Y más allá

Teresa Elizalde
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4 de abril de 2016  • 15:02

Cada aniversario es una oportunidad para hacer un balance. Un replanteo de dónde estamos paradas. Qué queremos. Qué nos hace bien y qué hábitos decidimos dejar de lado para adoptar nuevos.

Hace ocho años, OHLALÁ! plantó bandera e inició un cambio radical en la manera de comunicarnos. Hoy, celebramos que esa apuesta sigue vigente y con una potencia enorme.

En estos ocho años, como en los últimos ocho años de cada una de nosotras, OHLALÁ! pasó por miles de etapas. Hubo momentos en los que la cosa fluía y salía fácil y otros mucho más desafiantes, de poner el cuerpo, de saber que teníamos que hacer un esfuerzo extra. Crecimos y cambiamos. Nos rediseñamos. Pero sobre todo, le dijimos "sí" al cambio constante, no solo de forma, sino de esencia. Salimos a buscarnos, a aprender de nosotras. Entendimos que, para acompañarnos entre mujeres, no sirve lo ya conocido ni construir sobre lo cómodo, lo seguro. Porque no hay reglas preestablecidas ni una sola manera de hacer las cosas. Sabemos que cometimos errores, pero sabemos también que ayudaron a que forjáramos nuestra identidad. En esa búsqueda hacia la definición de quiénes somos, miles de veces estuvimos frente a decisiones difíciles, nos topamos con nuestras inseguridades, con nuestras debilidades. Entre tanto "sí puedo" y tanta arenga que nos hacemos cada día, varias veces nos tocó estar frente al "no puedo".

Al pensar esta edición, nos propusimos hacer ese recorrido, ese pequeño balance de saber dónde estábamos paradas. Y mientras trabajábamos con el ocho de este aniversario, nos dimos cuenta de que en ese número estaba escrito el mensaje, ahí había un ocho acostado, tranquilo, relajado: el símbolo del infinito. Empezamos a jugar con esa imagen, con la idea del "sín límite", de traspasar nuestras propias fronteras, aunque no sepamos qué hay más allá. De mirar el camino con sus subidas y sus bajadas.

Y aunque lo incierto genere duda, nos atrevemos a ir. Porque nos impulsa la confianza de saber que somos una comunidad de mujeres que se nutre y se cuida. Que mantiene un diálogo vivo que crece mes a mes. Una charla activa. De mujer a mujer. De amiga a amiga. Lo comprobamos una vez más en marzo con nuestra edición de #somosjefas y una repercusión inesperada que sobrepasó nuestras expectativas.

Hoy, tomamos el ocho acostado como símbolo. El infinito como objetivo, como deseo, como lugar hacia donde queremos ir. •

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