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China podría ser el verdadero paraíso de los vehículos autónomos

La densidad de tránsito y la polución que trae, dos problemas de las urbes chinas
La densidad de tránsito y la polución que trae, dos problemas de las urbes chinas Fuente: EFE
Antes que el Silicon Valley, el tamaño del mercado potencial del país asiático, el apoyo gubernamental, y el interés por resolver las congestiones de tránsito y los problemas de polución lo posicionan como la meca de los autos sin conductor
John Markoff
Paul Mozur
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14 de abril de 2016  • 00:47

Gansha Wu era director experto en ingeniería en la Intel Corporation y director de Intel Labs China cuando dos sucesos el año pasado cambiaron drásticamente su mundo.

Primero escuchó al escritor experto en tecnología Michael Malone decir a una audiencia integrada por empleados de Intel que fracasarían si eran muy precavidos. Después asistió a una sesión de capacitación sobre liderazgo para los ejecutivos de Intel. El instructor les dijo que "ser líder es diseñar un futuro que sea impredecible y al que nadie le apueste".

Esa noche no podía dormir al pensar en su trayectoria tan ordenada tras dieciséis años en Intel. Así que decidió arriesgarse. Con cuatro colegas tomó la decisión de seguir un camino incierto, uno que actualmente se está volviendo más común en China que en Silicon Valley: renunció a su trabajo para iniciar una empresa que se especializa en vehículos autónomos o sin conductor.

En el proceso, Wu dio con un momento poco común en el que China está desarrollando un sector tecnológico vinculado a un mercado similar, aunque separado, en Estados Unidos.

Algunos creen que, de hecho, las condiciones en China favorecen más la adopción rápida de los vehículos autónomos, debido a que los gobiernos ofrecen mayor apoyo. Y, a diferencia de Estados Unidos, China nunca fomentó una relación con las carreteras y la posesión de un automóvil.

Claro que ha aumentado la adquisición de autos en China y, en años recientes, poseer uno se ha convertido en símbolo de estatus.

Sin embargo, el congestionamiento vehicular en las ciudades más grandes de China puede hacer que manejar sea una experiencia muy poco romántica. ¿Por qué no dejar que una máquina a la que se le integró inteligencia artificial haga el trabajo por ti?

El mercado más grande del mundo

Una investigación realizada por Boston Consulting Group sugiere que dentro de 15 años China será el mercado más grande de vehículos autónomos, comentó Xavier Mosquet, director general de la empresa. Los taxis robotizados probablemente serán los primeros en seguir esta tendencia.

"No es que la gente tenga más deseos de usar estos autos en Pekín o Shanghái, sino que este tiene mucho más valor económico en China que en Estados Unidos", explicó Mosquet y añadió que tanto la contaminación del aire como la congestión vehicular podrían ser un catalizador de este fenómeno.

Un embotellamiento en octubre último, al regreso de las vacaciones

Al mismo tiempo que empresas estadounidenses como Google y Tesla trabajan en vehículos autónomos, cierto número de compañías chinas están trabajando en tecnología para autos sin conductor. La empresa de internet Leshi Internet Information & Technology (mejor conocida como Letv) tiene una unidad tecnológica de vehículos autónomos, y el fabricante automotriz chino Great Wall Motors ha abierto un centro de investigación en Silicon Valley. En China, el líder reconocido en esta área es la empresa que ofrece servicios de motor de búsqueda Baidu, la cual ha estado trabajando en vehículos de este tipo desde 2013.

No obstante, entre este torrente de empresas nuevas, Wu y sus colegas son atípicos, debido a su experiencia.

La compañía de Wu, Uisee Technology, planea tener lista una demostración tecnológica en menos de un año, para la feria anual de electrónicos de consumo de Las Vegas en 2017.

"Su equipo es un grupo inusual de supertalentos", afirmó Kai-Fu Lee, inversionista empresarial de Taiwán y exdirectivo de Google en China.

Los fundadores de Uisee (acrónimo de Utilization, Indiscriminate, Safety, Efficiency and Environment) creen que la empresa encontrará un nicho rentable entre los polos del debate sobre vehículos autónomos que se presenta en Silicon Valley.

Elon Musk, el director ejecutivo de Telsa, ha pronosticado que los vehículos autónomos podrían estar en uso en Estados Unidos en unos dos o cuatro años. Chris Urmson, director del programa de autos sin conductor de Google, ha declarado que su meta es hacer que estos automóviles salgan al mercado en 2019.

Otros son más reservados y consideran que tomará una década o más para que estos autos se comercialicen. Y entre los fabricantes de autos más importantes, como Toyota, hay menos interés en los coches autónomos y se inclinan más por vehículos con inteligencia artificial que apoye al conductor, tal como el frenado de emergencia.

"Creemos que quedan pocas etapas para alcanzar por completo la conducción autónoma", explicó Wu, y añadió que las tecnologías para la seguridad están emergiendo con rapidez. Comentó que a los sistemas de asistencia para el conductor le seguirán vehículos totalmente autónomos, en circunstancias restringidas, como en calles privadas, rutas fijas, a baja velocidad y en ambientes controlados. Uisee comenzará desarrollando tecnologías, no que remplacen, sino que auxilien a los conductores.

Baidu se reunió con IBM y declaró hace poco que estaba probando su tecnología en Estados Unidos. También comentó que se está preparando para introducir un servicio de transporte público automatizado en China en los próximos dos años.

Apoyo gubernamental

A diferencia de Google -que ha tenido dificultades para convencer a las autoridades reguladoras en California de que los vehículos autónomos están listos-, Baidu ya cuenta con el respaldo de las autoridades y la infraestructura de algunos gobiernos locales en China, e introducirá autobuses autónomos pequeños que recorrerán rutas establecidas.

El gobierno chino desempeña un papel muy importante en el mercado global de vehículos autónomos. Además de facultar a Baidu para echar a andar el transporte público, hay otros casos en que los gobiernos han estado invirtiendo en la investigación y desarrollo de proyectos de autos robóticos.

Wu también encarna un movimiento empresarial que está creciendo en China. El gobierno de este país informó que se registraron 4,8 millones de compañías nuevas entre marzo de 2014 y mayo de 2015; esto es un promedio de 10.600 nuevos negocios diarios o siete por minuto.

Si bien en algunas áreas todavía se le conoce como la tierra de la tecnología de la imitación, cada vez más emprendedores crean sus propias compañías.

Mientras a algunos analistas e inversionistas les preocupa que el gobierno esté invirtiendo demasiado en las nuevas empresas, el apoyo del Estado junto con el talento en ingeniería que tiene China y las necesidades comerciales en el desarrollo de vehículos autónomos podrían impulsar este negocio emergente.

Sin embargo, hay obstáculos. En China las calles a menudo tienen los carriles mal marcados y hay pocos señalamientos. De repente pueden atravesarse personas, animales o camiones. Esto genera un gran reto de ingeniería, explicó Junyi Zhang, socio en la empresa consultora Roland Berger.

"Es más difícil en China, donde muchas calles tienen peatones, bicicletas, vehículos de baja y alta velocidad, todos revueltos", explicó. "Es un escenario complicado".

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