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En el Día del Trabajador, un momento bisagra para el empleo

Entre la promesa de crecimiento de puestos de trabajo y el miedo a los despidos
Paula Urien
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30 de abril de 2016  

Crédito: Max Aguirre

Este Día del Trabajador encuentra al mercado laboral en un momento complejo, sin una cifra clara y cierta sobre cuál es la desocupación actual, lejos del 5,9% que había informado el Indec en el tercer trimestre de 2015. Ya en ese momento, de acuerdo con diferentes consultoras y también altas fuentes del Ministerio de Trabajo, la cifra llegaba prácticamente a los dos dígitos. Según el cristal con que se mire, el panorama laboral cambia y vuelve a cambiar, tantas veces como miradas existen.

Desde el Gobierno afirman a través de diferentes canales de comunicación, pero con todos los funcionarios alineados en un mismo discurso, que no se perdieron puestos de trabajo en 2016, sacando algunas ocupaciones muy puntuales, como las de la construcción. Para esto toman dos fuentes: la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), elaborada por el Ministerio de Trabajo y que tiene 20 años de existencia, un trabajo que califican como "confiable y que jamás fue cuestionado", y también datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Ambos brindan un resultado positivo en materia de creación de empleo privado formal, con un pequeño crecimiento en febrero de 2016.

Pero hay otra mirada que contempla, por un lado, a casi un 40% de la población que no está registrada y que es la más vulnerable a la hora de quedarse sin empleo, y, por otro, a las micropymes, aquellas que sufren la inflación, la falta de crédito para la producción, el aumento de las tarifas, que incrementa sus costos y el freno del consumo.

Así, mientras que la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y también los gremios hacen referencia a 120.000 despidos en 2016 tanto del sector privado como del público, lo mismo dicen otras entidades y consultoras, aunque con números diferentes, más altos o más bajos.

Con estas dos visiones contrapuestas, no es extraño que se pongan en marcha medidas que tienen un doble sentido. Desde ambas comisiones de trabajo, en el Senado y en Diputados, se propusieron proyectos de ley para frenar

prohibir los despidos por un tiempo determinado, y también la obligación por parte de las empresas de pagar una indemnización duplicada en caso de despido sin causa.

Del otro lado del ring, empresarios se manifestaron en contra de limitar su libertad para achicar o ajustar los planteles, con el convencimiento de que, por el contrario, estas medidas pueden acelerar despidos en el mientras tanto y desincentivar a inversores.

En este contexto, el Gobierno apuró esta semana el plan Primer Empleo, que tenía en carpeta hace más de un mes. Se trata de incentivar a las empresas a tomar a jóvenes de hasta 24 años que trabajan por primera vez o que no tienen en su haber 36 meses de aportes. ¿Qué ofrece a cambio? Prácticamente eliminar los aportes y contribuciones durante el primer año, y que suban paulatinamente durante los siguientes dos años hasta llegar a normalizarse. Este subsidio a los salarios es más amplio para las provincias del Norte, que son las que más sufren las malas condiciones de la oferta laboral.

Costos laborales y litigiosidad

¿Que pasa con las pymes o las micropymes que están haciendo un esfuerzo grande para mantener su dotación y que no tienen por ahora ningún beneficio en materia de mejora de sus costos laborales? Hasta ahora, no hay anuncios para ellas.

Son los costos laborales los que preocupan a los empleadores, ya que representan un desembolso adicional muy alto en relación con lo que realmente percibe el trabajador. En consecuencia, hay empleados insatisfechos con su sueldo, pero empleadores que desembolsan mucho más de lo que perciben los empleados.

"Entre las tantas severas anomalías que arrastra la economía nacional desde hace varias décadas sobresalen la persistencia de un elevado índice de informalidad laboral y el predominio de unidades productivas muy chicas, con muy pobre productividad y alta dependencia del asistencialismo del Estado", informó el Instituto de Estudios Sociales y Laborales de la UCES. "En los últimos años se observaron progresos, pero parece claro que una de las causas de ese fenómeno es la larga historia de una política tributaria regresiva que torna extremadamente onerosa la actividad formal".

Durante la presentación de la última encuesta de Mercer, el martes pasado, se pudo ver cómo la Argentina no es competitiva a nivel regional en cuanto a sus costos laborales totales. Sobre un salario de $ 100, el empleador debe pagar casi 50% más, es decir, $ 149,50. En los Estados Unidos este costo extra es del 44%; en Chile, del 43%; en Perú, del 38%; en Uruguay, del 31%, y en Colombia, del 27%, lo que lleva a la Argentina a ser menos competitiva a nivel salarial especialmente en los niveles menos altos.

"Si crecemos en costo laboral y bajamos la productividad, no vamos a poder colocar un producto afuera del país", dijo el abogado laboralista Julián de Diego durante un encuentro organizado por FOCO. También hizo referencia a otro gran problema para los empresarios en la Argentina: el ausentismo laboral. Éste se traduce en pérdidas económicas que significan mucho en momentos como el actual, en los que hay que cuidar el centavo.

"Cuando hay tanto nivel de inflación todo termina desvirtuando la discusión dentro de las empresas, los costos, los salarios y todo lo demás. Terminamos discutiendo la paritaria y ninguna de las otras condiciones para la mejora de la producción", dicen desde la cartera laboral.

Otro de los grandes temas es la alta litigiosidad laboral, con diferentes lecturas sobre leyes que llevan a fallos contrapuestos, y a la queja recurrente de los empresarios de que cada empleado que se retira de la empresa termina haciendo juicio y ganándolo.

Sólo en el caso de la doble indemnización, la posibilidad de que haya más juicios laborales es muy cercana. "No está probado que el incremento indemnizatorio frene los despidos del sector privado y lo que sí es cierto es que genera muchos litigios, como ya pasó cuando existió esta regulación a partir de 2002".

A pesar de la ansiedad por la llegada de capitales, durante el Encuentro Empresarial Iberoamericano, hubo consenso en que la inversión no llega de un día para otro y, al igual que los CEO de la Argentina, piden reglas claras que se mantengan a través del tiempo y de los diferentes gobiernos.

Como siempre sucede en tiempos de incertidumbre y cambios, los encuentros que reúnen a especialistas y líderes de Recursos Humanos convocan a mucha gente que, además de escuchar a los especialistas en distintas materias relacionadas con su metier, también aprovechan para compartir experiencias con colegas y hasta hacer una especie de catarsis durante los almuerzos o recreos para el café.

Durante el encuentro organizado por FOCO, los analistas mostraron que hoy los cambios son moneda corriente, no sólo a nivel local, y que se suceden de manera vertiginosa. Cambios en la manera de ver las relaciones laborales, en la manera de trabajar, en la relación de la Argentina con el mundo y con la región, que por otro lado está en un proceso de desaceleración.

Es lo que tratan de digerir las empresas en el día a día para lograr que su negocio sea sustentable pero, además, que su personal se mantenga motivado y comprometido, dos aspectos indispensables en las relaciones de trabajo.

Desafíos por delante

Lo que falta para que existan más puestos de trabajo

  • Bajar los costos laborales, que son, junto con Brasil, los más altos de la región
  • Disminuir la alta litigiosidad en el ámbito laboral a través de leyes que no den lugar a interpretaciones a veces contradictorias
  • Confianza: reglas claras, que no cambien de un momento a otro
  • Estímulo a las pymes y micropymes, que tienen el mismo régimen laboral que las empresas grandes y multinacionales
  • Más productividad y menos ausentismo

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