Daredevil: todo lo que dejó su segunda temporada

Lo mejor de los nuevos capitulos de este particular justiciero; atención, si no viste la serie no leas esta nota, ¡¡hay varios spoilers!!
Martín Fernández Cruz
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23 de marzo de 2016  • 00:15

Hay que escribirlo sin vueltas: la segunda temporada de Daredevil es mejor que la primera. Es más, estos episodios son la prueba más concreta sobre cómo debe evolucionar una serie para evitar el estancamiento. La vuelta de Matt Murdock (Charlie Cox), sus compañeros y sus enemigos suponen un regreso de gran calidad, convirtiéndose en una de las ficciones televisivas más logradas de los últimos años. Nada de peleas ATP, nada de superhéroes vistosos ni elegantes, Daredevil es Marvel para adultos, es una ficción que entiende la violencia como un ingrediente inevitable para un grupo de personajes que, en mayor o menor medida, deben ensuciarse las manos en la búsqueda de cumplir sus objetivos. ¡Bienvenidos a Hell´s Kitchen!

La construcción de un héroe

La primera temporada de la serie bien podría resumirse en: "la construcción de un héroe". Los capítulos iniciales de Daredevil se dedicaron a mostrar cómo Matt Murdock le daba forma a su álter ego heroico y no me refiero a cómo se cosía el traje o cómo trabajaba en su Baticueva, nada de eso, su trabajo en los primeros episodios era comprender cómo su fe católica afectaba su línea de trabajo y cuál era el límite ético y moral en el que se movía al ponerse la capucha negra. Como suele ser regla, en esos primero episodios la identidad de Murdock (con y sin la máscara) se definía por oposición a la de Wilson Fisk (Vincent D´Onofrio), villano central de la temporada pasada. Pero Fisk no era sólo el malo, no era como el Guasón en El caballero de la noche que aparecía exclusivamente para patear la estantería moral del héroe. A Fisk le construyeron un mundo propio, una identidad y lo trabajaron a tal punto de detalle que por momentos él parecía el verdadero protagonista. Incluso su presencia también funcionaba para darle una razón de ser a Murdock desde su rol como abogado porque los negocios turbios de Kingpin servían a ese doble propósito: rivalizar con las dos identidades de Murdock, la del justiciero y la del abogado. El final de esa saga, con el héroe vistiendo por primera vez su uniforme en una batalla en la que lograba dejar a Fisk en la cárcel, marcaba un punto y aparte de una temporada impecable. El interrogante entonces era el siguiente: ¿qué rumbo tomaría la serie a continuación?

Su pasado lo condena

De esta forma y habiendo pasado el obligatorio casillero de construir a un héroe, la segunda temporada se centra en dos conceptos: primero, cómo el pasado define a Daredevil (y a otros de los personajes) y segundo, cuál es la verdadera identidad de Murdock, si es la de Daredevil o si es la del abogado. Buena parte de lo que les sucede a los protagonistas de la serie tiene que ver con decisiones del pasado y con cómo Murdock se convierte en el sufrido epicentro de dos realidades que parecen desbordarlo y que se salpican mutuamente. Muchos de estos episodios están signados por la irremediable ruptura de Matt con su socio (Foggy -Elden Henson-) y con su empleada y posible pareja (Karen -Deborah Ann Woll-). Debido a su obsesión por combatir el mal en la ciudad, él no puede evitar descuidar sus obligaciones laborales y, paulatinamente, empieza a fallarle a sus amigos.

La segunda temporada presenta a Matt en caída libre, trazando un arco en el que va de mal en peor. De comenzar unido a Fogyy (más allá de sus diferencias) y a un paso de entablar una relación amorosa con Karen, todo comienza a deshacerse con el juicio a Frank Castle (Jon Bernthal). Los episodios centrados en el proceso legal en el que una fiscal busca condenar a pena de muerte a Punisher dejan en evidencia la importancia de Matt como capitán del barco y, si bien Foggy y Karen logran salir adelante sin su ayuda, es palpable en ese momento que la química del trío se quiebra para siempre. Pero en ese arco dramático son justamente sus amigos quienes aparecen con fuerza inusitada siendo capaces de hacerse cargo de Punisher mientras Daredevil anda golpeando ninjas junto a Elektra (Elodie Yung).

El antihéroe definitivo

Punisher es, seguramente, uno de los personajes insignia de Marvel. Nacido en las páginas de Spider-Man, el villano devenido a antihéroe se construyó a sí mismo como el ícono más violento de la editorial. Y esa fama, obviamente, no tardó en traducirse en películas. De los tres largometrajes de Punisher, ninguno, pero absolutamente ninguno, captó con tanta precisión la forma en la que Jon Bernthal plasmó su versión de Frank Castle. El gran acierto a la hora de agregar a este personaje fue utilizarlo (como sucedía con Fisk) como contrapunto del héroe, como un espejo deformado hacia donde Daredevil no quería ir. Lejos de la insulsa idea de pensar que este antihéroe se reduce sólo a una característica (matar), la serie va por mucho más y estudia su atormentada psique ("estás a un mal día de convertirte en mí", le dice Castle a Murdock, en una de las grandes líneas de la temporada) y, a lo largo de casi los 13 episodios de la temporada, se intenta comprender quién es verdaderamente Punisher, siendo precisamente donde surge ese concepto de "cómo el pasado define a los personajes". Castle, como Fisk y Murdock, viene de una tragedia personal que lo redefine como un antihéroe, que entiende que el homicidio es la única herramienta válida para luchar contra el crimen. Y la balacera entre mafias en la que muere toda su familia se revela como una enorme conspiración de errores que involucran al propio Estado de su país y a un narcotraficante de alto calibre.

