Suscriptor digital

Escuelas bajo fuego: la feroz pelea entre bandas narco que pugnan por su territorio

Se trata de cinco establecimientos, entre ellos, un jardín, que están en el sur de Rosario; ahora hay vigilancia policial, pero el temor acecha a maestros y padres
Germán de los Santos
(0)
20 de marzo de 2016  

Casquillos de balas calibre 9 mm: restos de un reciente tiroteo entre grupos narco frente a un jardín de infantes
Casquillos de balas calibre 9 mm: restos de un reciente tiroteo entre grupos narco frente a un jardín de infantes Crédito: Marcelo Manera

ROSARIO.- El aire está denso, se corta a cada momento con los disparos. No importa si es de noche o de día. En Grandoli y Gutiérrez, en la zona sur de esta ciudad, zumban las motos y las balas. Y el fuego en los contenedores con basura ilumina algunas calles desiertas del barrio Municipal por estos días.

En el medio de esa violencia que recrudeció en esta zona, tras la detención de Rosa Caminos y otras 15 personas por narcotráfico, quedaron unos 500 alumnos y maestras de la escuela John F. Kennedy y del jardín de infantes Lola Mora.

Un patrullero del Comando Radioeléctrico custodia la puerta del colegio y del jardín cada vez que entran y salen los alumnos, que desde el lunes pasado no juegan más en el patio en los recreos por temor a que alguien resulte herido. Ahora en la escuela Kennedy lo hacen en un lugar cerrado, una especie de salón de actos. Decidieron instalar vidrios blindados, como lo publicó LA NACION el 8 de este mes, pero la idea no resultó. Las balas 9 mm fueron más potentes.

Hay preocupación no sólo en los padres, que por las redes sociales se alertan ante cada situación de peligro, sino también en los maestros. Algunos amagaron con no ir el lunes pasado. "Los tiros siguieron y el fin de semana fue feroz", relatan.

Susana Flores, vicedirectora de la escuela Kennedy, cuenta que llamó a la policía para pedir ayuda y decidió "suspender los recreos por precaución, para que los chicos no salgan al patio". Ahora los niños juegan en un salón de actos. Flores dijo que pidieron ayuda en la comisaría 11», que está a dos cuadras. "Nos dijeron que el único patrullero que tienen fue baleado y aún no fue reparado", señala.

Pero la docente considera que lo que pasa allí es "normal". La violencia parece naturalizarse también en los discursos. Flores encadena esa palabra tan discutida con un término que usa el gobierno provincial cada vez que se refiere al tema: la estigmatización de Rosario. Así lo afirmó la intendenta Mónica Fein en la apertura de sesiones del Concejo Municipal al advertir que la ciudad "ha sufrido en los últimos años una campaña sistemática de estigmatización". Y remarcó que "los municipios no pueden enfrentar solos el narcotráfico, no sin las fuerzas fede-rales, no sin controles federales, no sin la justicia federal, no sin contar con la Nación para investigar el enriquecimiento de personas involucradas con las economías delictivas".

A la mañana temprano es el horario más peligroso, cuenta un policía que vigila el barrio, mientras recomienda a los vecinos tener cuidado con "los que andan en moto". Ayer a las 8.30, minutos antes de que llegara a la zona el equipo periodístico de LA NACION, cuatro jóvenes montados en dos motos comenzaron a tirotearse en plena calle, que de inmediato quedó desierta. En Grandoli y Lamadrid, a dos cuadras de la escuela, queda la resaca de los enfrentamientos de la noche. Pasa lo mismo en el jardín de infantes Lola Mora sobre Alice al 5000. En la puerta hay dos casquillos de 9 mm. La otra escuela del barrio es la Técnica Nº 393 5 de Agosto, que está sobre Alice. Frente a ese colegio hace unos años los Caminos habían construido un santuario del Gauchito Gil y desde allí controlaban quién entraba al Fonavi.

Todos cuerpo a tierra

Patricia, de 32 años, vuelve de la escuela a su casa con sus dos hijas de 4 y 6 años de la mano. "Hace dos días nos tuvimos que tirar al piso a las 3 de la tarde porque pasaron dos en moto disparando en Grandoli y Lamadrid", recuerda.

En el gobierno están preocupados. El mayor temor es que un menor resulte herido. "Son cinco escuelas con 3000 chicos, que quedaron en el medio", grafica un funcionario de la Secretaría de Seguridad Comunitaria. Dispusieron patrullajes más intensos y control de los motociclistas que deambulan sin destino.

