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Guiños porteños, Trump y un político en bicicleta: lo que no se vio del encuentro de Barack Obama en la Usina del Arte

Obama conquistó ayer al público joven en la Usina del Arte
Obama conquistó ayer al público joven en la Usina del Arte Fuente: AP
Dos argentinas que participaron de la exclusiva charla que dio el presidente estadounidense en La Boca contaron detalles a LA NACION
Valeria Vera
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24 de marzo de 2016  • 06:49

Daniela Kreimer, directora de Ashoka Argentina, es una privilegiada y lo sabe, aunque no se jacta de eso. Ayer, mientras muchos argentinos trabajaban, estudiaban o circulaban por las calles de Buenos Aires, ella hacía fila desde temprano para ingresar a la Usina del Arte, en La Boca, y participar del encuentro que Barack Obama mantuvo con un grupo reducido de emprendedores, luego de reunirse con Mauricio Macri en la Casa Rosada y visitar la Catedral metropolitana.

El carisma y el mensaje inspirador hacia los jóvenes marcaron la diferencia

Su pasado podría haberla preparado para que el hecho de conocer al presidente de los Estados Unidos y tenerlo tan cerca no fuera más que una anécdota para contar entre amigos (hace unos años vivió en Bangladesh y formó parte del equipo del Nobel de la Paz Muhammad Yunus), pero el carisma y el mensaje inspirador de Obama, donde alentó a los jóvenes a ser protagonistas del cambio, "tomar lo que les sirva y hacerlo", marcaron la diferencia.

Con un manejo del público similar al de una charla TEDx o al de un talk show televisivo, según describe a LA NACION, Obama reveló las razones de su visita e incluyó, desde el principio del discurso, claros guiños a ídolos y costumbres argentinos: admitió que "siempre quiso conocer Buenos Aires, mencionó a Messi, a Ginóbili, y a todas las cosas buenas que tenemos, incluido el mate, que probó por la mañana".

Con un buen sentido del humor y lejos del protocolo, Obama se mostró como un verdadero showman
Con un buen sentido del humor y lejos del protocolo, Obama se mostró como un verdadero showman Fuente: AP - Crédito: Pablo Martinez Monsivais

No escatimó en elogios a Macri y a lo que "había logrado en apenas 100 días" de gestión, y apostó por la "colaboración y la integración entre ambos países". Incluso, se animó a plantear la necesidad de que "Estados Unidos no se cierre ni sea tan ombligo del mundo".

Desde el inicio y hasta el final del Town Hall Meeting, se olvidó de cualquier regla de protocolo o guión preestablecido. Escapó de la banqueta alta que tenía para sentarse, se movió de lado a lado del escenario y, antes de empezar con la ronda de preguntas, se quitó el saco y arremangó la camisa; un sinnúmero de gestos que le dieron aún más frescura al clima conseguido y que consolidaron su rol de buen anfitrión: "Se mostró súper canchero, desenvuelto y simpático. Apenas entró, saludó a algunos invitados de la primera fila con la mano, y agradeció a su familia por acompañarlo al país, incluida a su suegra [ Marian Robinson, mentora de sus hijas], con la que bromeó y generó complicidad con el público".

Pese a que el ambiente no lo demandaba -relatan quienes estuvieron allí- el mandatario apeló a su sentido del humor en momentos incómodos o temas complejos para desarrollar en apenas una hora y media. Se lo consultó en castellano acerca de Donald Trump y su carrera hacia la Casa Blanca, lo que obligó a una traducción espontánea y a una respuesta igual de rápida ("Confío en lo que elija el pueblo americano", se limitó a contestar), y sobre cuál era su opinión sobre la "interculturalidad", que lo llevó a su propia historia y a volver a "jugar" con eso: "Me crié en una familia mixta", dijo entre risas.

El showman y la generación sub 40

Después de pasar por tres niveles de controles de seguridad, similares a los de un aeropuerto, Vanina Berghella, periodista y consultora en comunicación y nuevas tecnologías, recuperó su celular y se dispuso a escuchar (y a tuitear) sobre Obama en medio de una audiencia repleta de colegas, miembros del ámbito politico, asesores, y técnicos, con un perfil "muy sub 40".

Es un showman, que no podés dejar de escuchar ni de ver

Asegura a LA NACION que quedó sorprendida por la oratoria impecable que destila Obama en sus intervenciones y su presencia escénica, dos dotes que en su explicación van más allá de ser el líder de una potencia mundial: "Es un showman, que no podés dejar de escuchar ni de ver". Coincide con Daniela y repite con insistencia: "Tiene un muy buen manejo del público y de la entrevista directa con la gente, además de los temas que trata. Eso habla de un carisma impresionante".

"Qué vengan en otro viaje", comentó abiertamente respecto de las pocas horas que pasarían en la ciudad y la posibilidad de ver a sus hijas, Sasha y Malia, pasear por el circuito de moda de Palermo. "Esta vez no va a poder ser", reparó apenado. Más tarde, l as chicas lograron salirse del protocolo y aprovecharon la gala oficial, de la que participaron Obama y Michelle anoche, para escaparse al barrio porteño, aunque custodiadas siempre por su abuela.

Entre los emprendedores y los invitados de la primera fila no faltaron funcionarios, como el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, el vicejefe, Diego Santilli, el ministro de Educación, Esteban Bullrich, o personalidades destacadas, como Facundo Manes y Mario Quintana. La mayoría pasó desapercibida, salvo contadas excepciones.

A la salida, durante la desconcentración del auditorio, los comentarios sobre el mensaje del presidente se entremezclaron con el bullicio de la calle y las complicaciones para alejarse de allí. Fueron pocos los astutos, como Jorge Telerman, hoy director del complejo teatral de Buenos Aires, quien sacó su bicicleta plegable del baúl de un auto estacionado y se fue pedaleando por la Avenida Almirante Brown. En paralelo, muchos peleaban por subirse apretados a un taxi o esperaban, demorados en paradas de colectivo, poder regresar a tiempo.

Una presentadora de lujo

Celeste Medina, emprendedora argentina y co-fundadora de Ada IT (empresa de soluciones web y mobile de vanguardia) fue la encargada de abrir la jornada y de presentar a Obama.

Distinguida con el premio Change Agent ABIE, que entrega el Anita Borg Institute of Technology con sede en Palo Alto California, la referente en el movimiento para la inserción de mujeres en el campo de la tecnología y la integración de miles de argentinos a la programación a través de "Programá tu futuro", hackatones y robots, no escondió su alegría de compartir casi un mano a mano con Obama durante la tarde de ayer. Así lo expresó en Twitter, después de ser aplaudida por el auditorio entero tras su emotivo discurso.

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