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Julieta Cardinali: "Hacer de mala en una novela es lo más divertido que te puede pasar"

Vestido (Clara Ibarguren, $2700), botinetas (Grimoldi, $1800).
Vestido (Clara Ibarguren, $2700), botinetas (Grimoldi, $1800). Crédito: Juampi Bonino. Producción de María Salinas.
Espontánea, divertida y flexible. Así descubrimos a la actriz que interpreta a la “mala” de Los ricos no piden permiso, con la que hablamos de su presente, sus aprendizajes y su conciencia a la hora de ser madre.
María Eugenia Castagnino
Denise Tempone
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27 de abril de 2016  • 00:00

No está grabando trece horas por día, pero sí "diez, más el viaje", analiza, antes de lanzar una carcajada. Y esa fue la primera de las que llegarían durante la entrevista. Porque desde el momento en que entró al bar en el que hicimos la nota, a pesar de lo demandante de su agenda, a Julieta se la notó encendida, divertida. A primera vista, se podría pensar que el éxito de Los ricos no piden permiso tiene que ver con ese estado, pero pronto revelará muchas otras cosas, simples, chiquitas, que la mantienen motivada. Como a aquellos surfistas a los que les gusta adentrarse en el mar picado, algo en ese ejercicio constante de equilibrar la maternidad, el cuidado personal, la exposición pública y un proyecto exitoso la tiene resplandeciendo. En medio de la charla, tomará decisiones cotidianas, como dejar que Charo, su hija de nueve años, se quede a dormir en la casa de una amiguita un día de semana. "Hay altas probabilidades de que a las once de la noche se arrepienta y me pida que la vaya a buscar", se adelanta con una sonrisa. En una tarde otoñal, Julieta se zambulle en una taza de café con leche y se anima a pensar en voz alta qué cosas le sirvieron para llegar a este punto de su vida y cuáles todavía son un tema pendiente.

No sos una actriz de novela y, sin embargo, ahora sos parte de un súper culebrón. ¿Tuviste prejuicios a la hora de encarar algo que muchos actores considerarían un género menor?

Tuve miles de cositas, reticencias. Esta es la primera novela que hago y así me la ofrecieron. Mi representante, gran lector de guiones, me ayudó a tomar la decisión. Me dijo: "Mirá esto, es divertido, no tengas prejuicios". Y fue un buen consejo porque estoy ejercitando muchas cosas.

¿Qué cosas?

Hace más de quince años que trabajo en cine, y esto es muy distinto. Lo difícil es el ritmo, esto de recibir los libros a las diez de la noche del día anterior sabiendo que tenés que resolver esas ocho escenas a las siete de la mañana y que tanta gente las va a ver. Es bastante vertiginoso.

Además, estás por estrenar una película de terror (Ataúd blanco, de Daniel de la Vega) y una miniserie (Ultimátum, por 360TV). ¿Tanto trabajo te alteró la vida cotidiana?

Curiosamente no. El "hacer" tiene algo mágico que es que te desenrosca. El ritmo de tira me ordena bastante la vida. Es muy compatible con el colegio de Charo. Por otro lado, simplificás, no perdés el tiempo con pavadas. Ahora, por ejemplo, estoy volviendo al gimnasio, hace mil que no hacía nada, y como me da fiaca hacerlo, contraté a un personal trainer que me hace entrenar 45 minutos, dos veces por semana. Concreto, eficaz y chau. Son más difíciles los horarios de teatro o de las películas.

Túnica (Cher).
Túnica (Cher). Crédito: Juampi Bonino. Producción de María Salinas.

¿Qué te gusta de tu personaje, la malvada Victoria Levingston?

Hacer de mala en una novela es lo más divertido que te puede pasar. Cuando te toca un personaje así, que no tiene nada que ver con vos, te ves obligada a salir de la zona de confort, a asomarte al riesgo. Acá puedo jugar a mirar como mala, a gritar como mala, a moverme como mala. Para mí es un personaje complejo, porque es súper terrenal. Ella es médica y bioquímica y la llevan a analizar el agua de la laguna de una estancia. Hasta ahí estamos bien. Pero descubre que la laguna ¡puede revivir gente! Yo soy racional, más parecida a la científica, si se quiere.

