Lo que dejó Lollapalooza 2016: saber leer el signo de los tiempos

El festival demostró que entiende cómo apostara futuro con un line-up de artistas en ascenso y una mayoría de veinteañeros y familias entre los 150.000 espectadores que disfrutaron de su tercera edición local
Sebastián Ramos
(0)
21 de marzo de 2016  

En su tercera edición en la Argentina, el Lollapalooza se recibió de festival signo de los tiempos, que se adapta y muta como lo hace la tecnología en esta era digital, y que conoce tanto de música como de marketing. El viernes y el sábado, más de 150.000 personas se acercaron al Hipódromo de San Isidro para vivir "la experiencia" Lollapalooza: como diría un spot publicitario, mucho más que música. Y así parece haberlo entendido el público local, en esta oportunidad notablemente veinteañeros en su mayoría (el line-up ya daba pistas de ello), aunque con un gran porcentaje de grupos familiares que apostaron a pasar un día festivalero al aire libre.

Las postales de Eminem escupiendo su verba inflamada, la sensualidad "poptimista" de Florence + The Machine, la diversidad en propuestas como las de Die Antwoord y Alabama Shakes y los nuevos romances con el público local de artistas como Of Monsters And Men, Mumford & Sons, Marina & The Diamonds, Twenty One Pilots o Eagles of The Death Metal fueron tan sólo algunas de las imágenes que el Lollapalooza sumó a su galería de fotos para el recuerdo. Y habrá más, así lo confirmó el dueño del circo, Perry Farrell: "Nuestro mensaje es directo: amor, paz y celebración, a eso apunto. Veremos cuán lejos puedo llegar".

Deuda saldada. Cuando en 2011 Kanye West llegó hasta Chile para actuar en el primer Lollapalooza latinoamericano, el rapero no cruzó los Andes y nos perdimos una gran oportunidad de verlo en vivo y en directo. Sin rastros del actual rey del hip hop Kendrick Lamar ni del siempre audaz Jay Z, la comunidad hiphopera (y la rockera también, por qué no) saldó en esta edición del festival una gran deuda que acarreaba desde hace más de quince años: ser testigos de esa metralleta rapera que escupe el más negro de los raperos blancos: Eminem . Con un puñado de hits, un MC como Mr. Porter de aliado, dos baterías y un guitarrista, al rapero le alcanzó para levantar los brazos al final de la contienda. Nunca se había visto nada igual, pero esperamos que se repita.

¿Fans de todo?
¿Fans de todo? Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi

Soy tu fan. Hubo bandas para todos los gustos, sí, pero lo más llamativo del público "lollapaloozero" es su pasión por... todos los artistas y estilos. Fans de Eminem que piden más de Of Monsters and Men, seguidores de Florence + the Machine que lagrimean con el último bis de Oasis ejecutado por Noel Gallagher, amantes del punk rock de Bad Religion que bailan con las melodías de Babasónicos y hasta adoradores del soul y el blues más tradicional de Brittany Howard que aúllan fervorosos cuando el dúo electrorrapero de Die Antwoord sale a escena... ¿El de la Argentina el mejor público del mundo? ¿O será que nuestro punto es ser fanático de lo que sea, pero siempre fanático?

Florence + the Machine hipnotizó con su épica
Florence + the Machine hipnotizó con su épica Fuente: LA NACION - Crédito: Soledad Aznarez

Chicas superpoderosas. El cierre del escenario principal de la segunda jornada, con Florence Welch y su banda, sintetizó el poderío femenino de la edición 2016. Antes, Brittany Howard hipnotizó a propios y ajenos al frente de Alabama Shakes, mientras que Marina & the Diamonds desplegaba su coquetería oscura en el escenario alternativo. Las chicas locales de Eruca Sativa habían abierto la jornada, que, ya de madrugada, cerraría oficialmente Yolandi al frente de Die Antwoord. Mujeres bellas y fuertes para un público festivalero que, también, cada vez se nutre más de chicas de todas las edades.

IKV aprovechó el festival para presentar nuevos temas
IKV aprovechó el festival para presentar nuevos temas Crédito: Facebook Lollapalooza

Los locales juegan de visitantes. La presencia local en el festival continúa casi exclusivamente limitada a los horarios de apertura, bien temprano, con poca gente aún en el predio. Si bien IKV y Babasónicos tuvieron su lugar central, bandas más jóvenes como Sig Ragga, Los Espíritus o Eruca Sativa demostraron que se merecen otro espacio. ¿Una carpa para bandas locales? Alguien que le acerque la idea al señor Farrell, por favor.

Psicodelia de la nueva generación. Tanto Tame Impala como Mumford & Sons, las dos bandas encargadas de cerrar el "escenario dos" el viernes y el sábado, respectivamente, se hicieron eco del nuevo brillo que vive la psicodelia en el rock del siglo XXI. Sus trances instrumentales y vuelos melódicos de exquisita interpretación dejaron boquiabiertos a más de uno.