Punisher funciona porque se incorpora a la historia para ocupar más de un casillero (de mortal enemigo a aliado necesario), pero por sobre toda las cosas porque es uno de esos personajes que jamás renuncia a su manera de entender la realidad. El no evoluciona sino que se mueve como una fuerza sanguinaria que arrasa con todo a su paso. Karen Page, una suerte de coprotagonista involuntaria en la historia de Frank Castle, va tejiendo toda la red de mentiras que se armaron alrededor de él llegando a descubrir la verdad sobre su origen. Quizá uno de los grandes momentos de esta segunda temporada sea el encuentro entre Punisher y Fisk en la prisión, momento en el que se establece qué clase de personajes son. Si bien Castle es presentado como un villano, es cuando se cruza con Kingpin que queda claro que Punisher en un antihéroe, un hombre que si bien mata, también busca justicia.

La segunda temporada de Daredevil es una especie de capítulo cero para Punisher, una presentación de un personaje que tiene mucha más tela para cortar y que se revela como otra de las tantas atractivas figuras que habitan ese infierno que es "Hell´s Kitchen".

Elektra y la búsqueda del verdadero Murdock

El pasado de Murdock también golpea fuerte a través de Elektra, un viejo amor de la juventud que vuelva para complicar la vida del personaje. Para aquellos que jamás tocaron un cómic de Daredevil, va una brevísima reseña. Elektra nació en la etapa del historietista Frank Miller (una de las mejores épocas del personaje) y no tardó en convertirse en una de las heroínas más populares entre el público. Antes de partir de la serie, Miller se encargó de matarla con la intención de llevarse a su personaje más querido, pero claro, la editorial manda y Marvel no tardó en revivirla y explotarla mil veces más, con resultados mejores y peores, según el guionista que apareciera.

La llegada de Elektra a la serie significaba entonces meterse con uno de los mitos más importantes del folklore de Daredevil y, como sucedió con Punisher, los guionistas lograron incorporar a la perfección a este personaje, dándole una razón de ser que va mucho más allá de lo evidente. Ella se presenta primero como una mujer caprichosa, obstinada, capaz de hacer lo que se le antoje con Matt, pero de a poco el personaje muestra sus grietas y, lo más importante, se convierte en una pieza central del pasado de Matt y su lucha contra el crimen. Es ahí cuando ella gana mucha fuerza y se convierte en la única persona que puede estar junto a Murdock de igual a igual. Está en la serie para señalar cuál es la verdadera identidad de Murdock. Ella pone en crisis justamente su lugar social y revela que Matt ante todo es un hombre con la necesidad de llevar máscara y que su vida de abogado está muy por debajo de ese deseo. En la segunda mitad de la temporada, cuando ella hace su entrada y surge la pelea contra La Mano, Matt elige desentenderse de su vida normal y deja a sus socios varados con un juicio que él mismo impulsó e interrumpe una relación amorosa que parecía ser el nuevo eje de su vida. Pero no es que el personaje elija a Elektra por sobre Karen (no es este un planteo de novela) sino que Elektra le da a Matt una plenitud que él suele esconder ante todos. Mientras que Foggy le pide que deje a un lado la máscara porque puede morir -y mientras le tiene que esconder su propia esencia a Page- con Elektra nada de esto sucede porque ella está en su misma lucha, porque con ella hay una causa compartida. En el último episodio, cuando están a punto de luchar contra un ejército de ninjas, Murdock dice: "Elektra, ésta es una parte de mí que necesito y eres la única que lo entiende. Sin esto, no estoy vivo y ahora lo sé gracias a ti", verbalizando así que su verdadera identidad, es y será siempre la de Daredevil. Finalmente ahí, comprendemos que toda la segunda temporada se centró en Matt intentando definir en cuál de sus dos realidades se encuentra su verdadera identidad. Pero la muerte de Elektra desarma el tablero y el héroe se queda sin su gran aliada.

Derrotado emocionalmente, distanciado de sus amigos y ante el enorme dolor por la muerte de su compañera, Murdock da un paso más en su construcción como héroe y le dice a Karen que él es Daredevil. No es una decisión caprichosa ni un cliffhanger gratuito, es la decisión de un hombre por probar otro camino, el de combinar su vida emocional con su vida superheroica. De esta forma -y de cara a la tercera temporada-, probablemente sea el momento de ver a un Matt Murdock más pleno, que intentará entender sus dos realidades no como enemigas sino como posibles aliadas. Y que Karen Page sepa y acepte que Murdock y Daredevil son la misma persona puede que sea la única forma posible para que este sufrido personaje encuentre la redención que tanto necesita.

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