Así empezó el nuevo programa de Jorge Lanata, El argentino más inteligente

Estrenó el ciclo de entretenimientos del periodista con una mecánica entretenida, pero que deja afuera a los televidentes en la posibilidad de participar
Ricardo Marín
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28 de abril de 2016  • 08:59

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Casi quince minutos después del horario anunciado, a las 22.44, comenzó ayer el episodio estreno de El argentino más famoso. Jorge Lanata demostró desde el principio y en todo momento su capacidad y experiencia para desempeñar la labor de conducir con gracia y soltura cualquier género de la pantalla chica. En esta oportunidad no se trató de ponerse al frente de un programa periodístico, como lo hizo en la mayor parte de su trayectoria en el medio, ni de presentar documentales, como hacía en Veinteseis personas para salvar al mundo, que se emitió por el desaparecido canal Infinito cinco años atrás, sino un programa de entretenimientos

En aquél ciclo de Infinito, el conductor de Periodismo para todos tuvo la oportunidad de entrevistar a Howard Gardner, un investigador de Harvard que creo la teoría de las Inteligencias múltiples, concepto en el que se basan los juegos que propone a los participantes el nuevo programa. En cada emisión participan cuatro personas: dos mujeres y dos varones. Todos deben competir entre ellos en seis desafíos que ponen a prueba seis distintos tipos de capacidades que tendríamos los seres humanos. Las mismas son las inteligencias: lógica, musical, social, corporal, lingüística y visual. Los dos que más puntos consiguen en esta ronda de juegos pasan a la final donde ambos deben superar un conjunto de seis nuevas pruebas sobre sus diferentes capacidades y el que primero las supera con éxito es el ganador de la jornada y pasa a una gran final que se realzará con todos los ganadores al final de la temporada.

El episodio estreno tuvo una edición impecable y muy eficiente para mostrar a los participantes y explicar la mecánica del programa de manera ágil y clara. El inconveniente de la propuesta es que no es fácil seguir los juegos desde la casa y de esa manera, los televidentes solo tienen la posibilidad de observar lo que pasa en pantalla sin involucrarse, algo que suele ser la clave del éxito de muchos programas de entretenimientos. En el primer programa estuvo el biólogo molecular devenido en especialista del funcionamiento cerebral Estanislao Bachrach explicando el tema de las inteligencias múltiples. Esto dio cierto brillo de base científica al programa que quedó desarticulada cuando la participación de los competidores mostró mucha intervención del azar y poco uso de capacidades innatas en la mayoría de ellos.

Mario Pergolini fue el invitado famoso a esta emisión en la que el ciclo hizo su aparición en sociedad. Fue divertida su interacción con Lanata y con los participantes. Su labor como jurado sin embargo fue cuestionable, ya que no se ajustó a ningún tipo de criterio objetivo. En este segmento como en otros apareció otro elemento no demasiado feliz: las intervenciones de la locutora que distraen a los participantes sin aportar nada esencial al desarrollo del juego. El circuito final tuvo otros problemas. El desarrollo es muy rápido y por momentos se vuelve confuso, aparte de que en ciertos fragmentos, como la prueba musical, los televidentes se quedan totalmente al margen ya que se observan solo las imágenes del participante con auriculares tocando botones sin que nos enteremos de lo que está escuchando.

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