¿Y no tenés nada de nada de esotérica, o al menos de supersticiosa?

Me cuesta creer, pero, al mismo tiempo, tengo mis momentos. Cuando no sé para dónde disparar, por ahí sí te llamo a una bruja o algo así. Hay algo que me divierte de eso, pero... ¿a quién no?

¿Qué es lo que más te divierte?

Bueno, me he pasado horas con amigas haciendo ejercicios de interpretación voladísimos del I-Ching. Sale "el árbol en la montaña", y una se pone a pensar: "Claro, el árbol es tal y la montaña representa tal cosa...". "Ah, ya sé, mi mamá". Pero creo que cualquier cosa que me digan, tarot, astrología, yo ya la probé. Pero me considero escéptica..., ¡lo juro!

Sos una escéptica bastante flexible...

Supongo que siempre pensé en esas cosas como placebos. Una parte de mí nunca creyó demasiado. Lo único en lo que creo es en la terapia y en mi trabajo con Ricardo, mi terapeuta, que es totalmente ortodoxo.

Suéter (Las Pepas, $1890).
Suéter (Las Pepas, $1890). Crédito: Juampi Bonino. Producción de María Salinas.

¿Qué opina él de tus deslices mágicos?

¿Están locas? ¿Cómo le voy a contar? Él se está enterando ahora...¿Qué le digo? "No, mirá, la tarotista no dice lo mismo que vos".

Se dice que las mujeres consultamos por amor...

¿Y por el desamor? ¡Ni te cuento! Ese es el trampolín directo a la tarotista. Con cosas laborales también he ido. Tuve un momento pico –¡menos mal que era escéptica!–, pero más de adolescente. Hace mucho que no consulto. Voy a salir de acá y voy a ir. Me dieron ganas. Lo que no me gusta es que te predispone inconscientemente, y eso puede llegar a condicionarte. Por eso decidí quedarme con Ricardo.

¿No serás de las que buscan señales de aprobación o desaprobación en el terapeuta?

Bueno, por eso Ricardo me mandó a hacer diván. Porque yo era de las que se sientan y lo miran en clave de "¿qué pensás de esto?" y cuando veía que no le gustaba tanto lo que le decía, suavizaba el discurso. Muy guacha. En un momento, me dijo: "Acostate, no me mires más". Además, como actriz, estás más acostumbrada a percibir y a manipular la reacción del otro. Es lo que hacemos, como vivimos, como trabajamos. Así que, en la segunda sesión, me puso los puntos.

Ricardo es como el hombre de tu vida...

Es el hombre que más me conoce y la relación que más me duró. Todos pasan, queda Ricardo. Estamos juntos desde hace doce años.

¿Nunca lo vas a dejar? Hay gente que asegura que hay que cortar...

No soy fanática a un nivel de ir todo el tiempo. Ahora hace dos meses que no voy y él ya me conoce, sabe que me tomo mis pausas. De todas formas, cuando trabajás tanto, no tenés tiempo, algunas cosas se te acomodan. La edad te juega a favor también, nadie dice lo bueno de crecer, pero pasa eso: tenés más claridad.

¿No le tenés miedo al paso del tiempo, entonces?

Aprendí a confiar en el paso del tiempo, en cómo se acomodan las cosas cuando una las deja madurar. El tiempo es un gran aliado. Respecto de lo estético, me ocupo, pero no me obsesiona. No me gustan las mujeres operadas. Me enfoco en mi bienestar, en la salud, y no lucho contra lo inevitable. Pienso que lo que trae crecer o envejecer está buenísimo, pero si no fuera así, igual..., ¿qué otra alternativa te queda? Ninguna.

¿Qué es lo más importante que aprendiste últimamente?

