Poné tu prana en movimiento

Crédito: ilustración de Ángela Corti
Despejá tu rutina de cosas que te sacan energía y descubrí cómo recuperarla
Meli Navas
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25 de abril de 2016  • 00:00

El prana es la energía vital. Es el principio creativo que hace manifiesto lo material, es lo que anima las cosas vivas y lo que permite el movimiento. Es el flujo de energía que está presente en cada una de las cosas que conocemos: en la luz, en el aire, en los alimentos y hasta en el agua. Todas necesitamos del prana porque es lo que nos nutre de vida, y también es lo que nos conecta con el universo entero, como si fuese una Internet gigante. Entonces, para acceder a esta red de energía, cada una de nosotras se engancha de una manera distinta: algunas hacemos yoga, otras nos juntamos con amigas, otras viajan y otras, con sexo. Son diferentes formas de entablar un intercambio de energía del que podemos sacar mucho, poco o nada de prana.

Para saber cómo están tus niveles de prana, la medicina ayurveda evalúa la cantidad de toxinas, o ama, que hay en tu cuerpo. Y toma como indicadores tres cuestiones básicas: la vitalidad que sentís, cómo es tu digestión y cuán profundo dormís. Si alguna de estas cosas no está funcionando bien, deberías cambiar algunos hábitos y hacerlos más amigables con el prana. Por eso, hoy te proponemos que revises tu rutina y que descubras qué te da y qué te quita vitalidad para mejorarla.

Hacé un plan detox

Lo primero es poner el contador en cero: para eso tenés que limpiar las toxinas de tu cuerpo para que el organismo se regenere y asimile mejor los alimentos que elevan el prana.

Elegí alimentos amigables con el prana: en líneas generales, lo mejor es optar por los alimentos vivos, porque cuando mueren en tu boca vos absorbés todo el prana. Por ejemplo, cuando comés frutas y verduras, también ingerís toda la energía del sol, del aire y de la tierra que contienen. Otros alimentos con efectos positivos en el prana son los germinados, conocidos como brotes, porque aportan una energía genuina y además tienen clorofila, que previene el envejecimiento celular y ayuda a purificar y a desintoxicar el organismo. También las semillas, los cereales integrales y las legumbres son buenas.

Evitá los alimentos que drenan el prana: por ejemplo, la carne (sobre todo la roja), el ajo, la cebolla, los alimentos recalentados y las grasas. También, los productos refinados, los químicos, los conservantes, el alcohol, el cigarrillo y las drogas.

Lista de compras detox

Verduras: zucchini, zapallitos, calabaza, zapallo, zanahoria, hinojo, corazón de alcauciles, punta de espárragos, brócoli, chauchas.

Legumbres: porotos de soja "china" mung (amarillos o verdes) o lentejas pequeñas ("coral").

Cereales: arroz basmati o yamaní, trigo burgol, cebada, mijo, quínoa, avena, maíz o polenta.

Pastas: secas de trigo (semolados).

Frutas: pasas de uva, dátiles, higos secos o frutas en compota.

Revisá tu life style

Observá tu actitud: porque, como decía Shakira, cuando hay que hablar de dos, es mejor empezar por una misma. Entonces, trabajá para relacionarte con vos y con los demás de una manera que sea cada vez más amorosa. Esto que está pasando es tu vida, es importante que puedas valorarte y tratarte bien.

Ejercitá tu compasión: en lugar de invertir energía en criticar a la gente (prana negativo), tratá de aceptar las diferencias y de transformarlas en algo positivo para tu crecimiento personal.

Soltá las relaciones que no te suman: si ya te diste cuenta de que una relación cumplió su ciclo, animate a dejarla ir. Resistir es una fuga constante de energía. No tengas miedo al vacío, miralo como un paso previo para volver a llenar.

Elegí un guía: conocernos cada vez más y trabajar con nuestras emociones nos ayuda a estar bien. Cuando sanamos el cuerpo emocional, también estamos sanando el físico y, en consecuencia, nos sentimos más vitales. Es importante elegir un maestro espiritual, terapeuta o coach, alguien que tenga experiencia y pueda enriquecerte compartiéndola con vos. Cada vez que entres en contacto con esa persona se van a activar tus neuronas espejo, y tu cerebro va a aprender más de alguien que sabe, en serio.