La guerra se activó en el corazón del barrio por el espacio vacío que quedó en el negocio de la droga. En un radio de 20 cuadras todos discuten a los tiros. La violencia recrudeció por viejas enemistades familiares en el seno de los Caminos, un clan que dominó la barra brava de Newell's durante más de una década, a la par de la venta de droga en los búnkeres distribuidos en La Tablada.

Los restos de la guerra intestina que se bate en el barrio Esteban Echeverría (también conocido como Municipal) están a la vista de todos. "Acá no hay que hablar de estas cosas. Porque te pueden matar", ensaya sin anestesia Mariela, de 35 años, y repite: "Te buscan y te matan".

La mecha en el barrio se prendió después del operativo Rosa Blanca. Hubo más de 20 allanamientos y la Policía Federal anunció que había desarticulado a una banda de narcomenudeo liderada por Rosa Caminos, hermana de Pimpi, que encabezó por una década la barra brava de Newell's. Roberto Caminos fue asesinado en marzo de 2010 en la puerta del bar Ezeiza. Tras esa ejecución, por la que está procesado Diego "Panadero" Ochoa, que sucedió a Pimpi en el mando de la tribuna leprosa, el liderazgo de ese grupo, que vende droga en el barrio La Tablada, entró en conflicto. Siendo menor, Alexis, uno de los hijos de Pimpi, se enfrentó con su tía Rosa, quien fue detenida por la Federal hace dos semanas.

"Se pelearon por la herencia. No sólo por las propiedades y los autos, sino también por el manejo de los quioscos de droga", explicó un funcionario del Ministerio de Seguridad. Alexis, que está prófugo, formó su banda y atacó a su tía. En un solo día dispararon 100 tiros contra la casa de Rosa, en Amenábar 100 bis. A este muchacho lo han visto en el barrio armado con un revólver 357 Magnum plateado y una ametralladora FMK3. Carga sobre sus espaldas con varios crímenes. Y pretende quedarse con los puntos de venta de cocaína que quedaron vacíos tras la caída de su tía. "Él sólo tenía tres búnkeres, pero ahora quiere los que quedaron sin dueño, que son como diez", apunta un investigador.

Las disputas generaron alianzas y enemistades en ese barrio, donde la zona del Fonavi es un centro neurálgico del grupo narcocriminal. Según fuentes de la Policía Federal que participaron del operativo, en esa zona se enfrentan varias bandas por el control del territorio. Rosa no sólo fue presa, sino que perdió otro alfil. La semana pasada dos jóvenes en moto abrieron fuego contra Mariela Griselda Miranda, de 35 años, quien murió de dos disparos en el pecho.

Caminos tenía el respaldo de otro grupo narco que encabezaba Aurora Benítez, conocida como Doris. Esta mujer de 55 años fue detenida junto con otros cinco miembros de la banda. Se unieron contra su sobrino.

La banda de Doris está acusada de mandar a ejecutar a Diego Mansilla, de 19 años, que fue acribillado el 24 de febrero pasado en una estación de servicio en Oroño y Lamadrid. Mansilla pertenecía a los Pochochos, otra gavilla enfrentada a Rosa y a Doris, y a la banda del Monoblock, que operan en Lamadrid al 2000, y cuyo jefe es un tal Culu, quien está prófugo desde septiembre de 2012 cuando mató a Andrés Fumero en España y Gutiérrez, un pibe que fue blanco de disparos que iban para otro.

Testimonios con miedo

Gladys

Abuela de una alumna

"¿Qué vamos a hacer con estos chicos que no pueden ir a la escuela en paz y se educan en medio de esta violencia?"

Patricia

Ama de casa, 32 años

"A cualquier hora esto es tierra de nadie. Lo peor de todo es que nos empezamos a acostumbrar a los tiros. Es terrible"

Daniela

Madre de un alumno

"A la escuela hay que venir mirando desde lejos y hacia todos lados para saber qué pasa. Si uno oye tiros hay que volverse"

Raquel

Vecina, jubilada, 68 años

"Desde mi casa, por la noche, me guío por los sonidos de los disparos y sé dónde se están tiroteandolas bandas"

Alberto

Vecino, policía retirado

"Cuando vino la Gendarmería no se animó a entrar en el Fonavi (zona dominada por los narcos), pues dijeron que no tenían gente"

Rodolfo

Taxista, 49 años

"Acá estas bandas no se andan con vueltas: muchas veces con pintadas en las paredes te avisan a quién van a matar"

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?