A no ser tan abrupta en mis decisiones. Justamente a esto: a dejar pasar el tiempo, a dejar que el tiempo haga su parte. Yo antes era muy de "matar o morir" y sufrir en vano por eso. Hay un mundo enorme de posibilidades en el medio de "matar o morir" que es mucho menos tortuoso, pero para entenderlo hay que ser menos dramática y más madura.

Sombrero de paño, blusa de seda y falda (todo de Clara Ibarguren by Julieta, $1760, $1230 y $1600), stilettos de gamuza (Grimoldi, $1800).
Sombrero de paño, blusa de seda y falda (todo de Clara Ibarguren by Julieta, $1760, $1230 y $1600), stilettos de gamuza (Grimoldi, $1800). Crédito: Juampi Bonino. Producción de María Salinas.

Especialmente respecto del amor, ¿no?

Totalmente. En mi caso, el ser madre me cambió eso. Una vez que te separás del padre de tu hijo, todo cambia. Todas tus relaciones son distintas porque hay otro centro de tu vida que es tu hijo. No hay manera de que eso no te cambie. Podés sufrir por amor igual, desgarrarte, todo, pero al otro día tenés que llevar a la gorda al colegio y tenés algo que es más importante que todo, y que vos misma también. Por más trillado que suene, ser madre te convierte en alguien mucho más común. Vas a todos los lugares comunes y de pronto se llenan de significado. Una se cree re especial, la excepción, y de pronto te das cuenta de que todas esas frasecitas que alguna vez escuchaste también se aplican a vos.

¿Sentís que es más difícil tener una pareja nueva teniendo un hijo?

Creo que es todo más paulatino y más pensado. No es que "probás a ver qué onda", eso se pierde. Cuando sos más chica, estás sola, probás con uno, probás con otro y ves. Ahora no metés a cualquiera en tu casa, no presentás tan fácil. Nunca más sos sola, con todo lo bueno y con todo lo malo. Estás obligada a ser adulta.

Muchas piensan que a los hijos solo hay que presentarles hombres que ya sean como el "hombre de tu vida"...

Bueno, pero eso para mí es ponerle demasiada presión. Tanto a tu pareja, como a vos misma y a tu hijo. Yo antes era muy rígida con eso.

¿Y qué te hizo flexibilizar?

¡Ricardo! Él me hizo entender eso. Lo rígido, tajante, estricto, no sirve. Tiene que ver con cómo una presenta las cosas, si es natural o no. No hay que meter presiones. Yo pude retomar mi vida afectiva aun siendo madre, aunque no me gusta hablar de algo tan íntimo, sinceramente.

Hasta ahora, las fotos de Charo siempre eran con la cara blureada. Pero hace unos meses te acompañó a un desfile y las fotos no tuvieron filtros. ¿Cambiaste de opinión sobre su anonimato?

No fue pensado ni programado. Yo me sorprendí cuando la vi en la revista. En algún momento pedí que protegieran su identidad porque en una etapa sufrimos mucho acoso, pero ahora algo cambió. Ella se veía en las revistas blureada y me preguntaba: "Mamá, ¿por qué Jesusita sale bien y yo no?". Jesusita es la hija de Juan Cruz Bordeau, que es amiga de ella. Yo le expliqué siempre que eso era algo que iba a decidir cuando fuera más grande, pero a ella le molestaba. Ahora pasó esto y lo tomamos como algo natural. También es cierto que el acoso bajó y eso lo hizo más fácil. A ella la puso contenta no salir deformada. Cuando era chica, además, se asustaba mucho con los fotógrafos. Ahora entiende mejor. Es chica, tiene nueve, pero los nueve de ahora son los doce de antes, ponele.

Está en una edad en la que los chicos interpelan mucho a sus padres. ¿Te pide explicaciones?

¡Muchas, todo el tiempo! Me vi en muchas situaciones pensando: "¿Y ahora cómo salgo de esta?".

¡Llamando a Ricardo!