Dedicate a algo que te entusiasme: pasamos la mayor parte del tiempo trabajando, por eso es necesario que elijas hacer algo que realmente te guste y sientas que te puede aportar, si no, es un gasto energético en vano. Si lo que hacés te produce placer, entonces lo que das vuelve y así se retroalimenta tu bienestar.

Crédito: ilustración de Ángela Corti

Alimentá tus sentidos

Rodeate de sonidos que te hagan bien: los gritos, la violencia y el ruido bajan tu prana. Por el contrario, tocar un instrumento, escuchar música y cantar lo elevan. ¿Un tip? Cargá una playlist de gandharva veda en tu iPod. Esta música es típica de la India y aumenta la energía vital.

Contemplá la naturaleza: buscá un momento para hacerlo y, si no tenés posibilidad de estar al aire libre, establecé contacto visual con tus plantas.

Olé perfumes propios de la estación: los distintos aromas elevan el prana. En invierno y primavera, está bueno incorporar el eucalipto y el tomillo porque ayudan a mantener la nariz despejada. En verano, se recomiendan esencias más dulces y perfumadas para contrarrestar la irritabilidad que causa el calor.

Tocate: es una forma de autorreconocerte y de establecer una relación con tu cuerpo y con los demás. Los masajes elevan el prana, por eso ponerte crema a diario es prana positivo.

Nutrite: además de elegir alimentos ricos que eleven tu energía, tomá mucha agua. Si la hervís antes, mejor, porque cuando entra en ebullición se agita e incorpora aire, lo que aumenta su contenido de prana.

Revisá tu life style

Observá tu actitud: porque, como decía Shakira, cuando hay que hablar de dos, es mejor empezar por una misma. Entonces, trabajá para relacionarte con vos y con los demás de una manera que sea cada vez más amorosa. Esto que está pasando es tu vida, es importante que puedas valorarte y tratarte bien.

Ejercitá tu compasión: en lugar de invertir energía en criticar a la gente (prana negativo), tratá de aceptar las diferencias y de transformarlas en algo positivo para tu crecimiento personal.

Soltá las relaciones que no te suman: si ya te diste cuenta de que una relación cumplió su ciclo, animate a dejarla ir. Resistir es una fuga constante de energía. No tengas miedo al vacío, miralo como un paso previo para volver a llenar.

Elegí un guía: conocernos cada vez más y trabajar con nuestras emociones nos ayuda a estar bien. Cuando sanamos el cuerpo emocional, también estamos sanando el físico y, en consecuencia, nos sentimos más vitales. Es importante elegir un maestro espiritual, terapeuta o coach, alguien que tenga experiencia y pueda enriquecerte compartiéndola con vos. Cada vez que entres en contacto con esa persona se van a activar tus neuronas espejo, y tu cerebro va a aprender más de alguien que sabe, en serio.

Dedicate a algo que te entusiasme: pasamos la mayor parte del tiempo trabajando, por eso es necesario que elijas hacer algo que realmente te guste y sientas que te puede aportar, si no, es un gasto energético en vano. Si lo que hacés te produce placer, entonces lo que das vuelve y así se retroalimenta tu bienestar.

Alimentá tus sentidos

Rodeate de sonidos que te hagan bien: los gritos, la violencia y el ruido bajan tu prana. Por el contrario, tocar un instrumento, escuchar música y cantar lo elevan. ¿Un tip? Cargá una playlist de gandharva veda en tu iPod. Esta música es típica de la India y aumenta la energía vital.

Contemplá la naturaleza: buscá un momento para hacerlo y, si no tenés posibilidad de estar al aire libre, establecé contacto visual con tus plantas.

Olé perfumes propios de la estación: los distintos aromas elevan el prana. En invierno y primavera, está bueno incorporar el eucalipto y el tomillo porque ayudan a mantener la nariz despejada. En verano, se recomiendan esencias más dulces y perfumadas para contrarrestar la irritabilidad que causa el calor.

Tocate: es una forma de autorreconocerte y de establecer una relación con tu cuerpo y con los demás. Los masajes elevan el prana, por eso ponerte crema a diario es prana positivo.

