclados.

Marina había despertado más expectativa en la previa, pero en el vivo, su performance en el festival fue irregular, porque no tuvo tiempo de generar el clima que necesitan sus particulares juegos vocales y su propuesta, corriéndose del lugar habitual de la diva pop. Con movimientos sensuales, una estética bien colorinche, incluido un vestuario brillante y una gran vincha de color azul con unas cerezas sobredimensionadas en su cabeza, Marina juega a ser una estrella pop con cierta ironía y lejos del clisé de artistas como Katy Perry. Los mejores momentos de la galesa fueron cuando apeló a sus secuencias bailables más efectivas y a su costado más new wave y synth pop en "Forget", "I Am Not a Robot" (The Family Jewels), el frenético "Bubblegum Bitch", la festiva "Primadonna" del disco Electra heart y "Hollywood", un pop sarcástico en plan Talking Heads. El corte dance de sus canciones, alternando con alguna balada épica, invitaron al baile y la levedad pop de sus fans, pero nada más, el tiempo del festival no le alcanzó para desarrollar toda su dimensión artística.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.