España se queda sin opciones: frustran el último intento de formar gobierno

La cúpula de Podemos descartó apoyar un gobierno del socialista Sánchez con Ciudadanos y anunció que consultará con sus simpatizantes si comparten esa posición
Martín Rodríguez Yebra
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9 de abril de 2016  

Iglesias, al llegar a las negociaciones, en Madrid
Iglesias, al llegar a las negociaciones, en Madrid Fuente: Reuters - Crédito: Sergio Pérez

MADRID.- El último giro irónico de la crisis política que vive España lo anunció ayer la cúpula de Podemos: una encuesta en Internet respondida por los simpatizantes del partido definirá si queda alguna opción de formar gobierno sin llamar a unas nuevas elecciones.

La medida fue una forma de enmascarar el fracaso de la negociación a tres bandas entre el PSOE, los liberales de Ciudadanos y Podemos para destrabar la investidura como presidente del socialista Pedro Sánchez, a quien se le agota el tiempo para echar del poder al conservador Mariano Rajoy.

"Nos dijeron que no a todo. Estamos muy decepcionados", dijo ayer Pablo Iglesias, líder de Podemos, al reiterar su rechazo enérgico al pacto moderado que Sánchez firmó con Albert Rivera, de Ciudadanos. Sus votos -o por lo menos sus abstenciones- resultan vitales para que el plan resulte aprobado por el Congreso.

El plazo límite para que una mayoría parlamentaria elija gobierno es el 2 de mayo. En caso de resultar imposible, el rey disolverá las Cortes y llamará a elecciones para el 26 de junio, algo nunca visto.

Siempre atento a dar sorpresas, Iglesias presentó la consulta a las bases como su último sacrificio por un posible acuerdo. La semana que viene planteará a los cerca de 400.000 inscriptos en la base de datos de Podemos si creen que su bloque debe apoyar el pacto Sánchez-Rivera. También pedirá opinión sobre si avalan la estrategia del partido de insistir en la conformación de una coalición de izquierda, que excluya a Ciudadanos.

"Esperamos que el resultado sea no a lo primero y sí a lo segundo, que es la posición unánime de la dirigencia. Lo que digan las bases será un mandato. Si sale distinto a nuestra opinión, tendremos que asumir responsabilidades políticas", advirtió Iglesias.

Nadie duda de que los militantes de Podemos -suelen estar incluso más a la izquierda que sus dirigentes- rechazarán un gobierno de centroderecha. Pero para Iglesias resulta decisivo demostrar que intentó todo por salir de la parálisis. En la práctica, el fracaso de Sánchez significa que Rajoy seguirá gobernando con poderes acotados por tiempo indefinido. Podría mejorar su posición en unas nuevas elecciones y acercarse al objetivo de renovar el mandato.

"Podemos cerró la puerta al cambio. Todo ha sido un artilugio para romper", denunció el vocero parlamentario del PSOE, Antonio Hernando, resignado ya a que el show de la consulta no impulsará las negociaciones, sino todo lo contrario.

Sánchez asumió el reto de formar gobierno después de haber salido segundo en las elecciones del 20 de diciembre, con apenas el 22% de los votos y 90 diputados de un total de 350. Felipe VI le encargó la misión después de que la rechazó Rajoy -primero en los comicios, pero sin aliados a la vista-. Optó por acercarse a Ciudadanos (la cuarta fuerza), pese a que juntos están lejos de la mayoría. En marzo perdió dos votaciones en el Congreso.

La única manera de torcer el destino pasa por ablandar a Podemos, sus rivales en la disputa por el dominio de la izquierda española. El partido de Iglesias reclama un trato de igual a igual con el PSOE -en función de que quedaron casi empatados en las elecciones-, exige entrar en el gobierno y que no participe Rivera.

En la primera reunión de los tres bloques, anteayer, los socialistas enfatizaron que no renunciarán al pacto con Ciudadanos. Podemos se tomó un día para valorar en público el resultado. "Si la oferta es la misma, la respuesta será la misma: no", explicó Íñigo Errejón, número dos de Podemos.

La especulación de los socialistas fue siempre que Podemos cedería a último momento. El partido atraviesa una crisis interna, las encuestas lo dan en baja y el camino hacia otras elecciones en apenas dos meses podría ser tortuoso.

Pero Iglesias parece mantener el pulso. A la reunión a tres bandas llegó con una carpeta de propuestas que incluye sus supuestas "cesiones" para facilitar un gobierno. Mantiene allí la idea de hacer un referéndum en Cataluña sobre la independencia, una medida inviable tanto para el PSOE como para Ciudadanos.

El anuncio de la consulta a las bases contiene una ironía poco habitual incluso para un simulacro electoral. La pregunta será: "¿Quieres un gobierno basado en el pacto Rivera-Sánchez?". Una forma de enfatizar su tesis de que el resultado de ese pacto sería una administración de derecha en la que el socialismo sólo tiene un papel secundario.

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