A veces sí. Es que de alguna manera terminás viajando a tu propia infancia y pensando cómo cambió todo, porque vos a un adulto no lo cuestionabas así ni loca. Ellos tienen un acceso a la información que hace que no tengan límites. Google, Twitter, Instagram..., les abren un mundo incontrolable por momentos.

¿Cómo manejás eso sabiendo que ella puede autogooglearse y tener mil versiones de su propia historia?

La dejo tener solo una red social, y se la controlo. Nosotras hablamos mucho sobre lo que ve. Es importante mantener ese canal abierto, que ella pueda preguntar. Darle criterios propios también.

¿La criás con conciencia de género?

Justo el otro día me pidió que le regalara algo para el Día de la Mujer y le dije que yo no consideraba que fuera un día para regalar algo. Le expliqué qué es el Día de la Mujer, por qué se conmemora, le conté lo de las obreras en la fábrica, el incendio...

Enterito (Uma, $4200).
Enterito (Uma, $4200). Crédito: Juampi Bonino. Producción de María Salinas.

La horrorizaste. Nunca más te pide un regalo...

Totalmente, pero me parecía importante hacer hincapié en esa parte. Siento que yo, como madre de una nena, le tengo que explicar que una mujer tiene que estar atenta para ser tratada con igualdad. Yo me considero responsable como madre de hacerle tomar conciencia de que el machismo está mal y que el feminismo está bien. Aunque no sé si puedo decir que soy feminista porque no milito.

Pero criar a una hija con conciencia de género suma un montón...

Sí, yo adoro a Simone de Beauvoir. El segundo sexo debería ser la biblia de toda mujer. Lo leí cuando era adolescente y vuelvo a él constantemente. De hecho, lo tengo en la mesita de luz.

Es un libro que te hace valorar más tu vida...

Es así. Te hace tomar conciencia de lo que las mujeres tuvimos que atravesar para tener ciertas libertades. Tengo tan presente ese recorrido que hace el libro que siento que tengo que transmitírselo a mi hija, aunque ella viva en un mundo más libre. El machismo no es una pavada, no es algo gracioso, es grave y puede tener consecuencias fatales.

Todo esto le contestaste porque te pidió un regalo...

¡Sí! Y creo que explicaría aun mucho más si tuviera un hijo varón, las madres de varones tienen una gran responsabilidad ahí. Hay mucho por hacer en términos de crianza respecto de eso y nosotras tenemos la oportunidad de aportar nuestro granito de arena.

Con Charo, además, comparten la pasión por la ropa. ¿Lo tuyo como diseñadora es ya como una segunda vocación?

Puede ser. Es algo a lo que me asomé tímidamente porque no sabía nada y terminé aprendiendo muchísimo en el camino. Trabajo con un grupo de diseñadoras que me guían y que escuchan mucho lo que quiero. Es lindo lo que me pasó con ese proyecto porque ahora estoy atenta a todo. Cuando viajo, miro mucho, miro a las mujeres en la calle, saco fotos, voy a museos, guardo ideas para telas y estampados. Así salió la colección que viene ahora, que se va a llamar "Maniac Love". Las anteriores también fueron "Love": "Dark Love", "True Love"... Con esto se me despertó algo creativo que es hermoso y que por eso mantengo. Es lindo lo que se genera alrededor, todo lo que aprendo me sirve, me inspira y lo uso.

Entonces, tal vez la próxima colección sea un homenaje a Ricardo...

¡Richard Love! Podría andar, eh. •

¿Qué te identifica de esta entrevista? ¿Algún concepto que te haya sacudido? Leé también nuestra charla de chicas con Valeria Bertuccelli: "Me volví un poco más buena conmigo" y Esmeralda Mitre: "el amor es una gracia inevitable"

Maquilló Mar Castelli para Frumboli con productos Lancôme.

Peinó Leandro Moreno para Jc Agency con productos Alfaparf Milano.

Agradecemos la colaboración de Hotel Clásico Palermo, Mooi, Jessica Lekerman, Ioni Epelbaum y a Macarena Alzaga por su colaboración en esta nota.

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