Preocupa al Gobierno el control de la calle ante las protestas

Mientras se esperan marchas importantes para los próximos días, en la Casa Rosada se encendieron las alarmas; las medidas sociales y el rol de Bullrich
Santiago Dapelo
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17 de abril de 2016  

La Cámpora controló los movimientos callejeros de Cristina
La Cámpora controló los movimientos callejeros de Cristina Fuente: Archivo - Crédito: Ricardo Pristupluk

Las imágenes se repiten: militantes, identificados con pecheras partidarias, son los que ordenan el tránsito y el paso de la gente. En algunos casos, son los que definen quién pasa y puede trabajar en esa zona. Incluso, cuáles periodistas pueden ejercer su oficio y dónde deben estar. La lucha por el control de la calle encendió las alarmas en el Gobierno.

En la Casa Rosada aún se encuentran procesando lo que ocurrió en último miércoles en Comodoro Py, cuando la ex presidenta Cristina Kirchner organizó un acto político en la puerta de los tribunales federales de la ciudad tras declarar ante el juez Claudio Bonadio. La preocupación del gobierno nacional, en particular de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich -también de Martín Ocampo, a cargo del área en la ciudad-, es demostrar que la calle no quedó en manos de las organizaciones políticas y sociales.

"Si bien la lectura política sobre lo que ocurrió [por el discurso que realizó Cristina Kirchner] es que nos beneficia, fallamos a la hora de mostrar que tenemos el control de lo que ocurre en la calle", dijo a LA NACION una alta fuente del Gobierno.

Pero no se trata de un atributo sólo de La Cámpora o las agrupaciones kirchneristas. Las organizaciones sociales también activaron las manifestaciones callejeras para hacerse oír. Por estas horas Bullrich, junto a Ocampo, evalúan qué medidas tomarán pasado mañana cuando se movilicen Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa (CCC), junto a los estatales de ATE, y otras 15 organizaciones sociales, desde Liniers hasta el Ministerio de Desarrollo Social, a cargo de Carolina Stanley .

El cronograma de movilizaciones de abril no termina ahí. El próximo 29 protagonizarán una marcha las tres CGT, de Hugo Moyano (Azopardo), Antonio Caló (Alsina) y Luis Barrionuevo (Azul y Blanco), con las dos CTA, de Hugo Yasky (Trabajadores) y Pablo Micheli (Autónoma), contra los despidos en la administración pública y en el sector privado.

Los sindicalistas anticipan una "movilización multitudinaria". Es que los gremios necesitan una demostración de fuerza para presionar a los legisladores para que avancen con un proyecto de ley que frene los despidos. Así, nuevamente, el control de la calle estará en discusión.

La delicada situación económica, coincidieron dos funcionarios con acceso al despacho presidencial, puede multiplicar las movilizaciones callejeras. Con independencia sobre quién carga con mayor parte de la responsabilidad -ciudad o Nación-, en el Gobierno no hay dudas de que Mauricio Macri pagará un costo de no controlar la calle.

Una de las soluciones que había anunciado el gobierno nacional para frenar el corte indiscriminado de calles, avenidas y rutas fue el protocolo antipiquetes, que hasta ahora mostró resultados magros. Incluso, Bullrich reconoció problemas para su aplicación.

El paquete de medidas sociales que presentó ayer el Presidente, que incluyó la universalización de la Asignación Universal por Hijo (AUH), el reintegro del IVA en productos de la canasta básica para los sectores más vulnerables y programas de empleo para "cuidar los puestos de trabajo", está orientado a calmar los reclamos, aunque no los desactivaron.

"Es insuficiente. El cuadro social es grave. El martes marchamos", anticipó a LA NACION Daniel Menéndez, coordinador de Barrios de Pie, beneficiarios del plan de cooperativas Argentina Trabaja.

Pero el problema no sólo es del gobierno nacional. En Santa Cruz la situación está muy complicada. Docentes y gremios estatales realizaron el último jueves una multitudinaria marcha en reclamo de mejoras salariales y la reincorporación del personal despedido a la gobernadora Alicia Kirchner. Sin respuestas, las movilizaciones continuarán.

Mientras tanto, desde el Gobierno profundizan el mensaje de que las mejoras económicas llegarán en pocos meses y eso limitará los excesos. "En el segundo semestre la inflación va a bajar de forma drástica. Y no va a parar de bajar", ratificó ayer el Presidente.

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