Suscriptor digital

Los 25 años de un clásico contemporáneo que impacta en el cuerpo

Maximiliano Tomas
(0)
27 de marzo de 2016  

No me acuerdo casi nada de American Psycho salvo que la lectura tuvo en mí efectos físicos concretos: una vez superada la primera reticencia hacia la repetición de marcas y modelos de autos, ropa, perfumes, restaurantes (la psique percudida del joven agente de Wall Street Patrick Bateman) e ingresado en la sangría indiscriminada llevada adelante por el personaje recuerdo que el impacto era tal que por momentos necesitaba dejar el libro a un lado antes de poder de seguir adelante. ¿Resistiría una segunda lectura hoy, a veinticinco años de su publicación? Probablemente no, porque los libros son siempre los mismos pero los lectores cambian. ¿Pero acaso importa?

American Psycho fue la tercera novela de Bret Easton Ellis (Los Ángeles, 1964), que tenía apenas veintisiete años cuando se vio envuelto en una gran polémica: la editorial que lo iba a publicar se echó atrás, el libro vendió finalmente cientos de miles de ejemplares y le valió a su autor amenazas de muerte y la condena de buena parte de la intelectualidad estadounidense. Ellis escribió solo cuatro libros desde entonces, pero atizado por la adaptación cinematográfica que consagró a Christian Bale como uno de los asesinos más inolvidables de la pantalla, la novela se convirtió en un clásico contemporáneo. Convertido Patrick Bateman en ícono pop, el 21 de abril se estrenará en Broadway una adaptación de American Psycho.

¿A qué se deberá la fascinación por personajes de ficción que aborreceríamos en la vida real? Probablemente a que son el remanente en la memoria de obras magistrales que los exceden, y que han logrado captar la atmósfera (los tabúes, los miedos, las pesadillas) de una época. Vuelvo a agarrar el libro de la biblioteca para rastrear en el texto las razones de aquel primer impacto y encuentro, antes del comienzo, esta leyenda: "Esta es una novela y por lo tanto todos los personajes, situaciones o diálogos que en ella aparecen son imaginarios".

Y ya no me importa seguir, porque me interesa más pensar cuándo fue la última vez que fue necesario imprimir una leyenda así en un libro de ficción, cuáles serán las repercusiones si alguien logra escribir la novela de esta época (¿logrará apenas un mínimo interés?) y también, por qué no, hace cuánto que una lectura no me impacta directamente en el cuerpo.

El autor es crítico y periodista

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?