Nutrite: además de elegir alimentos ricos que eleven tu energía, tomá mucha agua. Si la hervís antes, mejor, porque cuando entra en ebullición se agita e incorpora aire, lo que aumenta su contenido de prana.

Descansá bien

Dormí cómoda: llevá a tu cama esos elementos que te hacen sentir comodidad: almohadas mullidas, sábanas suaves, mantas livianas. Y generá en tu cuarto un clima de relax.

Acostate y levantate temprano: según los orientales, el día tiene dos ciclos de fuego: uno externo (al medio día) y otro interno (a la noche). En esos momentos se activa una energía defensiva que nos ayuda a procesar todas las cosas que van ocurriendo. Para que vos puedas aprovecharla al máximo, se recomienda que te vayas a dormir antes de las 23. Esto te ayuda a aprovechar esa energía, a digerir mejor y, en consecuencia, a descansar mejor. Lo ideal sería que te levantaras cuando sale el sol, porque el alba es el momento del día más rico en prana. ¡Respirar el aire cargado de rocío es un revitalizador natural!

Cuidá tus espacios

Elegí lugares atractivos: observá qué colores te rodean y cerciorate de estar en contacto con luz natural. Si no, pensá cómo optimizar esos espacios. Prestá atención a la arquitectura y la decoración, buscá que estén en sintonía con la vitalidad que querés sentir.

Limpiá los ambientes: palosantealos cada tanto, armá un altar para representar tus deseos, rodeate de imágenes eligiendo aquellas que te generen sensaciones positivas y usá cristales para energizar los distintos lugares. ¿Cuáles? Por ejemplo, el jade se recomienda en el feng shui porque ayuda a aquietar, el cuarzo está indicado cuando lo que se busca es purificar y el poder de la amatista es la transmutación.

Meditá

Incorporá la meditación como un hábito: esta es la única forma que tenemos de estar en contacto con el silencio. Y si bien podemos usar audios y videos de Internet, también es importante que medites con seres iluminados que puedan pasarte su energía, a través de un mantra, por ejemplo.

Hacé actividad física

Armá una rutina de ejercicios y sostené la regularidad: ya hablamos de que la mañana es un buen momento para absorber prana. Pero para eso es necesario hacer actividad física. El ejercicio aeróbico matutino te ayuda a cargar tu tanque con la energía vital de la naturaleza. La elongación también es importante para liberar tensiones y facilitar que el prana corra libremente dentro de vos. Si podés elegir: es mejor al aire libre y sin música, para que puedas conectarte con tu respiración.

Respirá a conciencia

Practicá ejercicios de pranayama (respiración consciente): llegamos a la estrella de nuestro prana shake: inhalar y exhalar. Y aunque todas llevamos una vida respirando, no siempre lo hacemos de manera consciente. Es fundamental practicar ejercicios de pranayama (respiración consciente) porque nos ayuda a concentrar la energía. Para poder absorber todo el prana posible, también necesitamos mantener nuestras fosas nasales limpias. Las narinas están directamente conectadas a los canales energéticos, llamados nadis, por los que fluye la energía. Para higienizarlas, podés hacerte duchas nasales (jala neti).

Si te mareaste con tanta información, no te preocupes, es más simple de lo que parece. El tema es arrancar. ¿Y por qué no ahora? Inhalá y exhalá. Concentrate en el triángulo formado por tus fosas nasales, tu labio superior y tus comisuras y registrá el aire fresco que entra y el aire tibio que sale. Y respirá tranquila. Eso es. •

Lugares donde podés empezar a meditar

Asociación de Meditación Trascendental Argentina

Centro de Meditación Kadampa Argentina

Fundación Hastinapura

¿Sentís que necesitás renovar tu energía? ¿Por dónde vas a empezar? ¿Qué otro recurso recomendarías para estar en armonía? También leé: ¿Estás muy cansada? Puede que sea hora de chequear tu hierro y Motivos para entrenar en el parque

Expertos consultados: Dr. Sebastián Díaz Varela, médico ayurveda; Alicia Herrero, experta en coaching y diseño humano; Mariana Alegre, instructora de ashtanga yoga; Andy Vatika, instructora de yoga y ayurveda y Dalia Fernández Walker, gemoterapeuta.

Por: Meli Navas

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