Fuerte freno del gasto en seguridad, obras y cultura

Varios ministerios usaron menos fondos que los que tienen disponibles
Pablo Fernández Blanco
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27 de abril de 2016  

El presidente Mauricio Macri suele repetir que su gobierno no levanta la bandera del ajuste fiscal. Sin embargo, sus funcionarios se volvieron bastante más contenidos que sus antecesores del gobierno de Cristina Kirchner en los primeros cuatro meses de gestión, según se desprende del uso de las partidas presupuestarias del Estado que muestra el Ministerio de Hacienda.

A pesar de que recién se podrá corroborar a fin de año si efectivamente hay un recorte, la ejecución de casi todas las partidas es bastante menor que la prevista. El freno en el gasto se ve con especial claridad en los programas vinculados a la obra pública, la inversión del Estado, la seguridad y las áreas de cultura, y en iniciativas residuales del kirchnerismo (el presupuesto actual se aprobó durante el gobierno anterior).

A estas alturas del año, el porcentaje teórico de utilización de los recursos –si se usa en términos cronológicos– debería rondar el 30%. Salvo Transporte, que conduce Guillermo Dietrich, en parte por el gran uso de fondos que hizo Aerolíneas Argentinas, el resto de la administración central está muy lejos de esa cifra.

Cuatro ministerios consultados por LA NACION explicaron que la reducción de las erogaciones se debe a una decisión consciente del Gobierno.

Pero aclararon que esperan cambiar el rumbo en la medida en que se acomoden los problemas fiscales tras la emisión de deuda.

El Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda, que conduce Rogelio Frigerio, está entre los que menos uso hicieron de sus recursos hasta ahora. Tiene un presupuesto de $ 41.294,27 millones, una de las partidas más gruesas de la administración pública, pero sólo empleó $ 2294,09 millones, es decir, el 6%.

Entre las actividades más perjudicadas está la obra pública, una de las grandes generadoras de empleo. El programa que atañe específicamente a ese rubro contempla desembolsos por $ 4516,41 millones este año, de los cuales sólo se utilizaron hasta ahora $ 103 millones, algo que se repite en otros programas. Por caso, la partida que contempla "Acciones para el mejoramiento habitacional e infraestructura básica" tiene más de $ 3500 millones, de los cuales aún no se usó ni un solo peso, mientras que de los $ 1641 millones destinados a la urbanización de villas y asentamientos precarios se emplearon $ 16,72 millones, el 1 por ciento de lo disponible, según el análisis que hizo LN Data sobre la base de números de Hacienda.

Quizás el mejor ejemplo sea el programa Techo Digno, para hacer viviendas. La partida es de casi $ 12.500 millones, pero se emplearon $ 509 millones, es decir, el 4 por ciento.

La cartera de Frigerio reconoce la situación, aunque anticipa un cambio de la tendencia en los próximos meses. El subsecretario de Coordinación de la Obra Pública Federal, Ricardo Delgado, explicó a LA NACION: "Hay tensión entre la necesidad fiscal y la necesidad de hacer obras, de poner en marcha los proyectos. En el segundo trimestre se van a ver números mucho más reales, porque la decisión política es utilizar todo el presupuesto que tenemos para hacer viviendas y proyectos de agua y cloacas. Esto está en línea con la mayor holgura fiscal que vamos a tener después de haber colocado deuda".

Delgado apunta más explicaciones: cuando llegó a la Casa Rosada, el Gobierno se encontró con 6000 obras paradas y falta de pago, que empezó a resolver la administración de Macri.

Walter Agosto, investigador principal del Cippec, nota un evidente freno en el gasto público. "Después de operar sobre los subsidios [se redujeron las asistencias del Estado en transporte, energía y agua], el Gobierno no tiene otro lugar para recortar que el gasto flexible (básicamente, obras públicas y transferencias a provincias, que representan menos del 10% del gasto total). En el afán de mostrar un desequilibrio más acotado, restringe estos rubros de una manera algo irracional. El tema es que el 51% del gasto son jubilaciones y remuneraciones, y ahí no se puede hacer demasiado", sostuvo.

Otra cartera que está lejos de usar los recursos disponibles es Seguridad, encargada de responder a una de las necesidades más reclamadas por la población. El ministerio de Patricia Bullrich tiene fondos por $ 2745,62 millones, pero usó el 6% ($ 167,5 millones). Y Francisco Cabrera, titular de Producción, una cartera encargada entre otras cosas de darles crédito a las pymes, empleó 11% de sus fondos, al igual que el Ministerio de Cultura, que conduce Pablo Avelluto.

Los economistas tienen miradas distintas. Para Fausto Spotorno, de la consultora Orlando J. Ferreres, es una decisión positiva. "El Estado no tiene mucha plata. Cuando al gobierno anterior le faltaba, la mandaba a imprimir, pero ahora hay restricciones con respecto a la emisión. Esto puede ser contractivo de la economía en el corto plazo, pero en el largo es posible que conduzca a un uso más eficiente de los recursos", comentó. Y Marina Dal Poggeto, del Estudio Bein, cree que puede haber una intención de reordenar recursos, pero no considera que "ni la obra pública ni la vivienda terminen el año con una reducción del gasto" por una necesidad política.

La contabilidad del Estado muestra otras rarezas: hay 36 partidas que suman fondos por casi $ 25.000 millones y hasta ahora no fueron utilizadas. Entre ellas están algunas que pueden anticipar el futuro de creaciones del kirchnerismo. El programa 41, denominado "Estudios e investigaciones históricas sobre Juan Domingo Perón" tiene recursos por $ 3,75 millones, pero no usó ni un peso.

El presidente Macri parece predicar con el ejemplo. Hay $ 1050 millones para "conducir el Ejecutivo", pero sólo usó el 15% de esos fondos.

Del editor: qué significa. El Gobierno lidia con una contradicción: la necesidad de ajustar las cuentas fiscales y el riesgo de que eso haga que la reactivación tarde en llegar.

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