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La historia oficial: Dichos, recuerdos y anécdotas de un rodaje particular a 30 años de ganar el Oscar

Norma Aleandro y Patricio Contreras, entre otros, evocan cómo fue filmar la película de Luis Puenzo que, el 24 de marzo de 1986, se convertiría en la primera ganadora local del premio de la Academia a mejor film extranjero; hoy se reestrena en los cines en copia remasterizada
María Fernanda Mugica
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24 de marzo de 2016  

Cuando Luis Puenzo pensó en hacer una película centrada en el tema de los hijos de desaparecidos que fueron apropiados por otras familias, no sabía que iba a marcar un hito en la historia del cine nacional. Menos podía imaginar que 30 años después su film se reestrenaría en una versión con imagen y sonido impecables, primero en el Festival de Cannes 2015 y luego, hoy, en la Argentina.

Entre 1982 y 1983, el director escribió un guión con Aída Bortnik sobre los niños arrancados de sus madres secuestradas por el régimen militar y entregados a familias. Mientras iban avanzando con la escritura, Puenzo llevaba adelante el arduo trabajo de convencer a Norma Aleandro de interpretar a Alicia, la profesora de Historia que abre los ojos ante la verdad del origen de su hija adoptiva.

La actriz recién había vuelto del exilio y lloraba del miedo que le producía lo que pudiera suceder al protagonizar esta historia cuando aún no había terminado la dictadura militar.

"Me parecía que era lo mejor que podíamos hacer como película, porque era decirle a gente que no creía o no había querido creer algo que sabíamos que era cierto -dice Aleandro ahora-. Con mi marido y mi hijo decidimos que iba a hacerla. Fue una decisión difícil. Hice la película como una obligación de ciudadana más que como una obra artística."

Aleandro y Héctor Alterio encabezaron un elenco de lujo, en el que también estuvieron Patricio Contreras, Chunchuna Villafañe, Hugo Arana y Chela Ruiz, entre otros.

"No tenía miedo, me sentía protegido por lo que estaba pasando en la sociedad -dice Patricio Contreras sobre su participación en el film-. Aunque hubo amenazas y aprietes. Sentía un deber ético en aceptar testimoniar sobre un momento horrible de la historia argentina. Era un compromiso definitivo con lo que hacíamos."

Más allá de los adultos, Analía Castro, que tenía 4 años cuando se filmó la película, se destacó interpretando con soltura e inteligencia a Gaby. "Ahora, cuando veo la película, me acuerdo mucho más de lo que pasaba detrás de escena -cuenta Analía, quien abandonó la actuación antes de la adolescencia-. Por ejemplo, cuando entran los primos al cuarto, me acuerdo de que estaban todos con las cámaras y el equipo en la puerta del baño de Lucía [Puenzo, la hija del director]. Para mí era como jugar todo el tiempo."

El aspecto técnico de la película estuvo en las experimentadas manos del equipo con el que Puenzo trabajaba en publicidad. Entre ellos estaba Félix "Chango" Monti, uno de los más destacados directores de fotografía de la Argentina. Su talento y capacidad para adaptarse a un presupuesto y estética distintos de los que estaba acostumbrado en publicidad fueron esenciales para conseguir el impacto que la historia necesitaba.

"El centro de la película es el rostro. Tenía que transmitir emoción", explica Monti sobre el rumbo estético que tomaron con Puenzo.

"La película tuvo una primera etapa documental en la que se filmaron las marchas en 1982, en dictadura, y después el rodaje del 84. Yo era asistente de mi maestro [fallecido hace unos años] Alejandro Pérez. Era lindísimo recibir en el laboratorio a Luis, al Chango y al equipo a ver las filmaciones del día anterior", cuenta Beto Acevedo, quien trabajó en el film como asistente del colorista y casi treinta años después participó en la remasterización, en su función como gerente de cinematografía del laboratorio Cinecolor.

El rodaje se realizó, en su mayor parte, en la casa que Puenzo compartía con su esposa, Nora Rousseaux, y sus hijos, Lucía, Pepe y Nicolás. "Los chicos, que ahora se dedican al cine, eran chiquitos y estaban felices de poder mirar detrás de cámara, hacían silencio cuando filmábamos y cuidaban que las cosas no se movieran por la continuidad -recuerda Aleandro-. Era un mundito familiar que nos apoyó muchísimo."

A pesar del ambiente familiar que se vivía en el rodaje, el clima político todavía no había cambiado totalmente y la madre de Analía sufrió amenazas. "Cuatro hombres se bajaron de un auto cuando llegaban a su casa y les dijeron que no hiciéramos la película o nos iba a pasar algo a todos -relata Aleandro-. Nos reunimos con Puenzo y Marcelo Piñeyro, que era el director de producción, y decidimos decirle a la prensa que la dábamos por terminada, pero seguimos filmándola en secreto."

La Cenicienta en Cannes

La película se estrenó finalmente en la Argentina el 3 de abril de 1985, pero no fue un éxito inmediato. "Al mismo tiempo del estreno empezaron los juicios a la juntas militares y los diarios comenzaron a publicar lo de los chicos desaparecidos -explica Aleandro-. Mucha gente no tenía ganas de ver la película porque era lo que leía en el diario."

Poco tiempo después, La historia oficial tuvo su historia de Cenicienta en Cannes. Llegó al festival francés sin hacer ruido, pero los críticos y cineastas que la vieron empezaron a hablar sobre ella. Cuando Aleandro recibió el premio a Mejor Actriz, compartido con Cher, su foto junto con la actriz y cantante se publicó en varios medios norteamericanos y eso impulsó la carrera internacional de la película.

El momento cúlmine fue el 24 de marzo de 1986, cuando La historia oficial ganó el Oscar a Mejor Película Extranjera. "Cuando me hablaron para que anunciara el premio me pareció que no nos lo iban a dar -dice la actriz-. Con los años me enteré de que de verdad no sabe nadie quién va a ganar. Como estaban István Szabó y Emir Kusturica, pensé que lo iba a ganar alguno de ellos. Szabó y otros, como Jane Fonda, nos apoyaron muchísimo. Cuando vi La historia oficial escrito en el papel, primero no podía leerlo bien porque no tenía puestos los lentes y después me dio un ataque de alegría. Pensé en mi mamá y mi papá, que estarían viendo la ceremonia. Mi marido estaba en la platea y pensé que todo lo que habíamos vivido tan malo había terminado en esto."

El premio de Hollywood fue un nuevo espaldarazo para la película, ya que la gente volvió a volcarse a las salas para verla, llegando a un total aproximado de 1.800.000 espectadores. Nuevas generaciones la vieron luego en televisión y en VHS. Desde hoy, en su versión en alta definición, muchos más podrán verla en la pantalla grande.

Testimonios en primera persona

Norma Aleandro

Interpreta a Alicia

"Con mi marido y mi hijo decidimos que iba a hacerla. Fue una decisión difícil. Hice la película como una obligación de ciudadana más que como una obra artística"

Patricio Contreras

Interpreta a Benítez

"No tenía miedo. Me sentía protegido con lo que estaba pasando en la sociedad, aunque hubo amenazas y aprietes. Sentía un deber ético en aceptar testimoniar sobre un momento horrible de la historia argentina"

Analía Castro

Gabi

"Me acuerdo de que estaban todos con las cámaras y el equipo en la puerta del baño de Lucía [Puenzo, la hija del director]. Para mí era jugar todo el tiempo"

Félix Chango Monti

Director de fotografía

"El centro de la película es el rostro. Tenía que transmitir emoción"

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