Después de Uber llega Cabify, otro servicio para pedir viajes con chofer

La aplicación fue creada en España en 2011, busca posicionarse en el mercado de América latina como un intermediario entre conductores particulares y pasajeros y confirmó el despliegue de sus operaciones para mayo
Guillermo Tomoyose
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15 de abril de 2016  

Cabify utiliza una modalidad muy parecida a Uber, y comenzará a funcionar desde mayo en la Argentina
Cabify utiliza una modalidad muy parecida a Uber, y comenzará a funcionar desde mayo en la Argentina Crédito: Gentileza Cabify

El regulado sistema de taxis de Buenos Aires sumará otro protagonista a su conflictiva escena actual con el arribo de Cabify, una plataforma española que ofrece servicios de choferes particulares. Con muchas similitudes y algunas diferencias con Uber, esta aplicación móvil apostó su despliegue en el mercado de América latina, con presencia en Perú, Chile y Colombia, y en mayo planea llegar a la Argentina.

Funciona como un intermediario que utiliza la tecnología para conectar a los pasajeros con los choferes, que pueden tener licencia profesional o no, según el código de transporte de cada ciudad. "Cabify desplegará sus operaciones en Buenos Aires y Rosario. Siempre vamos a acatar las regulaciones legales de cada distrito, siempre que tengan sentido y que no entorpezcan la voluntad de los usuarios", dijo Ricardo Weder, director de Cabify para América latina.

Cabify fue creada en 2011 y, desde entonces, se presentó como una contrapartida de Uber dentro del mercado latino. De hecho, opera en varias ciudades españolas, donde la compañía estadounidense no logró posicionar su propuesta de viajes con choferes particulares, y recién pudo regresar cuando aceptó las condiciones de las autoridades. "Nosotros nos adaptamos a las exigencias regulatorias y comenzamos a operar mediante una serie de licencias con costo que fueron provistas por las autoridades", dijo el ejecutivo, que se desempeñó de forma previa como director general de Easy Taxi, la aplicación móvil para solicitar viajes en taxis.

Estamos abiertos al diálogo, pero si no tenemos respuesta, nuestra intención es comenzar a ofrecer nuestra propuesta
Ricardo Weder, director de Cabify para América latina

Ante la postura del gobierno porteño, que sólo admiten servicios que se adecuen a las reglas del código de transporte que regula el funcionamiento de taxis y remises, Weder dijo que intentaron comunicarse con las autoridades de la Secretaría de Transporte, pero no tuvieron respuesta. "Estamos abiertos al diálogo, pero si no tenemos respuesta, nuestra intención es comenzar a ofrecer nuestra propuesta", dijo el ejecutivo.

"Creemos que Buenos Aires y Rosario tienen muy buenas condiciones para aprovechar las oportunidades en el segmento de la movilidad urbana, un segmento tradicional que ha permanecido estático al paso del tiempo, y no han evolucionado ni incorporado grandes innovaciones", agregó.

Entre las similitudes con Uber está la modalidad de pago electrónico, basado en la tarjeta de crédito o débito que ingresa el usuario al descargar y configurar la aplicación. La modalidad de tarificación es diferente: se mide por kilómetro recorrido y no utiliza la variable de tiempo.

Tampoco tiene un precio dinámico, como suele ocurrir con Uber cuando la demanda de autos es mayor por horas pico, condiciones climáticas o por eventos. Respecto a los vehículos, Cabify remarca que los dueños de los autos que deseen trabajar como choferes del servicio deberán pasar por un test psicotécnico y un control vehicular.

Ricardo Weder, director de Cabify para América latina
Ricardo Weder, director de Cabify para América latina Crédito: Gentileza Cabify

¿Adoptará Cabify un modelo de licencias profesionales para sus choferes? Para Weder, todo depende de la regulación local de cada país y localidad. En el caso de la Argentina aún no está definido.

"Se está generando un mercado nuevo y creemos que hay mucho espacio para los competidores. Por supuesto que es importante que los gobiernos establezcan reglas claras para que todos puedan participar en este segmento. No sólo Uber y Cabify, sino muchas más empresas, como en el segmento de los taxis existen diferentes compañías de radiotaxis y mandatarias", agregó Weder.

Cabify también ofrece servicios corporativos de logística y transporte al sector corporativo, con opciones de choferes particulares. A su vez, también dispone la modalidad de auto compartido o carpooling para los empleados de las compañías, otro sistema que cuenta con antecedentes en la Argentina, pero que tampoco está reglamentado.

La mira puesta en los intermediarios

En Buenos Aires la incorporación de innovaciones y cambios en el servicio de taxis tuvo sus contratiempos. Hubo un intento por evitar el uso de efectivo mediante el uso de terminales lectoras de tarjetas de crédito, pero la modalidad no prosperó. También se intentó con opciones de cuenta corriente o tarjetas prepagas.

Con este escenario aparecieron Easy Taxi y Safer Taxi, aplicaciones para teléfonos móviles que permitían a los choferes de taxi concretar viajes con los pasajeros de forma directa. Este servicio comenzó a competir con las empresas de radiotaxi, que apelaron a la ley 3622 del código de tránsito porteño para que las autoridades prohíban la oferta de este tipo de servicios.

Safer Taxi terminó por asociarse con una empresa de radiotaxis, mientras que Easy Taxi impulsó su disputa al ámbito judicial. Recién en 2016 acordó con las autoridades del Gobierno de la Ciudad que podrán operar a mediados de este año tras adecuarse a las normas vigentes. Es decir, como una empresa de radiotaxi, las únicas que están autorizadas a ofrecer la modalidad de pedido de viajes mediante una aplicación móvil.

"Las compañías de radiotaxi, obviamente, no nos quieren acá y son ellos los que provocan el mayor punto de conflicto. Estamos presentes en 12 países de América latina, y en la Argentina tenemos presencia en Rosario y Córdoba. Planeamos llegar a La Plata, y en los próximos meses volveremos a Buenos Aires", dijo Dennis Wang, cofundador de Easy Taxi, tras una reunión que tuvo con las autoridades porteñas.

Con un despliegue veloz, en menos de un mes Uber comenzó a operar en Buenos Aires sin pedir permiso. Con algunas charlas informales con la Secretaria de Transporte porteño, la compañía estadounidense remarca que no es un servicio de taxis, ni tampoco es un remis, y por ende tanto la ley 3622 del código de tránsito porteño como la medida cautelar impulsada por las cámaras y gremios de taxistas tampoco la afectan.

"En Buenos Aires ofrecemos un servicio legal, respaldado por el el Código Civil y Comercial (Ley 26.994), de aplicación nacional, que establece en su artículo 1280 la figura del contrato de transporte", dijo la compañía en un comunicado.

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