Babasónicos, en la segunda noche del festival
Babasónicos, en la segunda noche del festival Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi

25 x 2 (primera parte). En horario central, en el escenario alternativo, las dos jornadas del festival tuvieron una presencia local de peso. El primer día fueron los Illya Kuryaki & the Valderramas y el segundo, los Babasónicos. Ambas agrupaciones celebran este año un cuarto de siglo arriba de los escenarios y cada una lo hace a su manera: Dante y Emmanuel, en su versión recargada desde que volvieron a las pistas juntos, hace ya cinco años, adelantaron cuatro de las canciones de su nuevo álbum y demostraron por qué decidieron seguir en la ruta más allá de los planes iniciales de reunión: suenan mejor que nunca. Por su parte, Dárgelos y compañía continúan en la búsqueda de un nuevo reseteo para su carrera: discos de lados b, experiencias músico-literarias, formatos conceptuales para sus shows y, ahora, un álbum en plan acústico que promete repasar las canciones de estos veinticinco años para darles un nuevo estadio.

25 x 2 (segunda parte). Quien también cumple 25 por estos días es el mismísimo Lollapalooza, que lo celebrará en su edición de Chicago, en julio próximo, con un festival que promete quedar en la historia. Todavía sin confirmar su line-up, se habla de artistas de la talla de Radiohead, el regreso a las pistas de LCD Soundsystem, Kanye West, Red Hot Chili Peppers, The Strokes, Guns'n'Roses y, por supuesto, la presencia de Jane's Addiction, la banda del "jefe" Perry Farrell, que, al despedirse un cuarto de siglo atrás, dio a luz al festival (ver aparte).

Morbo y mambo. Algo de morbo se respiraba en el predio de San Isidro en la previa de la presentación de Eagles of Death Metal (EODM), la banda que sufrió en carne propia los atentados en París de noviembre último. Por suerte, Jesse Hughes despejó todo el humo a puro rock guitarrero.

"¿Y para los viejitos nada?" Se preguntaba un padre canoso y ciento por ciento rockero ya cerca del medio siglo, mientras su hija bailaba sin parar con el pop de Halsey. Por primera vez, el encuentro no tuvo ninguna estrella de rock que hubiera pasado la barrera de los 50 (lo más cercano fue Noel Gallagher, 48 años) y eso sin dudas influyó en el promedio de edad de los asistentes, veinteañeros en su mayoría.

Crédito: Lollapalooza

No sólo de música vive el festivalero. Hay música todo el tiempo, en todas partes e incluso por momentos y en ciertos lugares se superponen (ya en su tercera edición en San Isidro parece no haber solución para este problema, una pena), pero hay miles de personas que deciden no estar frente a los escenarios, sino utilizar los shows como música de fondo de su aventura al aire libre: hacer colas de más de una hora para comer o beber, entretenerse tirándose en "culipatín" sacándose fotos con los personajes animados de Comedy Central o las diferentes escenografías ubicadas en el predio, instruirse sobre reciclaje y quizá acompañar a los niños a un taller intensivo de rap en el Kidzapalooza fueron sólo algunas de las actividades extramusicales que hacen al espíritu mismo de este festival.

Revelaciones. Fueron varias, ya que el cartel de los dos días del festival estaba repleto de artistas que visitaban por primera vez el país, pero la actuación de Of Monsters and Men, con Nanna Bryndís Hilmarsdóttir al frente, fue de lo más destacable (la banda había visitado Buenos Aires tres años atrás, pero definitivamente anteayer demostraron que dieron un salto de calidad). También los shows de Marina & the Diamonds y Die Antwoord sorprendieron gratamente.

Otro Stroke suelto en la Argentina. Así como hace dos años Julian Casablancas llegó con su propia banda para ponerle un poco de caos al festival, esta vez fue su compañero en The Strokes, Albert Hammond Jr. (el "Stroke argentino", por parte de madre), el que llegó para mostrar su material solista. ¿Por qué no se juntan en la próxima?

Ninja de Die Antwoord a pleno mosh
Ninja de Die Antwoord a pleno mosh Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi

Cerca de vos. Ya parece una modalidad marca Lollapalooza. Los artistas se entusiasman tanto con el fervor del público que no resisten la tentación de lanzarse hacia ellos o al menos bajarse del escenario y chocarle los cinco a la primera línea: esta vez, la voz masculina de Die Antwoord, Ninja, Jesse Hughes, de EODM, y Tyler Joseph, de Twenty One Pilots, entre otros, se mezclaron con su público en una práctica cada vez más habitual. Tanto que hasta la pelirroja Florence Welch con su vestido al viento a tono con su cabellera decidió bajar descalza para saludar a sus fans.

Los hits. Sin repetir y sin soplar, el cancionero que nos dejó el Lollapalooza 2016 como para armar una playlist y esperar al año próximo: "Without Me" (Eminem), "Dog Days Are Over" (Florence + the Machine), "Let It Happen" (Tame Impala), "Gallo negro" (IKV), "Dust Bowl Dance" (Mumford and Sons), "Champagne Supernova" (versión acústica de Noel Gallagher), "Be Mine" (Alabama Shakes), "Mr. Brightside" (The Killers en versión Brandon Flowers) y "Human" (Of Monsters and Men).

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.